Entrevista Vertele.com "Quiero convertir a 'Sálvame' en un clásico de la TV en España"

Jorge Javier, en su mejor momento, charla en profundidad con nosotros

En menos de un año, Jorge Javier Vázquez ha pasado de ser el icono de la televisión más polémica y estar en el 'dique seco' -como él mismo nos recuerda-, a ser el presentador de moda en la televisión actual.

Además, es uno de los más cotizados y el más activo del momento, con casi 20 horas de directo semanales entre "Sálvame", "Deluxe" y el nuevo "Mira Quién Mira".

Por si esto fuera poco, tras ganar el Premio Ondas 2009, esta noche opta por partida doble al TP de Oro: a título personal y su programa. Vertele.com ha hablado con él.

Después de una temporada de éxitos con 'Sálvame', 'Deluxe', el premio Ondas… ganar hoy el TP sería el mejor colofón ¿Espera ganarlo?

No creo que me lo den, ni como presentador ni como programa. Me haría mucha ilusión pero la competencia está tan reñida que no lo creo. Pienso que Ana Rosa será la ganadora. Lo que no me gusta mucho es que este año la categoría de mejor presentador/a la hayan hecho mixta.

¿Le haría tanta ilusión recibir el TP como el Ondas?

Lo del Ondas me hacía más ilusión, porque era algo muy inesperado, pero los TP también porque son unos premios que siempre he seguido desde pequeño.

Su duelo con Ángel Martín es de los más esperados, por ser considerado su 'archienemigo' en laSexta….

No lo considero mi archienemigo… Creo que es poco equiparable el trabajo que hacemos cada uno. No me gusta fomentar ningún tipo de enfrentamiento. Cada cual que piense lo que quiera.

¿Siente que el éxito de 'Sálvame' le ha devuelto también el reconocimiento del sector?

Hago muchas horas de televisión y todo lo que rodea al medio, cada vez, me afecta menos. Pero sí siento muchísimo el cariño de la gente. Me he encontrado con que me ven personas de lo más dispar. El otro día, coincidí en la consulta del dentista con un actor de primera línea y me dijo que veía todo el Sálvame y el Mira Quién Mira.

Me dijo que ese tipo de televisión le ayudaba a relajarse. Creo que Sálvame ha ayudado a que la gente comprenda el tipo de televisión que hago, que es entretenimiento puro y duro.

'Sálvame' ha supuesto también su reconciliación (o la de Telecinco) con muchos personajes famosos con los que estaban distanciados...

Creo que ayuda mucho haber estado en el dique seco porque aprendes a saber lo que significan muchísimas cosas. Cuando pruebas el olvido y la sensación de que tu carrera puede estar acabada, todo cambia. Cuando vivía en Barcelona, no sabía que iba a pasar con mi vida.

'Sálvame' empezó como un late night con un presupuesto ínfimo pero luego se dieron muchos elementos para que pasara todo esto. La clave está en ir a trabajar como si fuera el último día, evitar caer en la rutina, aunque te vaya bien de audiencia. Es un programa que exige mucho. Hay que hacer malabarismos para seguir captando la atención. Pero sé que hay gente a la que no voy a gustar nunca y también lo entiendo.

¿Dónde se siente más cómodo, en el 'Sálvame diario' o en el 'Deluxe'?

El Deluxe es muy clásico. El Diario es más festivo, te permite mayores locuras, al igual que Mira quién mira, que es casi como una verbena. Pero los viernes es normal que el formato sea más clásico porque, eso, nos ayuda a competir.

'Sálvame' es todo un éxito en su versión diaria pero a la versión de los viernes le cuesta más distanciarse de Antena 3 ('DEC'). De hecho, en las últimas semanas, han estado empatados…

Nuestra lucha me recuerda a la del Barça y el Madrid. Uno tiene una racha increíble y de repente, va un día y empata. Y no olvidemos que nos estamos enfrentando a un programa que lleva muchos años asentado. No es fácil y están teniendo capacidad de reacción. Pero a mí eso me gusta, disfruto más.

Hemos tenido grandes momentos como la operación de Belén Esteban, el enfrentamiento de Kiko y Mila..., pero sabemos que eso no lo podemos tener todas las semanas. Lo que hay que hacer es convertir en atractivo el contenido que tengas.

Pero hay días en los que los programas son prácticamente idénticos, como este pasado viernes, cuando ambos hablaban al mismo tiempo de Isabel Pantoja y la prostitución de lujo...

Esto nos va a pasar porque tratamos corazón de una cierta actualidad,  como los informativos, que abren todos con la misma noticia. En un programa de corazón estás muy condicionado por el día a día. Pero los tonos son diferentes. Nosotros empezamos más serios pero, a medida que van pasando las horas, el plató de Sálváme Deluxe se convierte en un after hours. A mí me encanta ese momento. El viernes estuvo Aída Nízar con una presunta novia, que fue maravilloso.

¿Van a fichar como colaboradora a esta presunta novia?

¿Te parece para fichar? (Risas). Creo que nuestro nivel de desquiciamiento ya lo tenemos cubierto con nuestros propios desquicies... El domingo, estuve viendo a Paloma San Basilio en Bilbao. Me encontré con su hermana en el camerino y me dijo: 'Yo os veo al principio pero, al final, ya no, porque la cosa se desmadra mucho'.

¿Cómo están viviendo la guerra de 'invitados estrella' con DEC?

Está siendo muy dura la lucha con DEC…. Así como con el Diario, la audiencia la tengo controlada, cuando acabo los viernes tengo la sensación de intranquilidad, nunca sabes cómo va a funcionar…. Tiene mucho más de experimento. Cuando llevas ganando seis semanas y pierdes una, no entiendes nada. Depende mucho del invitado.

Hace casi 20 horas de directo semanales y, a menudo, bromea con la 'explotación' a la que les somete la cadena. Pero, en el fondo está encantado, ¿no?

La verdad es que no me cuesta ir a trabajar, porque cuando te das cuenta de lo difícil que es que funcione un programa...

¿Y no teme que puedan estirar tanto el chicle que lleguen a saturar al espectador?

No tenemos esa sensación. El público siempre te dice lo que quiere y escoge lo que quiere ver. Nadie le obliga.

Hace poco pasó un mal trago con el incidente del millón de euros…. ¿cómo lo recuerda?

Lo pasé muy mal pero se publicaron muchas cosas sin contrastar. Sólo una periodista de El País se puso en contacto conmigo. Leí cosas que no se ajustaban a la realidad. La gente no se da cuenta de que la productora prefiere dar el premio porque el millón de euros lo paga la aseguradora.

El premio de consolación se da siempre a los que llamamos por segunda vez, cuando la primera llamada no la cogen, según las normas publicadas en la página web de Telecinco. Ahora me parece que ya está claro que cuando entra la llamada los concursantes ya saben que sólo les toca el premio de consolación, pero en aquél momento reconozco que yo no lo sabía.

Cada vez parece que tiene más autoridad en plató para poner orden entre sus colaboradores o invitados… Pero, ¿cómo habría reaccionado si le montan un numerito como el de Cobra en la selección de Eurovisión?

Creo que Anne Igartiburu reaccionó muy bien restándole dramatismo. Me encantó el momento porque él que no quedó bien fue él. Ella incluso le acariciaba y le llamaba 'cariño'. Ése es su registro y consiguió que las cosas se calmaran. Pero yo no sé cómo habría reaccionado. Me tendría que ver ahí, no lo sé.

¿Terminaremos viendo a Cobra en el 'Deluxe'?

No va a venir. Lo pregunté cuando salió publicado y me han dicho que no vendrá. Creo que ni siquiera se le invitó.

Belén Esteban es, sin duda, una de las revelaciones de esta temporada, ¿qué porcentaje del éxito de 'Sálvame' cree que es debido a ella?

Ella tiene una parte importante porque tiene una fuerza increíble y le debemos grandes momentos de audiencia. Pero cada colaborador contribuye.

¿Qué diría a todos aquellos que creen que Belén Esteban no le está beneficiando tanta presencia en televisión?

A mí me exprimen más porque yo hago más horas…. Belén cobra un sueldo que no lo gana la mayoría de la gente. Es una persona adulta y lo hace voluntariamente.

Uno de los 'momentos Sálvame' fue cuando Sonia Monroy, en los comienzos, desveló que el programa pagaba 300 euros por invitado… Ahora que triunfan, habrán elevado el presupuesto, ¿no?

No te creas, a mí se me escapa lo del presupuesto porque yo no manejo esos temas, pero supongo que en televisión nunca es suficiente… Los productores siempre quieren tener más para poder pagar buenos invitados. A veces, llamamos a compañeros de la casa para que vengan y nos dicen: '¡Pero si yo no sé cantar ni bailar!”. Ya dan por hecho que, para venir aquí, hay que dejar el sentido del ridículo a la entrada del plató.

¿Qué personaje le gustaría llevar al 'Deluxe' que se le resista?

Si lo tuviera no te lo diría. A mí me gustaría que hubiera más variedad. Yo creo que Sálvame tiene mucho de telenovela, de los personajes de Telecinco y de otro, y lo que le pides a una telenovela es que la trama se vaya renovando, con nuevos personajes, y también episódicos que convivan con los protagonistas.

¿Irá por ahí la renovación de 'Sálvame'?

Me encantaría pero luego hay que encontrar gente cuya historia conecte con los demás personajes y con el público. El problema es que los famosos tienen cada vez más miedo a sentarse en un plató, no por la entrevista en sí, sino por la repercusión.

En general todos los que han venido a Sálvame se han ido encantados. Se puede ver que a mí tampoco me gusta mucho poner contra las cuerdas al invitado. Y, además, porque si lo pones nerviosos no cuenta nada.

Con la reciente entrevista a la madre de Sandra Palo, el programa dio un giro a los contenidos más dramáticos. ¿Van a seguir por esa línea?

Pues no lo sé, porque cuando estás satisfecho con una entrevista como esa, el resultado de audiencia te da igual. Cuando se fue María del Mar Bermúdez, me dijo que era una de las mejores entrevistas que le habían hecho, porque agradecía que no hubiéramos escarbado en el morbo ni el dolor.

El Ministerio de Industria abrió un expediente al programa por hablar de sexo, cuando Karmele comentó la utilidad de los vibradores. ¿Lo ve justificado?

No tengo noticia de esa multa. Nosotros tenemos que ajustarnos a la ley, tenemos que estar pendientes. Pero al final tampoco te puedes convertir en un mojigato, no podemos infantilizar a los adultos porque entonces tendríamos otro problema. Si es verdad que tenemos que tener cuidado con el lenguaje y el horario de protección, pero a veces, se nos puede escapar algún taco.

A mí no me pareció excesivo porque, al hacerlo Karmele, le daba un toque cómico y 'naif' al asunto. Si hay alguna normativa, tendremos que cumplirla... pero ver a Karmele jugar con las bolas chinas era como de 'play-mobil' (risa), por el punto cómico que le damos a todo. Lo de la hucha (los colaboradores ponían un euro por cada taco) lo quitamos porque ya nadie los dice. Aunque a mí un coño tiempo tampoco me disgusta, ¿eh?…

Antena 3 estrena en breve 'La Jaula'... ¿Cómo cree que va a ser esa competición?

Yo soy muy cauto ante todo estreno. No doy la batalla por ganada nunca. De repente puede nacer un programa que te empiece a dar daño.

¿Con qué van a contraatacar?

Cuando ellos estrenen, algo tendremos que preparar, claro. Porque no puedes pensar que esto es eterno. Lo que no hay que permitir es que cada estreno te ponga nervioso. Tú tienes que hacer tu programa y disfrutar, sin estar pendiente de los demás, porque pierdes tus señas de identidad. Y, sobre todo, divertirte trabajando y creyendo en lo que haces. También hay que estar preparado para, cuando lo que haces ya no guste, largarte.

A través de sus columnas en El Mundo, hemos descubierto su faceta de escritor por la que está recibiendo muchos elogios. ¿Cómo consigue sacar tiempo? ¿Piensa explotarlo más?

Me cuesta mucho hacer esa columnita, con 4.100 caracteres con espacios, que los llevó grabados en la mente, y dos apoyos de 140 palabras cada uno. Me cuesta la vida misma y estoy a punto de dejarlo cada semana pero porque no tengo el hábito. Yo sé que en televisión empiezo a las 4 y acabo a las 7, pero la redacción cuesta mucho. Pero, luego, me encuentro con gente a que le gusta y me anima a seguir porque veo que así llego también a otro público.

¿Piensa escribir algún libro?

Me están proponiendo un libro, pero eso sí que me da ya más respeto. Sí que me gustaría hacer un diario de Sálvame, para contar lo que sucede en el programa por dentro, las anécdotas de la redacción.

¿Se ve presentando un programa que no sea de corazón? ¿Qué quiere ser de mayor?

Siempre pienso que el programa que estoy haciendo es el último y después nunca nadie me va a contratar.

Demasiado pesimista, ¿no?

Al contrario. Me da mucha tranquilidad y sensación de libertad. Por ejemplo, este fin de semana he estado en el País Vasco y pensaba: 'Si no estuviera Sálvame tendría más tiempo para estar aquí'. Me lo paso muy bien trabajando, pero sé que si no trabajase también disfrutaría mucho. De hecho, cuando acabó el Tomate yo quería estar tranquilo y no echaba de menos las cámaras.

¿Echa de menos ahora esa vida más tranquila?

No, me lo estoy pasado muy bien. Pero es cierto que estamos trabajando a un ritmo endiablado. Nunca había trabajado tanto. Pero, cuando tienes poco tiempo libre, te cunde mucho más y aprendes a disfrutarlo. Estoy leyendo, viendo más series y películas que nunca.

¿Qué faceta nos queda por descubrir de Jorge Javier?

A mí me gustaría que Sálvame fuera derivando hacia el espectáculo. Lucho contra el aburguesamiento del programa. Quiero seguir saliendo al plató sin complejos.

¿Más todavía?

(Risas). Sí, que se convirtiera en un clásico. Lo bonito de esta profesión es que la sorpresa te aguarda a la vuelta de la esquina. ¿Cómo iba yo a pensar que después del Tomate me iban a dar un Ondas? Pero, igual dentro de dos semanas, caemos en desgracia y volvemos al ostracismo.

En Sálvame es cuando por primera vez me lo estoy pasando bien haciendo televisión. Me quiero pasar el día cantando y bailando, es lo único que quiero hacer... Cuando ponemos un vídeo de Letizia, pienso: '¡Pero si ahora deberíamos estar bailando el tsunami!'. (Risas).

¿No disfruta con los duelos de personajes que hacen en el programa?

Sí, me gustan y me interesa la vida de ellos pero de la gente que tengo cercana. Me interesa mucho más una charla de Mila Ximénez o una anécdota de Rosa Benito con Rocío Jurado que un vídeo de la duquesa de Alba, por ejemplo. Al final, se trata de emocionar.

Por último, hablemos de sus colaboradores, definidos por usted como "lo mejor de lo peor" ¿Con quién se iría a una isla desierta?

Con Rosa Benito. Porque, como es tan madre, sería mucho más fácil vivir con ella.

¿Y de vacaciones?

Con Mila Ximénez.

¿A quién le regalaría un libro que le haya encantado?

A Karmele.

¿A quién le pediría que le recomiende uno?

A Kiko, todos los que me ha regalado por mi cumpleaños son entretenidos.

¿A quién le confiaría un secreto?

A Belén Esteban, ella sabe guardar muy bien los secretos. Los demás también, pero ella, aunque parezca que lo larga todo, luego es más discreta de lo que parece.

¿A quién le pediría consejo estético?

Mmmmm….

¿A quién le daría un programa?


A Lydia Lozano. Ella es un formato en sí misma. Me hace mucha gracia y me gusta esa vida tan extrema que lleva. 

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