Entrevista Vertele Quim Gutiérrez aclara el 'malentendido' con 'La catedral del mar' y habla de sus 'dos amores'

Quim Gutiérrez aclara el 'malentendido' con 'La catedral del mar' y habla de sus 'dos amores'
Quim Gutiérrez aclara el 'malentendido' con 'La catedral del mar' y habla de sus 'dos amores'

El actor catalán que da vida a Eloy en 'El Padre de Caín' comparte su experiencia sumergiéndose en el ambiente vasco de los 80. También nos habla de su relación con las coprotagonistas Aura Garrido, Oona Chaplin en la miniserie que emite Telecinco esta noche

Quim Gutiérrez es el protagonista indiscutible de 'El padre de Caín', la nueva miniserie que Telecinco estrena esta noche. El actor se pone en la piel de Eloy, un arriesgado guardia civil que, nada más graduarse en la Academia, solicita su inmediato traslado a Intxaurrondo, el pueblo vasco que, en plena década de los 80, era "el punto más candente en la lucha contra ETA".

Desde Vertele hablamos con el actor que, además de desgranar las claves de su nuevo papel dramático "después de un tiempo haciendo muchas comedias", aborda su relación tras las cámaras con sus dos amores de la ficción: Aura Garrido y Oona Chaplin.

Gutiérrez también reflexiona sobre el convulso contexto que impera en la serie; y, para terminar, explica la polémica surgida en torno a su no participación en 'La catedral del mar', la superproducción de Antena 3 dirigida por Jordi Frades.

Eres el protagonista de 'El padre de Caín', la nueva miniserie de Telecinco. Cuéntanos, ¿cómo definirías a tu personaje?

Mi personaje se llama Eloy y es hijo de un guardia civil. Nada más salir de la Academia como teniente, solicita que le trasladen la comisaría del barrio de Intxaurrondo, en San Sebastián, en una época -a principios de los 80- donde ETA estaba en su máximo apogeo y en el que Intxaurrondo era además el punto más candente en la lucha contra la banda terrorista, aunque para ello se contaba con medios muy precarios.

»Sin embargo, a pesar de que la miniserie está ambientada en un contexto terrible para todos los que la vivieron, a nivel dramático da mucho juego pues permite hablar de muchas cosas. La serie se desarrolla en dos capítulos ubicados en momentos muy distintos en la vida de Eloy y de su entorno -uno a los veintitantos años, recién salido de la Academia; y otro a los 15, 20 años después, retirado de su cargo y con un hijo-.

¿Ha supuesto un desafío diferente para ti el hecho de encarnar a un personaje real en lugar de uno ficticio? Pues en esta ocasión, la serie está basada en hechos reales...

Aunque la serie está basada en el libro homónimo de Rafael Vera, contiene muchos elementos ficticios. En mi caso, siempre leo los guiones teniendo presente que son ficción, pero tomándomelos como si fueran lo más reales posibles; no realizo distinciones. De hecho, para mí los hechos narrados en un guion ficticio los concibo como susceptibles de ocurrir en la vida real, a los que podrían estar sujetos algunas personas.

En la serie se abordan dos épocas y dos amores distintos con Aura Garrido y Oona Chaplin, ¿cómo es trabajar con ellas?

La verdad es que es una relación de fortunas [sonríe]. Con Aura nos entendimos muy bien en 'El padre de Caín' y la verdad es que nos llevamos muy bien. En cuanto a Oona, es una actriz de altos vuelos que todo el rato está muy a flor de piel y pone muchísimo las pilas. Disfruté mucho trabajando con las dos, y creo que además el perfil, las relaciones que se establecen con cada una de ellas, son distintas pero al mismo tiempo compatibles entre sí [concluye entre risas].

Tu personaje Eloy tuvo muy claro el destino que quería escoger nada más salir de la Academia de policía; como has comentado, Intxaurrondo, uno de los lugares más peligrosos aunque activos en la lucha contra ETA. ¿Habrías tomado la misma decisión que él de haberte visto en sus zapatos?

No me considero una persona especialmente temeraria, pero como hijo de guardia civil que es el personaje, es cierto que tras haberme criado en ese ambiente y educado en consecuencia, sí hubiera tomado los máximos riesgos posibles dentro de mi profesión. Y aunque es cierto que Eloy hace gala de un punto de inconsciencia, de intrepidez, creo que en su caso le ha pasado lo mismo: ha crecido considerándose 'el más chulo del barrio', y se lanza a por todas.

»Mucha de la información que utilicé para entender al personaje la extraje de las entrevistas que realizamos con fuentes de la propia guardia civil que actuaron en aquella época, e inevitablemente todos ellos hablaban de la necesidad, del gusto, por estar en primera línea de fuego. Además, gracias a ellos también entendí un poco mejor el Euskadi de los años 80, aunque da la particularidad de que en 2009 rodé una serie para TVE que jamás se ha estrenado, 'El precio de la libertad', en la que yo encarnaba a Mario Onaindia; un personaje que empezó militando en ETA cuando Franco vivía, durante los primeros atentados de la banda criminal, y cuando la dictadura acabó, se posicionó primero como nacionalista y después acabó como muy cercano a una divergencia del partido socialista vasco. De hecho, llegó hasta el Congreso. Lo que quiero decir es que con él interpreté a un personaje dentro del mismo contexto en el que permanece Eloy, pero desde el lado contrario, por lo que ya venía con una idea bastante clara de lo que sucedía en Euskadi en ese momento en concreto.

Tal como lo haría Eloy, un aficionado a las emociones fuertes, ¿qué proyecto, de todos los que has aceptado en tu carrera, es el que ha supuesto un mayor 'riesgo' para ti?

Me gustaría creer que no es un proyecto en sí, sino una constante en mis decisiones. Por ejemplo, después de un tiempo haciendo muchas comedias, cuando por fin llegó a mí el guion de 'El padre de Caín', estaba deseoso de interpretar un personaje nuevamente dramático; un regreso a mis orígenes, pues empecé en este mundo adoptando un papel de este género.

»Por otra parte, cada industria tiene sus particularidades, y la española no es especialmente arriesgada en este sentido; hay muchas comedias y no tantos dramas. Pero reconozco que me gustaría moverme en esa poco frecuentada frontera entre el entretenimiento y el reto artístico.

Te has definido como un actor al que le gusta adoptar papeles arriesgados desde un punto de vista, evidentemente, escénico. En relación a esto, ¿en el elenco de qué serie, nacional o internacional, te habría gustado formar parte?

A mí me encantaría ponerme en las manos de un director que me exigiera mucho, que me llevara a la extenuación. En ese sentido sí soy muy kamikaze. Digamos que soy una persona muy crítica de cabeza, por lo que me manejo bien en terrenos pantanosos que requieran emoción y aborden partes complicadas. Por eso me gustaría trabajar con un director como Alejandro González Iñárritu que es undirector muy exigente, casi dictatorial.

Y en cuanto al contexto en el que se desarrolla la serie y pese a tu corta edad entonces, ¿recuerdas cómo viviste tú los años 80, en los que ETA estaba en su momento más álgido?

Lo viví desde una distancia extraña [comenta pensativo]. Mi madre era de la comarca de Osona, en Cataluña, donde tuvo lugar un atentado terrible, de los más sangrientos de los 80, y si recuerdo el revuelo en mi casa con lo ocurrido, pero como digo lo viví desde la distancia; no fue hasta los 90, cuando ya tuve un poco más de uso de razón, cuando empecé a entender lo que eran los atentados.

¿Has notado la diferencia entre la manera de tratar el tema de ETA, siempre tan delicado, desde 'El precio de la libertad' en TVE, en 2011, a 'El padre de Caín' en Telecinco, estrenada este año?

Honestamente, no sé muy bien qué decir. Es evidente que el contexto es mucho más relajado ahora que en 2011, cuando teóricamente ya la tregua estaba en marcha pero no era la misma situación que hay hoy por hoy. Pero no sé qué decir. Yo hasta que no se emita 'El precio de la libertad'... [risas] me resultará difícil pensar que la situación está lo suficientemente normalizada.

Cambiando un poco de tema, ibas a participar en la nueva serie de Antena 3, 'La catedral del mar', ¿qué pasó al final para que decidieras abandonar el proyecto?

Con 'La catedral del mar' ocurrió un malentendido terrible, ya que salió en prensa antes de haber coordinado agendas. No me gustaría culpar a nadie, en cualquier caso yo no iba a participar. Sin embargo, me encontré en una rueda de prensa en la que me preguntaron por la serie cuando, en el momento de esa rueda, los responsables de la ficción ya sabían que no iba a poderla hacer. Fue muy incómodo, porque además tengo vínculos personales con Jordi Frades, el director, y me supo muy mal la situación, me puso en un aprieto al no saber muy bien cómo solucionar la cuestión.

»La historia de 'La catedral del mar' es espectacular, y si no participé fue por motivos de agenda. Pero estoy deseoso de que acabe para poder disfrutarla.

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