Crítica Vertele Re(in)ventando a mamá: el desvergonzado y singular experimento de Paco León

Re(in)ventando a mamá: el desvergonzado y singular experimento de Paco León
Re(in)ventando a mamá: el desvergonzado y singular experimento de Paco León

Reseña de "Carmina o Revienta", la ópera prima del televisivo Paco León, cuyo estreno multiplataforma ha hecho temblar los cimientos de la distribución cinematográfica: "Una sentida y afectuosa comedia grotesca en la que el director convierte a su progenitora en un icono del matriarcado de raigambre andaluza"

Ríos de tinta en la prensa, y de sudor frío en la frente de los acongojados exhibidores, han corrido en las últimas semanas desde que Paco León decidiera hacer del lanzamiento de su debut en el largometraje un evento de entrada (casi) gratuita, en el que el cómo dejaba de ser un problema para tornarse en inesperada ¿solución, tal vez?

Cuesta valorar, cuando la distancia apenas se cuenta por días, si el estreno multiplataforma de Carmina o Revienta significará un oasis en el arduo mundo de la distribución audiovisual en España, o si será la primera baldosa que apuntale la ventana de Internet, de una vez por todas, como una más del circuito de explotación. Al menos, por el momento, ha obligado a la industria a escuchar el clamor de espectadores, y también de autores, por superar esas normas no escritas que dicen cuándo y de qué manera ver cine. Que no es poco...

León se lanzó a una piscina que aún estaba vacía, pero lo hizo con la seguridad de quien cuenta con su familia para sostenerlo. Porque, si desfachatada es la empresa del eterno 'Luisma', su Carmina o Revienta no lo es menos: reposando, como un guiso casero, sobre las espaldas “anchas como las de Urtaín” de su madre, Carmina Barrios, León firma un poliédrico experimento fuera de lo común, trágicamente cómico, cuyas (numerosas) virtudes lo colocan como uno de los más singulares y atrevidos pasos de la cinematografía patria reciente.

Viendo las andanzas y hazañas de su protagonista, y en última instancia, su progenitora, uno puede entender de dónde viene la osadía del primerizo director en su enfrentamiento con el mercado audiovisual. La de Carmina Barrios, mujer de presencia robusta y exabrupto eterno en la lengua, es una historia de supervivencia en grado sumo, que resultaría dramática de no ser por la desenvoltura de esta una resolutiva mujer, a la que ni el mayor contratiempo parece capaz de superar.

Como responsable de dos negocios abocados al desastre –una venta de productos ibéricos con una cifra de pérdidas económicas solo comparable a la del número de rateros que la han desvalijado; y una familia caótica, con un marido bebedor e incompetente y una hija madre soltera y desempleada–, ha desarrollado una fortaleza a su alrededor que parece inexpugnable. Ni los medicamentos mal prescritos, ni los gin-tonics a deshora arañan esa coraza. Aunque, a solas consigo misma (y ante la cámara/hijo) se confiese y demuestre que sí le duele.

Llegados a ese punto, uno puede preguntarse, ¿qué hay de cierto en esa historia que vemos ante nuestros ojos? La respuesta, ¿y a quién le importa? Durante los últimos cursos televisivos, la ficción nos ha brindado una batería de ejemplos en los que persona y personaje convivían y superponían sus identidades hasta confundirlas:

Matt LeBlanc reverdeció pasados y amistosos laureles al desfigurarse, simbólicamente hablando, en Episodes; y James Van Der Beek, Dawson crecido, siguió esos mismos pasos en la reciente Don’t Trust the Bitch in Appartment 23. Antes, Jean-Claude Van Damme ya había abierto, de una metacinematográfica patada voladora, un boquete en la cuarta pared con JCVD (JCVD, Mabrouk El-Mechri, 2008), en la que por primera vez, el héroe de acción inasequible al desaliento se derrumba y llora por su vida errante delante de su público.

De manera análoga a “Los Músculos de Bruselas”, quien ha de enfrentarse en su largometraje-redención a una realidad que parece ficción (o viceversa) mientras persigue la paz interior, Carmina Barrios debe sobreponerse a las adversidades que deparan a una mujer de clase media-baja, acostumbrada a pelearse (en este caso, metafóricamente) con su entorno, con la sola ayuda de sus estampitas y sus vírgenes.

Las fronteras que delimitan realidad y ficción se diluyen, y el sacrificio de Carmina deja de ser solo suyo para representar el de todas las madres. Antes que desvelar su biografía, que separarla de las ficticias correrías a las que la somete, Paco León, en un sentido gesto de amor, hace de su madre un icono del matriarcado de raigambre andaluza.

El afecto es el hecho diferenciador, y finalmente, decisivo en el éxito de la propuesta. Y no solamente el que siente el director hacia Carmina. También el que profesa a las pintorescas gentes y ambientes que se aglutinan en esta comedia grotesca, a los que, lejos de reducir a ridículas caricaturas, provee de la dignidad que merecen. Los filma con una óptica cariñosa que permite mostrarlos, sin condescendencia, como lo que son: auténticos curritos con la piel curtida de lidiar con la vida.

Fresca como un gazpacho, zafia (a ratos, en exceso), y ante todo, bizarra (tanto en su acepción castellana como en la anglosajona), Carmina o Revienta tiene el descaro de quien no tiene que perder, rasgo que se ajusta tanto a sus instigadores como a sus personajes; y el carisma heredado de una mujer que es todo energía y vitalidad. Encomiable cine low cost, con más talento que sustento, que además contiene uno de los más llanos y hermosos diálogos oídos en el cine inmediato: “La vida es tan bonita que parece de verdad”. Y, ante eso, poco más hay que decir.

Internet, a los pies de Carmina: film con más visionados legales en la historia de España

La propuesta de Paco León era arriesgada, pero ha gozado no solo con el apoyo de su familia, sino con el beneplácito del público. El estreno simultáneo de Carmina o Revienta se ha convertido en la película con más visionados legales en la red en la historia de España, con unas cifras que oscilan entre 12.500 y 15.000 reproducciones, según recoge El País. Teniendo en cuenta que el Ministerio de Cultura computa dos espectadores por cada visionado, la cinta alcanza los 30.000 espectadores.

Estos datos reflejan el número de visionados hasta las 22:00 horas del domingo 8, es decir, de los tres siguientes días a su lanzamiento. A esto también habrán de añadirse las cifras de la venta en DVD, así como las de su exhibición en las 20 salas tradicionales en las que se proyecta la película. A falta de registros definitivos de Rentrak España, ha debutado en el 17º puesto en taquilla de fin de semana, con 30.000 euros recaudados, y una asistencia de 4.000 espectadores. Eso sí, en recaudación por pantalla, se sitúa en un más que meritoria 6ª posición.

Según los datos de Filmin, Carmina o Revienta ha sido ya comprada por 8.000 usuarios, que tiene un plazo de 72 horas para verla (una vez se abona el importe de 1.95 euros). Mientras tanto, lidera los rankings de iTunes y Google Play. Por su lado, de la tirada de 15.000 DVD (con un precio de 5.95 euros), se ha vendido ya el 80%, según informa Cameo, la distribuidora.

Mientras tanto, la apabullante Carmina Barrios, madre y musa de León, empieza a labrarse una inesperada carrera como actriz: estará en el reparto de la próxima película de Santi Amodeo (Cabeza de perro, Astronautas).

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