Entrevista Rosa Villacastín: "Mi programa no ha tenido éxito, ¿qué le vamos a hacer?"

Periodista Digital habla con la presentadora de "La vida es rosa", tras su retirada por baja audiencia. Reproducimos a continuación la entrevista

Optimista y vital. Así se muestra Rosa Villacastín (Ávila, 1947) a pesar de la retirada de la parrilla de Antena 3 de 'La vida es rosa', programa de crónica social que presentaba junto a Olga Marset hasta hace unos días.

Una vez más, la presión de la audiencia (en este caso de la escasa audiencia) ha ocasionado la retirada del espacio. "Mi programa no ha tenido éxito. ¿Qué le vamos a hacer? El espectador es el que manda".

Con esta naturalidad responde Villacastín cuando se la pregunta cómo se siente después del mal resultado de 'La vida es rosa'. Respaldada por una trayectoria profesional que ya ha cumplido los 35 años, opina que en la televisión sobran "los insultos y la zafiedad" y asegura que hace falta que a las mujeres se les permita "acceder a los puestos directivos" de los medios, que es "desde donde se cambian las cosas".


El Comité de Sabios ha entregado su informe y acaba de entrar en vigor el Código de Autorregulación. ¿Tan mal está la televisión?

Es cierto que las televisiones en general han llegado a unos niveles.... Si tiene que ser el Gobierno quien regule no lo sé, quizá lo tendría que hacer cada uno desde su casa, pero eso supondría dar por hecho que los niños son maduros y los padres también. Creo que todo lo que es regulación no es bueno, pero sí que es necesario que los presentadores y directivos de las cadenas se replanteen la televisión que se está haciendo.


¿Qué es lo que sobra en la televisión?

Los gritos y la zafiedad que hay en algunos programas. También la falta de rigor informativo porque, por muy espectáculo que sea la televisión, el rigor es imprescindible para no confundir a la gente. Ahora se están dando informaciones como si fueran fidedignas y resultado de profundas investigaciones cuando sabemos que no es cierto. Porque todo funciona a base de cheques y de dinero. Eso es el antiperiodismo. Una cosas es que un periodista se equivoque y dé una información creyendo que es verdad y no lo es, y otra muy distinta es que se dé a sabiendas de que es mentira. Entonces se está engañando al público y eso es lo que no se puede hacer.


Tú tienes una larga trayectoria profesional...

Pues 36 años de profesión... No, exactamente 35.


Pero representas a una minoría porque son pocas las mujeres que presentan o dirigen sus programas.

Yo creo que cada vez hay más, aunque quizás lo que todavía no hemos alcanzado es el poder real de dirigir una televisión, un periódico o una radio.


¿Cuál es entonces la situación de las periodistas?

Ahora somos mayoría en las redacciones de periódicos, radios y televisiones, no como cuando empecé haciendo información política que éramos solo 4 ó 5. Pero hace falta que nos permitan acceder a los puestos directivos, que es desde donde se cambian las cosas.


Y eso todavía no ha pasado...

No ha pasado, pero es un proceso irreversible. Es una carrera larga pero cuyo final sabemos que será que en igualdad de condiciones, un hombre y una mujer podrán acceder al mismo puesto de responsabilidad.

Tu programa ‘La vida es rosa’ en Antena 3 y ‘La azotea’ de Wyoming en TVE han sido retirados por falta de audiencia. ¿Cómo se soporta el imperativo de la audiencia cuando se está al frente de un programa?

Eso es algo que todos sabemos que es así y lo aceptamos. El espectador es el que manda y las audiencias constituyen un barómetro que es aceptado por todos los que trabajamos en televisión: cadenas, presentadores, directivos... Quien entra en la tele ya sabe que se enfrenta a la presión de la audiencia.


Una presión que es especialmente dura en este medio de comunicación.

La televisión es muy dura en ese sentido, pero también resulta muy gratificante el triunfo de un programa.


¿Cómo te sientes tras el fin de ‘La vida es rosa’?

Me pidieron que hiciera un programa de calidad, informativo, donde no hubiera zafiedad y donde primase el buen gusto, y eso es lo que hemos hecho. No ha tenido éxito, ¿qué le vamos a hacer? Sí lo siento por la cantidad de gente que trabajaba en el programa y por los que se van a quedar sin trabajo. Da mucha pena que la energía y el esfuerzo de tantas personas se vayan al garete en un día... Pero tampoco depende de mí y ellos saben que en todo lo que pueda van a tener mi ayuda.


¿A qué crees que se ha debido esa falta de audiencia?

Telecinco tiene muy asentada su parrilla desde la mañana a la noche porque sabe apostar muy bien por los programas hasta que se asientan y es muy difícil luchar contra eso. Yo lo he intentado, pero no ha salido. Sí me siento satisfecha del producto que hemos ofrecido y las críticas en prensa también reflejaban que era un producto de calidad. Me hubiera gusta que me dieran más tiempo para poder asentar ‘La vida en rosa’, pero eso es imposible, es pedir que te toque la lotería sin jugar.

¿Qué opinas de las guerras de medios?

Creo que son guerras en las que no deberíamos entrar los profesionales. Nosotros no estamos para hacer guerras, sino para informar y trabajar. Las guerras que las hagan los dueños de las empresas, que son quienes tienen unos intereses que defender. Nosotros no recibimos beneficios accionariales, al menos te hablo de los casos que yo conozco, y no tenemos por qué ser los que nos juguemos el tipo defendiendo una opción u otra. A mí me contratan para hacer programas, no para entrar en una guerra contra una empresa en la que igual entro a trabajar dentro de unos meses.


Pero a veces también se mezclan cuestiones personales entre los profesionales de un medio y otro...

No es mi caso ni el de la mayoría de los que trabajamos en esto, salvo gente que tiene unos intereses económicos o ideológicos y los defienden. Pero esto no es la labor del profesional y yo invitaría a todos los profesionales de cualquier medio a que no entren en esta guerra porque no es nuestra.


¿Cuáles son tus próximos proyectos?

De momento mi único proyecto es irme de vacaciones de Semana Santa.

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