Entrevista Sánchez Dragó: «Las mujeres tipo Yola degradan la condición femenina»

Ha democratizado los libros en la televisión a través de su programa, Negro sobre blanco. Acrata por voluntad, conservador por deformación, viajero impenitente y lector compulsivo, se ha convertido en una isla entre tanta inmundicia de la telebasura. Entrevista de Rafael Torres en "El Mundo"

Del contestador de su teléfono surge una voz que dice pertenecer al Capitán Araña. Y una advertencia que no hay que tomarse muy en serio: que el Capitán Araña, esto es, Dragó, no será visible ni tangible hasta septiembre, porque anda engolfado, perdido por ahí, en la fabricación de no sé cuántos libros.

He aquí, en todo caso, un tipo singular, contradictorio, que bascula del conservadurismo a la acracia, de la humildad franciscana a la egolatría, del misticismo a la carnalidad con una naturalidad pasmosa. Escritor vario y viajero empedernido, es el único que en la televisión le hace caso, y con talante plural, a los que escriben libros. Salvará su alma por eso.

Pregunta.- Ya sabe que esto consiste en hablar de todo un poco, excepto de la especialidad del entrevistado.Acláreme entonces cuál es, entre sus muchos trajines y saberes, su especialidad.

Respuesta.- Jugar al futbolín: Soy imbatible, el mejor jugador del mundo. Tengo un futbolín en casa...

P.- No estará amañado, ¿verdad?

R.- No, por supuesto. Y la decoración, que es la pasión frustrada de mi vida.

P.- El futbolín, la decoración... Pero me refería más bien a su especialidad profesional, social.

R.- Ah, bueno: viajar y escribir.

P.- A usted le entusiasman la espiritualidad asiática y, en general, todas las espiritualidades habidas y por haber, a condición de que deriven, de una manera o de otra, de las asiáticas. ¿Por qué esa perra con Asia?

R.- No, no es una perra. A mí me apasiona la espiritualidad, pero sólo hay una, la que se gesta en el siglo VI a. C. de la mano de Confucio, Buda, Lao Tse, Zoroastro... La espiritualidad de Oriente y la de Occidente se mantuvieron unidas hasta que llegó el cristianismo y se produjo la división, que alcanza hasta hoy. Y sí, puede parecer eso de Asia que dices porque aquella espiritualidad antigua se refugió en Oriente.

P.- ¿No se ha convertido el budismo en Occidente en una cosa para ricos, para que se sientan bien todo el rato y no les remuerda la conciencia ni nada?

R.- Sí, es el supermercado de Acuario. Occidente ha inventado el Dios Mercado, donde se expende un sucedáneo de esa espiritualidad como una gimnasia de autoayuda. ¿Qué hizo con el movimiento hippie?: collares, peinados, ropita... Y es que, además, el budismo se presta, pues carece de dogma.

P.- Usted fue comunista y ahora, como les ocurre a tantos, no puede ver eso ni en pintura. ¿Por qué?

R.- Fui miembro del Partido Comunista de España e ingresé en él como viajó Martí a Estados Unidos, para ver el monstruo desde dentro. Vi que aquello era, de algún modo, como los Guerrilleros de Cristo Rey, un sitio ultra donde se odiaba casi todo: el sexo, la libertad... En realidad, cuando yo entré, ni siquiera había Partido Comunista. Lo fundamos con Semprún, Tamames... Fue una aventura y hoy me llevo bien con todos, pero estamos hablando de una doctrina política que tiene en su haber 100 millones de muertos.

P.- Nuria Bermúdez, Yola Berrocal, Belén Esteban, Malena Gracia...A usted, que le gustan tanto las mujeres, ese elenco le dará muchísima lástima.

R.- De todas ésas, sólo he oído hablar de una: Yola. Las mujeres de ese tipo me dan asco, degradan la condición femenina... y la masculina. El problema más grave hoy, en España, no es el paro ni el terrorismo, que ambas cosas tienen solución, sino la telebasura. Yo prohibiría esa bazofia. Me estremece pensar cómo serán los niños que se educan con ella cuando crezcan.

P.- Los patriotas iraquíes que combaten con furia al invasor, como hacían nuestros héroes de la Independencia, ¿son terroristas, como dicen los invasores precisamente?

R.- La información que tengo procede toda de la prensa, y es muy delicado contestar basando mi respuesta en ella. Ghandi decía: «No hables con periodistas o, si hablas, miénteles para que falsifiquen tu mentira y no tu verdad». Pero odio la guerra.

P.- Supongo que lo que sucede en el País Vasco, todo lo que sucede, no lo verá usted con ojos maniqueos que sólo distinguen buenos y malos.

R.- Guste o no, creo que es inevitable, a corto o a largo plazo, que el País Vasco se separe del resto del Estado. Yo no tengo patria ni dios ni rey y, por tanto, tampoco fronteras.

P.- Usted no tiene dios, pero un montón de gente, al parecer, sí. ¿Qué necesidad tienen o creen tener de él?

R.- Yo no acepto la idea de un dios que interviene en nuestros asuntos, pero sí la de una especie de anima mundi. En un dios no, pero sí creo fervientemente en el espíritu.

P.- ¿Y qué necesidad podría tener ese dios, si existiera, de las criaturas que creen en él?

R.- Si existiera ese dios creador, supongo que con sus criaturas tendría la misma relación o vinculación que yo con mi obra.

P.- ¿Ha leído el Papa la carta abierta que le dirigió?

R.- Quise burlar la vigilancia durante el último viaje que hizo a España para preguntárselo...

P.- ¿Qué me dice?

R.- Bueno, me habría gustado abordarle y preguntárselo porque no sé, en realidad, si ha leído o no el libro. El entorno sí lo ha hecho. Me consta que personajes próximos a él sí, y en los círculos católicos ha tenido mucha resonancia. Hasta un legionario de Cristo me ha propuesto que escribamos una especie de antilibro a medias.

P.- Hace poco más de un mes, un grupo de cirujanos de Singapur mató a unas siamesas porque creían poder separarles el alma.¿No fue así?

R.- No sé si fue así, no lo sé... Si ellas verdaderamente querían, me parece legítimo que optaran por aquella peligrosa operación, pero si, como creo, fueron influidas, o estimuladas, o seducidas por los cirujanos, es siniestro. Pero si el alma existe es inmortal, aunque, aun reconociendo su existencia, me parece que no todo el mundo, toda la gente, tiene alma. Hay muchas personas que ves que no se la han querido fabricar.

P.- Usted no conoció a su padre. Lo mataron y lo hicieron desaparecer los falangistas un poco antes de que usted naciera. ¿Siente que la búsqueda emprendida por tantos familiares de desaparecidos es la suya propia?

R.- Sí. Cuando asisto a las exhumaciones o a las búsquedas de los restos, estoy al borde de las lágrimas. Mi sentimiento entonces es de absoluta fraternidad y mi impulso, el del abrazo.

P.- Verano. Dígame algo sobre los peligros, o sobre los horrores, del verano.

R.- Antes era para mí un espacio de libertad, de aventura, de sexo, pero ahora sólo hay turistas por todas partes, que son la peor plaga de la Humanidad. Por eso, yo, en mi monacato.

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