Entrevista "De Sardá he aprendido su rigor obsesivo"

Juan Carlos Ortega debuta como showman en Cuatro

Este viernes a las 00.15 horas comienza la aventura en solitario de Juan Carlos Ortega. El humorista y colaborador de "Channel nº4" ha hablado con Vertele.com sobre el reto que supone dirigir y presentar el nuevo late show semanal de Cuatro, "La noche americana".

¿Nervioso por el debut de mañana?

La verdad es que ya no… Al principio sí… Pero he pasado tantos nervios desde que comencé a preparar el programa, que ya ni lo noto y ahora me siento tranquilo.

¿Cómo surge la idea de tener su propio programa en Cuatro?

Cuando empecé a colaborar en “Channel nº4”, a menudo salía el tema por los pasillos: “Oye, ¿y si hiciéramos un late show?” Hasta que un día decidimos probar suerte y hacerlo de verdad.

¿Qué es “La noche americana”?

Es un programa fundamentalmente de humor. Se emitirá en directo desde Nueva York, en un plató situado en la Calle 49 con Broadway. Habrá una puerta muy grande por la que entrarán los invitados y también por la que saldremos nosotros a la calle, a interactuar con la gente de la ciudad neoyorquina. Habrá gags, entrevistas a famosos, autocrítica, reflexión sobre la televisión, etc. No habrá actualidad. Es decir, no vamos a hablar de Bush, la guerra de Irak y esas cosas, salvo raras excepciones, sino de temas universales. Aunque a veces me pondré serio si el tema lo requiere, claro.

¿Pero realmente va a presentar el programa desde Nueva York?

Sí, ya veréis como estoy en Nueva York… Tal vez sólo pueda conseguirlo a través de la magia… O no…. El caso es que allí estaré, ya lo veréis…

¿Su programa va a ser un late show a la americana o a la española?

Aunque se haga desde Nueva York, va a ser un programa absolutamente español. Tanto Olimpia como yo somos españoles y trataremos con invitados y temática de nuestro país. Que nadie espere ver el típico late show americano, con la taza de café, el sofá hundido y el skyline de fondo…

¿Cómo es el plató?

Al contrario que otros late shows, que suelen recrear algún escenario concreto, nuestro plató no va a estar ambientado en ningún lugar. Tal vez no sea muy original, pero hemos querido que sea un plató sin más, bonito, funcional y cómodo.

“La noche americana” es un late show de “autor”… ¿No pensaron en incluir su nombre en el título y llamarlo, por ejemplo, “El show de Ortega”?

No, no, no, porque el show no soy yo sólo, son muchas cosas… Y aparte, me daría mucho pudor. Eso sí, pensé en llamarlo “El show de Olimpia”…

Háblenos de Olimpia Fernández, la colaboradora “estrella” del programa…

Es una mujer de 74 años con una inteligencia impresionante y una capacidad para actuar increíble…

Olimpia le ha acompañado en sus anteriores apariciones televisivas. ¿Cómo la descubrió?

Antes incluso de empezar en “Crónicas Marcianas”, yo estaba trabajando en una televisión local y fuimos a un centro de jubilados para grabar un gag. Allí estaba ella y descubrimos que los mejores actores se encuentran entre la gente mayor, porque no actúan, no sienten vergüenza ni ambición por salir en televisión y todo eso les hace ser más naturales.

¿Cree que a Olimpia se le va a subir la fama a la cabeza a partir de ahora?

En absoluto. Yo creo que los famosos que se vuelven idiotas es porque ya lo eran de antes. Y no es el caso.

Aparte de Olimpia, ¿habrá más colaboradores?

No, sólo ella. El 80% del tiempo estaré yo presentando el programa. Olimpia hará conexiones desde puntos emblemáticos de la ciudad, como Times Square, el Empire State… A Olimpia esta ciudad le entusiasma y siempre terminará los reportajes emocionándose mucho.

¿Va a comenzar cada programa con un monólogo?

No, porque no sé hacerlos. No es un género que me apasione aunque hay algunos monologuistas que me han gustado mucho, como Gila, por ejemplo.

¿Qué tipo de famosos va a llevar a su programa?

Fundamentalmente serán famosos conocidos por su profesión, que tengan algo que contar, porque estarán toda la hora que dura el programa con nosotros. No puedo avanzar todavía los invitados que vamos a tener, pero todos ellos serán gente a la que yo admiro. El perfil será muy diverso, desde Manolo Escobar a David Summers o Felipe González, por ejemplo. Incluso Isabel Preysler podría venir, ¿por qué no?

Dicen que su humor es “particular”, “intelectual”, “surrealista”… ¿Cómo lo definiría usted?

Es complicado explicar cómo es el humor de uno… Puede que sea particular, incluso “raro”, pero no más que el de otros humoristas… Como se supone que existe el humor blanco y el humor verde, yo últimamente digo que mi humor es “azul”. No sé en qué consiste, pero es el nuestro. Cuando digo “nuestro” me refiero a que yo este tipo humor lo he tenido siempre, desde pequeño, y lo he compartido con mis familiares, amigos y gente que he ido conociendo. A todos nos hacían gracia las mismas cosas.

¿Con qué humoristas conocidos se ríe usted?

Un montón… Gila, Berlanga, Miura, Faemino y Cansado, Woody Allen…

¿Y qué piensa de “Cruz y Raya” y “Los Morancos”?

No han sido un referente para mí… pero también me hacen mucha gracia porque reconozco que tienen unas intuiciones brutales.

¿Qué late shows le gustan más?

La verdad es que tengo que reconocer que apenas veo tele… Pero lo poco que he visto de “Noche Hache” y “Buenafuente”, me suele gustar.

“La noche americana” está producido por Gestmusic. ¿Cuenta con parte del equipo de “Crónicas Marcianas”?

La parte técnica corre a cargo de Gestmusic. Por ejemplo, el realizador es Alex Miñana, el mismo de “Crónicas Marcianas”, que es el mejor del mundo. Pero el resto del equipo creativo lo he formado yo.

¿Se puede decir que Sardá fue su “descubridor”?

No sé si me “descubrió”, porque yo no me considero tan especial como para que me descubran…, pero desde luego que Sardá ha sido una persona que me ha ayudado mucho en mi carrera. Al igual que Jordi González. La primera vez que hice pantalla fue en el programa “La escalera mecánica”, presentado por Jordi, que emitió hace muchos años TVE. Yo hacía una sección que era malísima, por cierto… Antes no lo pensaba, pero me he dado cuenta cuando la he visto ahora, con el paso del tiempo.. (risas).

De “Crónicas Marcianas” pasó a colaborar en “Channel nº 4”. ¿Qué es más difícil, trabajar con Sardá o con Boris Izaguirre?

Son diferentes. Con Sardá es muy difícil trabajar, pero cuando le coges el punto, es muy fácil. Es cuestión de amoldarse a cada presentador.

¿Le ha dado algún consejo Sardá para presentar “La noche americana”?

Claro, nos seguimos viendo y me da muchos consejos. De hecho, cuando se enteró de que iba a presentar “La noche americana”, me llamó y quedamos a comer. Aunque él no va a participar ni tiene nada que ver en “La noche americana”, se interesó enormemente por mi programa, por aportar ideas y por aconsejarme. Fue muy generoso.

¿Qué aprendió de Sardá el tiempo que trabajó con él en “Crónicas Marcianas”?

De Sardá he aprendido el rigor casi científico que tiene a la hora de trabajar. He aprendido su método casi obsesivo que aplica al periodismo. Todo lo contrasta y a todo le da mil vueltas para que salga bien.

¿Cree que el viernes es el día adecuado para su programa? ¿No teme que el segmento del público al que supuestamente va dirigido su humor sea minoritario en esa noche?

Yo creo que el viernes es un buen día. Siempre he oído que mi humor es minoritario, para universitarios, pero después he comprobado que no es así, porque yo aspiro a hacer un humor popular, lo cual no creo que le reste importancia. Todavía no he conocido a nadie que no entienda un gag mío. Mi humor podrá gustar más o menos, pero entenderlo, la gente lo entiende. Cuando voy por la calle noto muy buen rollo con las personas que me reconocen, y no sólo es gente joven.

Pero la competencia es dura en esa noche, con “¿Dónde estás, corazón?” y el cine de Telecinco… ¿Qué previsión de audiencia tienen?

La verdad es que no he hablado de audiencia con Cuatro… Yo lo que quiero es hacer un programa digno que a la gente le guste. Si funciona, lo celebraré y me emborracharé. Y si no, pues qué le vamos a hacer.

¿Le seguiremos viendo en “Channel nº 4”?

Sí, voy a continuar colaborando, aunque con menos frecuencia, lógicamente.

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