Artículos de interés La Selección dispara los derechos de TV del Mundial

Antena 3 figura como una de las favoritas para hacerse con un campeonato cuyo precio podría alcanzar hasta los 125 millones de euros.

Por su interés reproducimos el siguiente artículo de Elena Hila que publicaba ayer el suplemento Nueva Economía del diario El Mundo:

Carlotti, compra el Mundial de Alemania. Es un negocio. Lo tienes delante de tus narices, no se nos puede escapar, que no nos pase como con la Fórmula 1. Maurizio, este año el Mundial lo hacen de día; hace cuatro años compramos el de Corea y Japón, que era de madrugada y no lo vieron ni los padres de los jugadores. Maurizio, cómpralo». De esta guisa, Buenafuente arrancaba el pasado miércoles su monólogo de Antena 3, nada más hacerse oficial la clasificación de España en el Mundial de Alemania al empatar con Eslovaquia en un partido que, precisamente, retransmitió la cadena que dirige Maurizio Carlotti. La batalla de las televisiones por hacerse con los derechos de emisión de un evento tan relevante, cuyo valor ha aumentado con el triunfo de la selección española, está servida. Su precio podría moverse en horquilla de entre 80 y 125 millones. ¿Quién da más? Tras el soliloquio de Buenafuente, más claro, agua.

La guerra por los derechos audiovisuales de este campeonato se prevé dura por el aumento del número de potenciales compradores, tanto para su emisión en abierto -por Ley, los partidos de la selección española, el encuentro inaugural y la final deben emitirse gratuitamente a nivel nacional- como de pago. Telefónica, propietaria de los derechos, se frota las manos, consciente de que a más competencia, mayor precio y mayores posibilidades de vender el evento por paquetes en lugar de en bloque. Esto, unido al atractivo del horario de retransmisión va a permitir superar con creces los alrededor de 50 millones de euros que le costó a Antena 3 el Mundial de Corea y Japón de 2002.

En dicho año, Telefónica compró ambos campeonatos por unos 225 millones, según fuentes conocedoras de aquella adquisición. En las negociaciones con A3 se acordó un precio inicial de 43 millones que ascendería hasta los 55 millones en función del avance de la selección española. Si bien, no ha que olvidar que otrora, la cadena pertenecía a Telefónica y su situación financiera no era muy boyante, por lo que el precio podría estar condicionado.En cualquier caso, expertos del mundo del deporte consultados coinciden en que es «razonable» pedir de partida 80 millones.Por el contrario, ejecutivos del mundo mediático elevan esa cifra hasta los 125 millones.

Ya se han producido conversaciones preliminares con algunas cadenas, aunque en el mercado se da por seguro el triunfo de Antena3.Buenafuente ha venido a confirmar lo que el sector audiovisual y deportivo da por descontado: que A3 va a por todas. Es más, cuando la cadena adquirió los derechos de Corea y Japón, Luis Blasco, a la sazón presidente de la emisora, se aseguró una opción preferente de compra del Mundial de Alemania, recuerdan fuentes próximas a la anterior cúpula directiva.

Tras varios años errando en contenidos con imitaciones zafias de programas de la competencia, A3 quiere cambiar de imagen y convertirse en la cadena de referencia futbolística. Así, la televisión del grupo Planeta acaba de meter un gol con la reciente adquisición de los derechos de emisión en abierto de la Champions League desde 2006 hasta 2009, por alrededor de 17,5 millones de euros por temporada, lo que supone un total de más de 50 millones, cifran fuentes del sector.

Y mientras A3 apuesta por el deporte rey, Telecinco por la Fórmula 1, cuyo éxito ha quitado audiencia al Motociclismo de TVE. La cadena de Berlusconi no descarta la compra a precio «razonable» del Mundial de Alemania. En los últimos años, la compañía ha centrado sus gastos de programación en series de ficción, aunque se hizo con la final de la Copa de Europa y pujó por la Liga de Campeones -su oferta fue tres veces menor que la de A3-.

La lucha hasta el final de TVE está descartada por el sector, habida cuenta de la astronómica deuda de RTVE -7.500 millones de euros-, que la Sepi trata de enderezar con una fuerte política de reducción de costes. Fuentes de la cadena pública aseguran que «hay interés, pero todo dependerá del precio».

Hasta ahora, ninguna otra televisión se había planteado optar por los derechos de los eventos futbolísticos de mayor audiencia ya que, según explica un directivo del sector audiovisual, «TVE ponía sobre la mesa lo que hiciera falta y se lo llevaba».

Pero las tornas han cambiado y el potencial de negociación de La Primera se ha limitado, como ha quedado demostrado con su fracaso en la compra de la Champions, un evento que tradicionalmente estaba en poder de TVE.

Sin duda, para la extinta Canal+, ahora reconvertida en una cadena en abierto llamada Cuatro, sería toda una palanca para sus paupérrimos niveles de audiencia. Para Jesús Polanco, dueño de Prisa, sería un negocio redondo poder adueñarse de los derechos televisivos del Mundial en abierto para su nuevo escaparate televisivo y en la modalidad de pago para su plataforma Digital+. Sin embargo, pese a que Sogecable acaba de salir de las pérdidas con un beneficio de 5,7 millones, su deuda supera los 1.000 millones. La cadena no ha querido pronunciarse al respecto. Pero a favor de Polanco está el hecho de que Telefónica es accionista (24%) de Sogecable.Por otra parte, el Gobierno prohibió a la compañía emitir en ambas cadenas partidos de la Liga nacional y de la Copa del Rey, para proteger a la competencia, pero no se pronunció sobre otros eventos.

Y aún falta otro rival en abierto. En breve, el Ministerio de Industria va a adjudicar un nuevo canal por el que compiten La Sexta, un consorcio liderado por Televisa, y Kiss Media.

En cuanto a la emisión de pago, hasta ahora era Digital+ quien se quedaba en exclusiva con los derechos, que revendía a terceros.Sin embargo, las nuevas tecnologías han facilitado la entrada de rivales tan potentes como Telefónica. Así, su televisión por ADSL, Imagenio, no descarta hacerse directamente con algún paquete del Mundial. Ayer, precisamente, los abonados a esta plataforma vieron de forma gratuita el partido del Real Madrid y Barcelona, mientras Sogecable lo emitía en Pay Per View.

La novedad también está en las posibilidades que da la banda ancha a los móviles UMTS, aquellos que están conectados a Internet a alta velocidad. De cara a la campaña de Navidad, Telefónica Móviles, Vodafone y Amena están apostando por nuevos servicios audiovisuales como series adaptadas a los teléfonos. Y sin duda, un gran gancho para vender estos terminales es la emisión de las mejores jugadas y los goles.

Los clubes de primera y segunda división que conforman la Liga del Fútbol Profesional (LFP) contemplan con mucho interés el nuevo panorama televisivo, máxime cuando los derechos de la mayoría de los equipos vencen esta temporada. Actualmente, una docena de entidades entre las que están el Real Madrid y el Barcelona -sendos contratos concluyen en 2008- negocia por su cuenta sus derechos, el resto de equipos -más modestos- han unido sus fuerzas en el llamado G30.

Pero al calor de los nuevos operadores, varios clubes, entre ellos el Valencia Club de Fútbol, estudian agruparse para fichar a un negociador que venda sus derechos por paquetes a las televisiones, afirma el director general del mencionado equipo, Manuel Llorente.Por su parte, Eukeni Olábarri, adjunto a la Presidencia del Athletic Club, reconoce que el equipo negocia con Audiovisual Sport, ETB y un fondo británico, del que no ha querido dar su nombre, la venta de sus derechos.

Sin duda, la nueva competencia podría amenazar la práctica exclusividad de Audiovisual Sport (80% Sogecable y 20% TV3) en la gestión de los contratos televisivos.

«Entendemos que la venta del fútbol por paquetes televisivos da mayores ingresos y actualmente no se está vendiendo en los formatos que permitirían mejorar su explotación», reconoce José María Cruz, director general del Sevilla F.C, entidad que tiene que renegociar su contrato, actualmente con Audiovisual Sport.«Estamos tranquilos, a la espera de que alguien se dirija a nosotros, ya sea el G30, Audiovisual Sport o un tercero. Cuanto más tiempo pase, más competencia y mejor negocio», dice. Cruz coincide con todos los equipos al quejarse de que los ingresos por retransmisión de la Liga española están «por debajo» de otras ligas europeas «con menor peso». Según sus cálculos y sin contar con los dos clubes más grandes, la aparición de más operadores debería incrementar un 25% la facturación de los equipos. Sin embargo, las cadenas consideran que el fútbol español está por encima de su valor.

Según un informe de Deloitte, el año pasado, los ingresos totales de la Liga española ascendieron a 1.000 millones, de los que 300 corresponden a emisiones televisivas. De esta cantidad, sólo el Real Madrid y el Barcelona se llevaron un total de 96 millones.Las ventas por retransmisiones de la Liga inglesa alcanzaron los 900 millones y de la italiana, 600. Pero lo que le duele a la industria son los 560 millones que obtendrá la francesa el próximo año, cuando es una Liga inferior a la nacional.

Desde la LFP, su presidente, José Luis Astiazarán, reclama al Gobierno un marco normativo que «permita optimizar la explotación de los derechos audiovisuales». En este sentido, se pide que se clarifique el derecho de los ciudadanos a la información y al entretenimiento y el derecho de la libertad de empresa. En definitiva, concretar en cada momento qué partido es de «interés general» y, por tanto, se tiene que emitir en abierto.

Con todo, la pregunta del millón es si resulta rentable el fútbol en televisión. Para unos, el alto coste de adquisición de los derechos no compensa los ingresos obtenidos por publicidad y aunque se alcance una audiencia alta, no se fideliza al espectador.Para otros, a nivel comercial no salen los números pero es interesante el «efecto arrastre de otros programas que elevan su audiencia aumentando la cuota media de la cadena y, por tanto, los ingresos publicitarios», explica Jesús García, director general adjunto de Carat Sport.

Y es que, en un entorno de mayor competencia, la consecución de cuotas de audiencia del 30% resulta cada vez más difícil.Y el deporte, sobre todo el fútbol, es, en muchos casos, una garantía para alcanzar ese porcentaje. Así, a falta de los datos del encuentro de ayer entre el Real Madrid y el Barcelona, el partido de la selección española del pasado miércoles congregó a 7.468.000 millones de personas, lo que le dio a A3 una cuota de audiencia del 47%. Mientras, las series, programas de humor e informativos que las cadenas rivales emitían en esa franja horaria dejaron a TVE con un share del 16%, a Telecinco con un 14,5% y Cuatro con un nimio 3,2%.

La UEFA, el organismo que rige los destinos del fútbol europeo, también se ha apuntado a la nueva tendencia y ha cambiado la forma de venta de la Eurocopa 2008, que tradicionalmente se adjudicaba a las televisiones públicas. Será SportFive, una compañía privada, quien actúe de intermediaria para negociar los derechos individualmente.La UEFA estima que de esta forma ingresará 600 millones, un 20% más que en el campeonato de Portugal, disputado en 2004.

Sin duda, esta temporada la guerra por los derechos del fútbol va a resultar muy interesante y beneficiosa para los consumidores, que tendrán acceso a los contenidos por varios canales y, por tanto, a precios competitivos. Como se suele decir: que gane el mejor.

TROCEANDO EL ESPECTÁCULO.

Un artículo de Tom Burns Marañon

A estas alturas, el hecho de que los grandes acontecimientos deportivos, y muy especialmente los grandes campeonatos de fútbol, son la vaca lechera del negocio televisivo lo saben hasta los ratones.Cuando se lanzó Sky TV como televisión de pago, Rupert Murdoch entendió a la primera que el deporte rey era el pan nuestro de cada uno de sus días. Tardaron algo más, pero no mucho, en enterarse los propios equipos de que sus partidos ya no era solamente el pan de los programadores televisivos: eran la tostada, la mantequilla y la mermelada. Tengo la impresión de que la agenda la marcarán, cada vez más, los clubes y las asociaciones nacionales y las federaciones internacionales de fútbol. Tienen la sartén por el mango por al menos dos razones.

La primera es que manejan un espectáculo que, impulsado por jugadores del star system, se ha convertido en el fenómeno de masas de la aldea global; la segunda es que los avances de la tecnología digital, además de llenar de nuevas posibilidades la visión del producto, rompen el monopolio comprador de los Murdoch y compañía.No hay que haber ido al Havard Business School para saber que un negocio se convierte en algo realmente espectacular si se puede trocear el mismo patrón y venderlo en distintos paquetes a distintos segmentos. El desarrollo de los móviles, por ejemplo, que permitirá alertas para ver los goles en tiempo real, dará enorme satisfacción a cientos de millones de clientes y será muy rentable para los propietarios de los derechos de fútbol y para las operadoras. Esta nueva era que se avecina tiene consecuencias que van mucho más allá del negocio en sí porque tocan el fondo mismo de la organización actual del fútbol. Pienso, de entrada, que las ligas nacionales tienen sus días contados.

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