Debate ¿Servirá el Consejo Audiovisual Andaluz?

¿Será realmente independiente? Son las dudas que rodean la creación de este organismo de control, el tercero en Andalucía, que elegirá a sus miembros el 18 de mayo

El futuro Consejo Audiovisual de Andalucía quedará constituido los próximos 18 y 19 de mayo, con la elección de sus 11 miembros en el próximo pleno del Parlamento, previsto para esos dos días.

La ley de creación de este Consejo fue aprobada el 9 de diciembre, con la abstención del PP y PA, y sólo establece que sus componentes serán elegidos por mayoría de tres quintos del Parlamento y nombrados por el Consejo de Gobierno entre personas de reconocido prestigio profesional en el ámbito de la comunicación audiovisual, científico, educativo, cultural o social.

El portavoz parlamentario del grupo socialista, Manuel Gracia, ya ha mantenido contactos con los portavoces de los diferentes partidos paraa analizar los aspectos procedimentales de la elección de los miembros y “empezar a ver los nombres de los candidatos”. Aunque la propuesta no se hará definitiva hasta el viernes, se da por seguro que los socialistas incluirán como candidatos a Francisco Cervantes, ex director de Canal Sur Televisión y ex delegado de la RTVE en Andalucía; Fernando Santiago, presidente de la Asociación de la Prensa de Cádiz, y Bernardo Díaz Nosty, catedrático de la Universidad de Málaga. Los otros tres candidatos que propondrá el PSOE son mujeres y proceden del ámbito académico pero sus nombres no han sido revelados.

Por su parte, Izquierda Unida ha propuesto a la periodista Mercedes de Pablo, directora del área de programas del Centro de Estudios Andaluces, y a Eduardo Castro Maldonado, mientras que el PA propondrá previsiblemente a Ignacio Martínez, director del diario «Málaga Hoy». Los nombres de los dos miembros del PP –aunque reclaman tres nombres según su representatividad parlamentaria- no se conocen todavía.

¿Será independiente?

Bernardo Díaz Nosty, Catedrático de la Universidad de Málaga que aparece en todas las listas como presidente del Consejo del Audiovisual, ha declarado en una entrevista recogida en varios diarios andaluces que "la independencia es el primer activo del Consejo Audiovisual".

Es obvio que un Consejo Audiovisual debe ser independiente por su propia definición. Pero es precisamente la “independencia” de este organismo lo que se está poniendo en duda en su proceso de creación.

Hay que recordar que el Consejo Audiovisual Andaluz es el tercer órgano de control televisivo que se crea en Andalucía. Primero existía ya una Comisión Parlamentaria sobre RTVA en el Parlamento Andaluz. Posteriormente se formó el Consejo de Administración de Canal Sur, con integrantes políticos ajenos al medio televisivo que operan con los mismos criterios que la existente Comisión Parlamentaria. La próxima semana se constituirá un tercer organismo, el mencionado Consejo Audiovisual de Andalucía, que se presenta como un organismo absolutamente “independiente”, pero lo elige el Parlamento, lógicamente, con criterios paritarios, lo cual hace dudar a muchos de su independencia.

A esto hay que sumar la oposición de algunos expertos a la creación de un tercer organismo que controle una programación sobre la que no hay dudas de su buen rendimiento, puesto que Canal Sur es, hoy por hoy, la cadena autonómica más vista junto a TV3.

¿Servirá de algo?

A continuación reproducimos por su interés el artículo “¿Servirá el Consejo?” de José Aguilar publicado el 8 de mayo en el Día de Córdoba y otros diarios de Andalucía, que refleja las dudas existentes sobre la utilidad e independencia del futuro Consejo Audiovisual en esta comunidad.


La pregunta es si el Consejo Audiovisual será una copia de la copia, o sea, una versión sofisticada e igual de superflua que el consejo de Canal Sur, o acabará siendo fiel a su papel regulador de la jungla mediática.

Es sintomático que la constitución del Consejo Audiovisual Andaluz (CAA) se haya demorado tanto. La ley que conduce a su creación fue aprobada a finales del año pasado y emplazaba a quienes la acordaron –se autoemplazaban los legisladores, vamos– a elegir a sus once miembros en el plazo de tres meses. Pasaron los tres meses, pasó también abril y, al fin, será en el pleno del 18 y 19 de mayo cuando se cumpla lo legislado y se elija a sus integrantes.

Es un síntoma, digo, de cómo funciona la democracia española, donde es más fácil ponerse de acuerdo en el contenido de una norma que en los nombres de quienes van a ser encargados de ponerla en práctica. Exactamente lo que sucede con cargos tan relevantes como los de los magistrados del Tribunal Supremo. El fulanismo importa más que los proyectos.

El Consejo Audiovisual Andaluz es, o debe ser, el órgano superior de vigilancia y control sobre los medios de comunicación audiovisual que funcionan en Andalucía. Tiene que velar por que estos medios se atengan en sus emisiones a los principios que inspiran legalmente su funcionamiento: la veracidad y el pluralismo informativo, la garantía de los derechos de los ciudadanos, el rechazo de la telebasura, etcétera. Hasta 21 funciones les reconoce la ley…

En principio, pues, no estamos ante una copia del Consejo de Administración de Canal Sur, en el que los partidos políticos han venido colocando a dirigentes sin especial interés ni conocimiento del medio, tan sólo para mantener "liberados" pagados por todos los contribuyentes o desechos de las contiendas electorales a quienes no se quería dejar tirados. Con las excepciones que se quiera, éste es uno de los espectáculos más deprimentes de nuestra vida pública.

Cualquiera que haya tenido la curiosidad, y la paciencia, de seguir los debates de este Consejo de Administración de Canal Sur habrá concluido: es como un micro-parlamento. Los consejeros votan según criterios políticos, los del partido que los nombró. ¡Pero ya existe una comisión parlamentaria sobre RTVA! El Consejo de Canal Sur resulta una dúplica inútil y costosa de esta comisión. Y si se miran las biografías, algunos de sus componentes tienen, como ordena la ley, un merecido prestigio profesional... de petardos, mediocres y don-nadies.

La pregunta es: ¿será el Consejo Audiovisual Andaluz una copia de la copia, o sea, una versión más sofisticada pero igual de superflua que el actual Consejo de Administración de Canal Sur, o por el contrario acabará siendo fiel a su papel regulador de la jungla televisiva y justificando así su razón de ser?

Depende de dos factores concurrentes. Por un lado, de la actitud de los partidos que los proponen, aunque su elección la haga formalmente el Parlamento. En este punto soy pesimista, a fuer de veterano observador de la política andaluza. No me hago ilusiones. Lo que los partidos esperan de ellos es que se comporten como correas de transmisión de sus propios esquemas y planteamientos sobre los medios de comunicación que entran en su campo de actuación. Su sectarismo no conoce límites y, además, les falta costumbre de respetar una independencia que se pregona pero no se practica. Y menos en ámbitos tan obsesivamente prioritarios para los partidos como los que afectan al proceso de formación de la opinión pública.

Por otro, la autoestima y conciencia de los once integrantes del Consejo Audiovisual Andaluz. Si se toman en serio su nuevo trabajo y se libran de la tentación de concebirlo como un retiro dorado, el Consejo será útil. Los primeros que deben ganarse cada día su independencia son ellos mismos, porque ésta no es una etiqueta que uno se coloca por su cara bonita. Su horizonte tendría que ser en exclusiva la defensa de la ley que les rige y los espectadores y oyentes que les pagan. Sólo de este modo serían capaces de superar, por la vía práctica, los estrechos márgenes de maniobra que les otorga la legislación. Si lo que se vota va a ser siempre lo mismo que votarían en el Parlamento las fuerzas políticas que les van a poner allí, apaga y vámonos.

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