El brutal retrato del segundo de Somoano: "Pido perdón a TVE por crear el monstruo que les atormenta"

“Es mi fracaso profesional”, dice Alfonso García (ex jefe de Informativos de Telemadrid) del que fue su alumno, José Gilgado. “Soy el único culpable de haber engordado a la bestia y quiero desenmascararle”. Le acusa de malos modos, filtrar información a la prensa, querer batirse a puñetazos con los que le contradicen, servil, “tonto útil”y “mamporrero manipulador”

El periodista televisivo Alfonso García fue director y presentador de Informativos de Telemadrid. Ha trabajado también en TVE, Onda Madrid, Radio Castilla-La Mancha y Cadena SER.

En un artículo de opinión para Noticias Digital, Alfonso García presenta un demoledor retrato de José Gilgado, el subdirector de Informativos de TVE y actual foco de las críticas de manipulación que sufre la cadena pública.

Alfonso García descubre un demoledor perfil del actual número 2 de Julio Somoano. Para ello se basa en la relación profesional que mantuvo con Gilgado en los inicios profesionales de éste -en Telemadrid y Onda Madrid-, cuando García fue su jefe y, según sus palabras, "creador" y "único culpable" del “monstruo que atormenta ahora a TVE”.

A continuación, reproducimos el artículo íntegro de Alfonso García.

José Gilgado, mi fracaso profesional (Pido perdón a los trabajadores de TVE)

Al leer el título del artículo alguien podría pensar, y con cierta razón, que hago inventario con el subdirector de informativos de Televisión Española. Nada más lejos. Pero no puedo sustraerme a la actualidad del Pirulí y ellevantamientode sus periodistas a propósito del enésimo intento de manipulación en el Telediario, esta vez por la dimisión del presidente de la Corporación. Tal y como publican diferentes medios, José Gilgado no ha tenido reparos en intentar apagar larebeliónde los periodistas al grito de:“¡Que todo el mundo se siente en su sitio!”y armado con susmartphone. No es el único episodio dictatorial que protagoniza el sujeto en su actual etapa en TVE y, anteriormente, en Telemadrid. Su singladura está cuajada de malos modos a sus subordinados y servilismo a sus jefes. Probablemente sea esa la razón de su éxito.

Y yo, este humilde periodista, soy el único responsable de haber engordado a la bestia. Soy el único culpable de crear un monstruo. Por eso quiero desemascarar al personaje -aunque de eso ya se ocupa el mismo- y, sobre todo, purgar mis pecados, si es que eso fuera posible, con esta confesión.

Expiraba 1999 cuando, el entonces, director general de Telemadrid, Silvio González, me encargó la dirección de Onda Madrid. Acepté el reto, cambié la parrilla –con alguna crítica que no viene al caso-, y reestructuré la plantilla, también con peros de los sindicatos. No recuerdo que fueran especialmente serios pues no se derivó ningún conflicto de ello. El caso es que, para ese plan de renovación de la emisora autonómica, busqué y encontré un chico joven y ambicioso, y con excelente voz, al que ofrecí el programa insignia de Onda Madrid. Aunque su curriculum oficial en la web de TVE diga lo que diga, lo cierto es que el chico venía de su casa y tras haber pasado alguna beca en COPE y, creo, también en Radio España donde coincidió con José Antonio Ovies. También debo decir que no me importó. Es posible que ya llegara con el veneno en la sangre y yo no me diera cuenta. El muchacho, sin embargo,me subyugó personal y profesionalmente. Desde que lo contraté se convirtió en mi mejor alumno. Era permeable a mis consejos, leal y una extensión de mi criterio.

De hecho, cuando en otro periplo posterior, fui nombrado director de Radio Castilla-La Mancha, intenté llevármelo conmigo a Toledo como responsable de informativos. Por motivos que ya no recuerdo, no fue posible. Y al poco, volví a Telemadrid como director de informativos nombrado por Francisco Gimenez-Alemán. Desde el primer minuto tuve claro que en el equipo de mi confianza debía estar José Gilgadlo y, tras una serie de trámites –de esos que tienen las empresas públicas- logré sacarlo de Onda Madrid y colocarlo en la subjefatura de la sección de local. Aunque mi confianza hacia él era ciega, preferí que empezara desde un segundo plano para que el chico se fuera formando en la dirección de equipos. No era lo mismo dirigir un modesto programa de radio que toda una sección tan importante como la de Madriden Telemadrid. Programé su aprendizaje. Fui muy duro con él, no le permití ningún desliz, lo aleccioné en el equilibrio, el rigor, la pluralidad y le pregoné la honradez como máxima en nuestro oficio.Le di toda mi confianza. Era mi extensión, se sentó a comer a mi mesa y hasta llegamos a compartir secretos inconfesables.

Pero llegaronellosy en 2004 José Antonio Ovies –muy conocido en el Centro Territorial de TVE en Asturias- fue nombrado subdirector de informativos de Telemadrid. Este maestro de la manipulación se apoyó en Gilgado por su relación pasada en COPE -como ha quedado dicho- hasta que llegó a abducirlo por completo. Fue su tonto útil -casi como ahora lo es de Somoano- pero hasta que eso ocurrió y, probablemente, por mala conciencia, filtraba información de despachos que puntualmente publicaba PRNOTICIAS. No me cabe duda de que, sus ahora amigos delLado Oscuro, no saben que él era el chivato. Pues sí.

Y entre unas cosas y otras, y lo pueden corroborar los compañeros de Telemadrid, intentó batirse endueloa puñetazoscon algún periodista que le rebatió argumentos. Ese carácter pendenciero le pierde. Es ese carácter el que le hace salir del despacho y decir :“¡Que todo el mundo se siente en su sitio!”

A mis compañeros de Telemadrid les he pedido perdón por activa y por pasiva, y aunque creo que me lo han concedido, nunca tendré la conciencia tranquila. Lo que no esperaba es que miobrase haya convertido en un Frankenstein que también atormenta a los compañeros de TVE. Ha podido ser un gran periodista. Conocimientos, ejemplos y maestros no le han faltado, pero ha elegido el camino fácil para ser simplemente un mamporrero de la profesión sin más cometido que la manipulación.
Ignoro en qué momento se desligó de los principios del periodismo y cuándo quemó el código deontolótico que le entregué, pero no creo que una simple nómina, por muy elevada que sea, tenga tanta fuerza.O sí.José Gilgado es mi fracaso profesional, pero suyo esel desprestigio. Solo espero que, si hay un dios periodista o un santo patrón del gremio, me perdonen. A San Francisco de Sales me encomiendo.

Amén.

Alfonso García-Noticiasdigital.es
P.D.A través de twitter, José Gilgado me responde que se niega "a seguir mi juego". Esto no es un juego, es una cosa muy seria como ya vieron en Telemadrid y ahora ven en TVE. Desgraciadamente.

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