En Ariadna Tarjetas CSD: pero ¿quién era el pirata?

En los foros de usuarios de televisión digital se calculaba en 400.000 los abonados que podrían darse de baja de CSD si no pirateaban la nueva tarjeta. Los códigos aparecieron. ¿Quién los colgó en la Red?

Más de 100 personas se sientan estos días en el banquillo. El delito: piratear tarjetas de Canal Satélite Digital (CSD). La defensa de algunos de ellos, sin embargo, sostiene un argumento muy, pero que muy diferente: "Los piratas son ellos". Con "ellos" se refiere al propio CSD, que, según Carlos Sánchez Almeida, abogado de la defensa, ha tenido que suministrar los códigos para que éstos se puedan encontrar en Internet. Porque encontrar la clave a la fuerza bruta es técnicamente imposible.

Según publicó el profesor Manuel Lucena en su estudio Criptografía y seguridad en las computadoras, acertar por la fuerza bruta –es decir, probando todas las combinaciones– una clave criptográfica de 64 bits (la que utilizaban las tarjetas hasta hace un mes) sólo sería posible con un ordenador capaz de procesar un millón de operaciones por segundo trabajando 2.200 años. Vamos, que un ciudadano tiene las mismas posibilidades de dar al azar con la clave que le caiga un rayo y acierte la combinación ganadora de la Lotería primitiva... el mismo día. Un reto prácticamente imposible.

Así que vistas las opciones, los ingenieros de telecomunicaciones ponen nombre al rumor que corre desde hace años por círculos policiales y de hacking: las claves las tiene que suministrar alguien de CSD. Porque para poder ver la televisión de pago sin pasar por caja, no sólo hace falta tener las tarjetas vírgenes y el software para programarlas. Hacen falta unos códigos, que sólo posee Canal Satélite, y que en teoría son inviolables.

Y es que, como aseguró el director general de Canal +, José Manuel Lorenzo, las nuevas tarjetas de abonado "teóricamente no admiten el pirateo". Una afirmación que corroboran todos los expertos en sistemas de telecomunicaciones consultados. "Dadas las medidas de protección con las que cuentan las nuevas tarjetas de CSD, sólo conociendo los códigos de las mismas se podrían piratear", afirman.

En tres horas

Así no se podría explicar que apenas unas horas después de que la compañía efectuase un ataque para bloquear las tarjetas pirata, los códigos nuevos aparecieran en Internet. Ejemplos los hay a montones: horas antes del Madrid-Barcelona de noviembre de 2000 CSD desactivó las tarjetas. "Eso lo hicieron para asustar a los usuarios medios, porque apenas tres horas después ya estaban los códigos otra vez en la Red", cuenta un acusado por pirateo de tarjetas que se sienta estos días en el banquillo.

En un juicio que se ha celebrado esta semana en Barcelona el responsable de los servicios de Pay Per View de Canal Satélite aseguró que los códigos "se envían al satélite con un mes de antelación, y en ese periodo hasta que son activados es cuando se cogen". Quién o cómo los consigue parece ser un misterio.

Pero lo cierto es que a Canal Satélite no le viene del todo mal esta piratería; al contrario. Para empezar, porque aumenta considerablemente su número de abonados. Y es que la gran mayoría de los usuarios pirata son abonados a la plataforma de Polanco, aunque sólo pagan la cuota mínima. Pero más vale un usuario pirata que paga unos 42 euros al mes que alguien que no paga nada. Y el número de abonados, además, sigue creciendo.

Para poder utilizar las tarjetas pirata hace falta una antena parabólica y un descodificador que CSD coloca de forma gratuita a sus usuarios, con el compromiso por parte de éstos de mantener el contrato al menos un año. Si se dan de baja antes, la compañía les cobra la instalación de la antena (unas 25.000 pesetas) y el terminal. Los usuarios fraudulentos utilizan la tarjeta pirata para ver los contenidos a los que no tienen acceso con la cuota mínima de abono, fundamentalmente las películas de Taquilla y los partidos de fútbol.

Curiosamente, la cuota mínima subió sustancialmente unos meses después de que CSD empezara a detectar la piratería masiva de sus tarjetas, en el verano de 2000, y ahora está en torno a los 42 euros mensuales, una cifra considerablemente superior a los 10 euros de cuota mínima que ofrece Vía Digital.

Otra prueba que los usuarios de tarjetas pirata alegan en su particular acusación contra CSD es lo sucedido con las nuevas tarjetas, denominadas viudas negras. En la primera semana de abril, CSD procedió a cambiar a todos sus abonados (1.200.000) las tarjetas descodificadoras por un nuevo modelo, en palabras del director de la plataforma, "absolutamente inviolable". La operación, vista por los expertos que acuden a los foros, se hacía ciertamente inexplicable. "¿Por qué no esperar unos meses más a tener listo el nuevo descodificador?" se preguntaban en revistas del sector, como Teledigital. La operación del cambio de tarjetas podría haber costado a la cadena de Polanco 6 millones de euros, teniendo en cuenta que las tarjetas con sistema de cifrado de 256 bits cuestan aproximadamente cinco euros por unidad.

Pero la polémica vendría después del cambio. Los primeros días de mayo, los usuarios pirata comprobaron que realmente era imposible conseguir en Internet los códigos para seguir viendo CSD. El boca a boca funcionó, y en cuestión de horas los foros se empezaron a llenar de mensajes que anunciaban a voz en grito su inmediata salida de CSD. "Si no se piratea la viuda negra este mes, no estoy dispuesto a seguir pagando las siete mil pesetas ni un día más. Me doy de baja" anunciaba indignado un internauta bajo el nick Dani R. No era, ni mucho menos, el único.

En una encuesta organizada por Canal Top Digital, el 42% de los usuarios de televisión digital manifiesta su intención de darse de baja de la plataforma si no se consiguen los nuevos códigos para piratear la tarjeta. Otro 35% estaría dispuesto a cambiar de plataforma y tratar de encontrar la fórmula de piratear Vía Digital, sobre todo por la inmediatez del Mundial de Fútbol, que retransmitirá esta plataforma.

Códigos fantasma

En los foros los usuarios estimaban las bajas del próximo mes en torno a 400.000, que se confirmarían paulatinamente en los próximos tres meses, tiempo que tiene el usuario para devolver el descodificador. Y, de repente, cuando ya tiraban la toalla y comenzaban a darse de baja… aparecen los códigos en Internet. ¿Cómo se explica que millares de expertos informáticos estuvieran semanas tratando de dar con las claves sin éxito y de repente aparezcan en la Red? Los habituales de los foros lo tienen muy claro: "Ellos las han vuelto a colgar", dicen.

Pero, de nuevo los foros echan humo y vuelven las amenazas de bajas masivas. Días antes de la fusión de las plataformas, y con el número de abonados a CSD reestablecido, los códigos desaparecieron, y no hay forma de volverlos a encontrar.

Quizá por la misma razón por la que en otros países, como en Gran Bretaña o en Alemania, no se ha conseguido piratear: porque nadie ha suministrado los códigos. "En España no tenemos los técnicos más avanzados del mundo y, sin embargo, somos los primeros en conseguir piratear la tele. Por algo será, ¿no?", dicen los expertos.

Artículo publicado en ARIADNA, suplemento digital de EL MUNDO, Olalla Cernuda, 16/5/02

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