Rueda de prensa Telecinco presenta "el primer 'spin-in' de la historia de la TV"

"¡Fibrilando!", secuela de "Camera café", se estrenó ayer en la cadena

¿Qué pasaría si otra máquina de café, idéntica a la de la delirante oficina conocida por todos los espectadores, estuviera instalada en una clínica situada unas plantas más abajo en ese mismo edificio? La respuesta podrá verse en “¡Fibrilando!”, el primer "'spin-in' de la historia de la televisión", que Telecinco estrenó este domingo.

En la rueda de prensa celebrada hoy, Manuel Villanueva, director general de Contenidos de Telecinco, ha señalado que “en ‘¡Fibrilando!’ nada es lo que parece. Es una serie de humor con la que nos vamos a divertir mucho, un giro copernicano sobre todo lo que hemos visto anteriormente, con los mismos actores delante de una cámara y de una máquina de café."

"Al principio, resulta extraño ver a las mismas personas en diferentes situaciones y registros, pero al tercer sketch el espectador está metido de lleno en la historia y partiéndose de risa con este producto, que es muy sorprendente”.

"'Camera Café' es un producto que sigue vivo"

Leonardo Baltanás, director de Producción de Contenidos de la cadena, se ha referido al punto de partida creativo de la serie: “Los que hacemos televisión tenemos la obligación de introducir innovaciones en los productos que llevan un tiempo en la parrilla. Lo primero que tengo que decir es que‘Camera café’ no ha desaparecido, sino que es un producto que sigue vivo".

"Hace unos meses empezamos a darle vueltas para ver cómo podíamos introducir novedades en ‘Camera café’. Luis llevaba tiempo trabajando la idea y nos hizo un esbozo de lo que podía ser ‘¡Fibrilando!’."

"Lo valoramos y vimos que prácticamente con los mismos actores, los mismos medios y el mismo sistema de grabación y algunas variaciones en el decorado, se le da un giro radical al producto, que abre nuevos caminos para el humor y es tremendamente imaginativo”.

"Veremos un giro de humor que va a llamar la atención"

Producida por Telecinco con Magnolia TV, “¡Fibrilando!” es una idea de Luis Guridi sobre el formato de “Cámera Café” que mantendrá el elenco artístico completo de la serie.

Arturo Valls, Carlos Chamarro, Luis Varela, Carolina Cerezuela, Ana Milán, Joaquín Reyes, César Sarachu, Esperanza Pedreño y el resto de actores de la serie formarán parte del reparto de la disparatada clínica de “Fibrilando”, al que se incorporará Carlos Areces, en el papel de enajenado y macabro médico forense.

Luis Guridi, director y creador de la serie, ha comentado que “¡Fibrilando!” “supone una vuelta de tuerca al humor de ‘Camera café’. Nos movemos en un sitio más peligroso, ya que los guionistas han abandonado la comodidad de hacer chistes en oficinas para hacer humor en un entorno donde todos los días se batalla con el sufrimiento y con la muerte."

"El trabajo de los guionistas es más difícil, así como el planteamiento de la serie. Seguimos hablando de personas humanas, pero con un giro de humor que va a llamar la atención”.

“¡Fibrilando!” dará una vuelta de tuerca al humor de “Camera Café”, ya que si antes era el papeleo y los pedidos lo que se quedaba sin atender por el escaqueo de los empleados, ahora son vidas humanas las que dependerán de sus ganas de trabajar.

Aunque “¡Fibrilando!” se decantará por el humor negro, el núcleo central de la serie seguirá siendo el absurdo cotidiano, el diálogo chispeante, el ritmo endiablado al que se suceden las historias y el rumbo delirante que en cualquier momento puede tomar una situación rutinaria.

Universos paralelos: el primer “spin-in” de la televisión

Cuando un personaje de una producción de ficción tiene gran aceptación por parte del público, es frecuente que se le saque de su entrono natural para situarlo en otro y dar lugar así a una nueva serie. Es lo que se llama un spin-off.

Según Guridi, “¡Fibrilando!” “es un ‘spin-in’, ya que no prescindimos de ningún personaje, sino que traemos un ambiente distinto a esos mismos personajes."

"Telecinco, la productora y el equipo somos precursores en esto. Creíamos que todos los personajes tenían mucho más recorrido y nos daba muchísima pena perder este mundo, por lo que pensamos en un ‘spin-in’, traer una nueva historia a estos personajes”.

Al igual que en la mítica serie “Érase una vez el hombre”, en “¡Fibrilando!” los seres humanos se repiten en el espacio y el tiempo para contar la historia. Los médicos, cirujanos, enfermeros y celadores de la clínica en la que todo ocurre son idénticos a los empleados de la planta 17, en la que se encuentra la oficina de “Camera Café”: se llaman igual, se escaquean igual y actúan igual que sus vecinos, pero se diferencian de éstos en que la vida les ha situado en otro lugar para desarrollar su zafiedad.

Carlos Areces se incorporará al elenco de “¡Fibrilando!”

Tres nuevos personajes se incorporarán a “¡Fibrilando!” durante el desarrollo de la serie: un médico forense, funcionario de la muerte y fiel servidor de sus amos, los presidentes de la empresa de seguros, encarnado por Carlos Areces; la nieta del Dr. Antúnez (Luis Varela), una conductora de ambulancia que esconde una mala pécora bajo su mirada angelical y un médico recién titulado que de puro bueno supera con creces la candidez.

Dr. Iparraguirre Lacalle, José Luis (Carlos Areces), Médico Forense

Su presencia incomoda siempre por ese tufillo que lleva impregnado en la bata y en el alma: olor a cadáver. El doctor Iparraguirre Lacalle es el forense de la clínica, un médico al que le gusta abrir cadáveres, pero no encuentra nunca el momento de cerrarlos. Suele afirmar que no se conoce realmente a la gente hasta que no se les ve por dentro.

Aunque nadie lo diría por su aspecto, el doctor Iparraguirre es una pieza fundamental para los dueños de la clínica: el centro es la oferta de cobertura médica de una compañía de seguros cuyo producto estrella son los seguros de vida.

Poco importa entonces si la gente se muere o no, a la compañía lo que realmente le importa es de qué mueren, porque hay un montón de razones, descritas en la letra pequeña del contrato, por las que no cobrarán el seguro. El doctor Iparraguirre Lacalle es el guardián de la letra pequeña.

Nuevo envoltorio para los personajes

En “¡Fibrilando!” todo será nuevo alrededor de los personajes: la cabecera, los títulos de los capítulos -donde se sustituye la caída del tradicional vaso de café, por un vasito de muestra de orina- y nuevos menús en los que se incluyen sencillas animaciones en 2-D con recortables de los protagonistas.

“¡Fibrilando!” incluirá novedosas cortinillas realizadas a partir de radiografías animadas: placas de huesos y esqueletos que no se reconocen como tales e intentan manejar objetos reales con resultados siempre catastróficos.

También habrá una sorpresa en cada cierre, que sustituye el avance del siguiente programa por una secuencia, interpretada por los mismos personajes, ambientada en un decorado diferente y con contenidos un poco más radicales.

Nueva música: la sintonía será más “cañera” que su predecesora de “Camera Café”, en la línea de las series médicas y fantásticas de los años 60.

Nuevo decorado: El área de descanso de “Camera Café” se configuraba en torno a la máquina de café.

En “¡Fibrilando!” hay varios elementos escenográficos que amplían el punto de vista del espectador. La disposición es similar, pero un buen número de elementos practicables dan amplitud al decorado que, pintado de color “verde hospital”cederá mayor protagonismo a los personajes.

Las fotocopiadoras han dado paso a mobiliario hospitalario -una nevera de muestras, una minúscula sala de espera, etc-. y los pasillos del fondo han ganado amplitud para permitir el tráfico de camas y camillas.

Además de la máquina expendedora de bebidas, el personal de la clínica dispondrá de percheros para las batas y un baño-vestidor multifuncional, que, al cambiar el sentido de apertura de la puerta, deja entrever parte de sus secretos. Justo enfrente, una ventana interior dará a una sala contigua en la que tendrán lugar parte de las acciones de la serie.

Nuevo vestuario: Aunque todos los personajes irán vestidos de acuerdo a su profesión, todos conservarán ese aire peculiar que ha ayudado a definir su imagen a lo largo de cuatro años: la enfermera Cañizares, igual que su homóloga de oficina, seguirá combinando lo incombinable dentro del universo de batas y pijamas disponible en ropa sanitaria.

El doctor Quesada se pondrá la bata sobre sus estridentes juegos de camisas y corbatas; el doctor Palacios dará su peculiar toque con pijamas estampados; Sofía conservará su manera de vestir, aunque en este caso la empresa le obligue a ponerse una bata encima que ella se quitará en cuanto las circunstancias se lo permiten.

EL EQUIPO MÉDICO DE “¡FIBRILANDO!”

Un internista ligón, bocazas y sinvergüenza, su amigo el anestesista y representante sindical, un director que un lejano día tuvo algún conocimiento de Medicina pero que hoy no sabría recetar una aspirina, una enfermera atolondrada, una cirujano jefe de armas tomar, una pediatra cañón, un responsable de I+D que nunca ha sabido que significan estas siglas...

Todos ellos unidos por su escaso amor al trabajo y sus nulos escrúpulos. Estos son los personajes de “¡Fibrilando!”, un equipo médico que si alguna vez hizo el Juramento Hipocrático, lo hizo con los dedos cruzados:

Dr. Quesada, Jesús (Arturo Valls). Cirujano

Quesada carece de vocación. Analfabeto del siglo XXI, resulta inexplicable cómo pudo terminar la carrera de Medicina. O sí, a juzgar por el sospechoso título que está colgado en su consulta -junto a un póster de Rosendo-, firmado por el ex-presidente de una ex-república soviética.

Le gusta ser médico por ver a las chicas en bata: pacientes, doctoras o enfermeras. Es un feliz padre y marido, fundamentalmente porque de la familia ni se acuerda. En el Club Momentos le ven bastante más de lo que le ve su familia.

Dr. Palacios, Julián (Carlos Chamarro). Anestesista y enlace sindical

Julián está separado, vive solo y su vida sentimental es inexistente. Estudió Medicina porque creía que de esa manera alguien le respetaría, pero la vida le ha enseñado que no. Su carrera profesional está plagada de “borrones”, como a él le gusta llamarlos, que no son sino muertes por mala praxis. “Es un gusto cuando a los pacientes les inyectas su dosis y se callan”, suele decir.

Dr. Marín, Bernardo (César Sarachu). Encargado de la Farmacia

Es meticuloso en su trabajo y nunca deja un medicamento sin inventariar. Tiene a gala ser farmacéutico y posee ciertos conocimientos de Medicina, lo que debería ser suficiente para saber el doble que la mayoría de los titulados en Medicina de la clínica.

Le gusta pasar el rato con sus compañeros médicos, como uno más de ellos. Le llaman “carapocha”, pero él dice que es por que se pasa todo el día encerrado en el almacén, no porque no tenga una salud de hierro. Bernardo es soltero y vive con su madre. La enfermera Cañizares es su ojito derecho y se podrían pasar las horas metidos en el almacén contando una y otra vez las cajitas de medicamentos.

Maricarmen Cañizares (Esperanza Pedreño). Enfermera

Cañizares es “enfermera para todo”. Igual le pone la cuña a un anciano que asiste en un transplante de córnea. Es la única de la clínica que da calor humano a los pacientes porque su inocencia contrasta con la frialdad de los demás.

Aunque el traje oficial de las enfermeras de la clínica consiste en una bata y unos zuecos, ella añade siempre un toque de color a su indumentaria para, según dice, dar una nota de alegría. Ella misma se encarga de pintar flores y animales en sus batas. Maricarmen es el último clavo ardiendo al que se agarran los pacientes antes de morir, mientras ella prefiere agarrarse al Dr. Marín y troncharse de risa mientras cuentan los medicamentos.

Dr. Antúnez, Gregorio (Luis Varela). Director de la Clínica

Antúnez nunca destacó ni como médico ni como administrador, por eso esta clínica le viene al pelo. A estas alturas no sabría diferenciar un flato de un cáncer de colon, pero si alguien se atreve a poner en duda su profesionalidad saca un recorte antiguo de la revista The Lancet donde queda claro que fue el primero en realizar un trasplante de testículo, aunque fracasara en el intento. “Investigar, investigar e investigar. Hay que mirar al futuro, señores”, es su consigna.

Marimar Montes (Esperanza Elipe). Enfermera Jefe

Marimar está separada, tiene dos hijos y su mundo es un océano de problemas porque la vida nunca tuvo a bien sonreírle. Marimar figura en el organigrama de la clínica como Enfermera Jefe pero, en realidad, su función es sacarle a Antúnez las castañas del fuego. Su máxima preocupación es no confundir las recetas, los medicamentos o los pacientes, cosa nada fácil porque, como ella dice: “Qué me va a contar usted, con lo que tiene una en casa”.

Dra. Salazar, Mónica (Carolina Cerezuela). Directora del Departamento de Pediatría

Mónica es físicamente perfecta, no entiende por qué existe la imperfección y los feos le aburren. Se lleva fatal con Victoria, la cirujano Jefe, pero es ésta la que se lleva siempre la peor parte, porque a Mónica los problemas ni la despeinan. Cuando le preguntan por sus planes de futuro con respecto a tener hijos dice: “¿La maternidad? “¡Ay, hija, si niños tengo para dar y tomar!”.

Dra. de la Vega, Victoria (Ana Milán). Cirujano Jefe

Sólo hay una cosa en la vida que Victoria no entiende: ¿Qué hace una mujer guapa, inteligente y capaz como ella en esta clínica de mala muerte? La respuesta la irá encontrando ella misma en pequeñas dosis.

Dr. Mesa, “Ríchar” (Joaquín Reyes). Departamento de I+D

Si los demás se cargan a los pacientes de uno en uno, Ríchar va de ciento en ciento. La clínica recibe una subvención para investigación que, una vez mermada a su paso por los despachos de los directivos, el doctor Mesa dilapida como responsable del control de cepas víricas.

Se cree una eminencia, aunque lo único que publiquen sobre él aparezca en las páginas de sucesos. Su material de trabajo son las cepas víricas más virulentas. Su error más frecuente es cambiar las etiquetas de las probetas.

Dra. Ruiz, Nacha (Marta Belenguer). Traumatóloga

Nacha lucha por todo: por un trato digno a los pacientes, por el aborto, contra el hambre en el mundo, por la eutanasia, por la aplicación terapéutica de la marihuana, por el lince ibérico… pero, sobre todo, por salir del trabajo antes de las 19:30 h.. Doctora “todoterreno”, lo mismo se pone a amputar una pierna que a traer un bebé al mundo. Es de las pocas en la clínica que soporta la sangre y las vísceras.

Dra. Lüdendorff, Frida (Silvia Wheeler). Medicina Nuclear y Genética Aplicada

Divorciada de un español al que conoció en Benidorm, a Frida le gustó nuestro país y se quedó, pero se le ha pegado muy poco del carácter latino. Es muy eficaz, todo lo contrario del espíritu dominante en la clínica, por lo que nadie la entiende ni ella entiende a nadie.

Los tubos de ensayo de los dos departamentos, que nadie sabe porqué han caído bajo su jurisdicción única, pasan por las manos de sus ayudantes sin que ninguno sepa muy bien si inseminarlos o someterlos a doble dosis de radiación. Frida protesta y muestra sus instrucciones precisas en alemán.

EL PERSONAL TÉCNICO, ADMINISTRATIVO E INCLASIFICABLE

El padre Cañas Cañas, Arturo (Álex O’Dogherty). Capellán

El cura de la clínica fue monje budista, ha estado con los lamas y como misionero en las montañas de la Laponia oriental, se le ha visto en el Muro de las Lamentaciones, ha visitado la Meca y ha practicado danzas místicas con los derviches.

Durante su paso por Estados Unidos fue asesor espiritual de Tom Cruise, pero al padre Cañas no le gusta presumir. No se sabe a ciencia cierta cuál es su verdadero credo, pero lo cierto es que no hay moribundo que quede sin reconfortar, sea de la religión que sea. Su presencia es siempre anuncio de que alguien se va al otro mundo. Es decir, lo normal en la clínica.

Sofía Guillén (Ana Ruiz). Recepcionista

A sus 25 años, Sofía es la más joven de la clínica. Es lista y ambiciosa, aunque por ahora tiene que conformarse con estar en el mostrador de recepción. En su puesto de trabajo le toca la desagradable tarea de ser el primer filtro de todas las broncas pero, como dice ella, no le pagan para eso y es bastante habitual encontrársela ante la máquina de café. Sofía viste como le da la gana y se pone la bata por encima de los hombros sólo cuando pasan sus jefes por allí.

Benito Avendaño (Daniel Albaladejo). Vigilante jurado

Benito fue profesional del cine porno (“y de los buenos, no se vaya usted a creer, que en esto hay mucho aficionado”) hasta que la edad le empujó a buscar un puesto en una empresa de seguridad. Es el responsable de la vigilancia del edificio en el que se encontraban las oficinas de “Camera Café” y en el que está la clínica de “FIBRILANDO”, de modo que Benito no es su doble, sino el mismo de siempre.

Dr. Lazcano, Juan Luis (Nacho Rubio). Psicólogo

Eterno estudiante de Psicología, suele insistir en que ya ha acabado la carrera, pero nadie le cree. En realidad todo el mundo duda de que alguna vez empezase a estudiar, pero lo cierto es que le dejan pasar consulta en el cuarto de las escobas. Sus pacientes siempre salen peor de lo que han entrado.

Antonio Nogales “Tono” (Antón Valen)- Responsable de Servicios Generales

El día en que lo contrataron le dijeron: “Va usted a encargarse de todo lo de…, bueno, ya me entiende”. Y Tono asintió porque lleva toda la vida cubriendo puestos de Servicios Generales y sabe exactamente lo que no se debe hacer bajo ningún concepto. Tono es un profesional del “esto se hizo sin cabeza y se ha ido tirando con parches”, del “¿quien les he ha montado esta chapuza?”, del “si es que queremos ahorrar y luego vienen las lamentaciones”, del “las cosas o se hacen bien, o no se hacen” y del ya famoso “esto viene mal del origen”. Dicho esto, lo único que hace es tomarse tranquilamente un café dejando que las cosas sigan su curso hacia su inevitable autodestrucción.

“Choches” (Juana Cordero). Señora de la limpieza

En la clínica, la bata y los zuecos de Choches no desentonan, así que aunque sea la señora de la limpieza es frecuente que los pacientes le hagan consultas por los pasillos. En exsas ocasiones agarra el mocho y explica al paciente la prospección anal que le va a hacer. Chacho, el hermano de Choches, es el conductor del coche fúnebre que sube diariamente a retirar pacientes fallecidos. Seco pero puntual, viene a ser como el camión de la recogida de basura.

Asunción Sempere “Asun” (Mercedes Luzuriaga). Estudiante de primero de Neurocirugía (a distancia) en prácticas

Septuagenaria casi de nacimiento, Asun se quedó viuda y en lugar de hacer un curso de Tai-Chi, se matriculó en Neurocirugía en la Universidad a Distancia. Lleva varios años en primer curso, pero no desespera. Como buena becaria, se echa sobre las espaldas el trabajo de un montón de vagos. En la clínica está encantada porque le dejan hacer amputaciones, trasplantes, lobotomías y todas las cosas que a ella le gustan.

Paco Elbrasas (Manuel Tallafé). El del bar de abajo

No hay tema del que no sepa ni títere que quede con cabeza después de que él lo haya salpimentado con los tópicos que escucha en el bar, ya sea entre sus clientes, en la tele o en la radio. Paco Elbrasas es pelma de tomo y lomo de los que siempre está diciendo “quien calla, otorga”, “a buen entendedor…” y “mejor no decir más, que luego todo se sabe”, aunque no venga a cuento en absoluto.

Sardá y Arguiñano, entre los pacientes

Entre los pacientes de la clínica, los espectadores se podrán encontrar un rostro conocido e inesperado. Los seguidores de “Camera Café” ya pudieron disfrutar de los “cameos” de Josele Román, Karlos Arguiñano, Rosa Valenty, Javier Sardá, Antonio Ozores o Charo López, entre otros. Siguiendo la filosofía que inspiró a su antecesora, serán muchos los amigos de la serie que cuenten con papeles a medida diseñados especialmente para ellos por el equipo de guionistas.

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