Productoras Telefónica pacifica Endemol con bonos para altos cargos

Inés Abril publica hoy en el diario "Cinco días" que Joaquim Agut ha conseguido llevar a Endemol una cierta tranquilidad tras sustanciosos pactos económicos con los principales ejecutivos

Ha sido necesario un proceso de más tres años y medio, pero Telefónica ha logrado poner orden en Endemol. Y lo ha hecho con el pago de bonus a cuatro ejecutivos por un importe superior a los cinco millones de euros.

Este desembolso ha abierto la puerta a la salida del ya ex consejero delegado, Aat Schouwenaar, y ha permitido retener a tres miembros del comité de gestión. El camino para que Joaquim Agut pueda dirigir Endemol con la batuta de Telefónica y sin trabas está despejado.

A la Telefónica actual, además, la pacificación no le ha costado nada, porque lo ha pagado con un dinero del pasado. La explicación está en las concesiones que hizo Juan Villalonga, anterior responsable de Telefónica, cuando en 2000 acordó la compra de Endemol. En ese momento, el ex presidente concedió al fundador de la productora holandesa, John de Mol, un bono de bienvenida dotado con una determinada cantidad de dinero y cuya distribución quedaba a su arbitrio.

De Mol repartió entre los ejecutivos de Endemol parte de estos fondos, pero no todos. Así, cuando Telefónica decidió en diciembre de 2003 nombrar como consejero delegado a Agut para tomar las riendas de Endemol, se encontró con que podía utilizar para ello los fondos que todavía contenía el bono de bienvenida y que ya estaban cargados contra las cuentas de 2000.

Abono al comité de gestión

Los resultados de la negociación con los ejecutivos de Endemol y de la consecuente pacificación se han plasmado en el pago realizado en 2003 al denominado comité de gestión. El desembolso, según consta en la memoria de la productora y ha confirmado Telefónica, asciende a 10,5 millones de euros, lo que supone duplicar la cifra del año anterior.

De esta cantidad, por tanto, algo más de cinco millones corresponden a los salarios tradicionales de los seis miembros del comité de gestión que había en 2003. El resto, son extraordinarios.

El mayor bonus ha sido para Aat Schouwenaar, al que le han correspondido entre dos y 2,5 millones de pago extraordinario por su salida de la compañía, además de su sueldo. El resto de los desembolsos extra se reparten entre tres ejecutivos que Telefónica consideraba imprescindible retener para asegurar la buena marcha de la compañía y facilitar, siempre que fuera desde una posición de apoyo, la tarea a Agut. Se trata de los responsables de finanzas, fusiones y operaciones de Endemol y cada uno de ellos recibirá un millón de euros adicional a su remuneración como pago único y no recurrente.

Con esta solución, Telefónica ha logrado resolver las tensiones surgidas en diciembre, cuando César Alierta, presidente de la operadora, decidió integrar Endemol en la estructura del grupo, coordinar sus labores a las necesidades de la corporación y gestionar el día a día.

Telefónica ya había dado pasos en esta dirección. El consejo de supervisión de Endemol cuenta desde hace tiempo con cuatro ejecutivos de la operadora de primer nivel. Pero para controlar realmente Endemol había que introducir un ejecutivo de confianza en el comité de gestión y eso fue lo que pretendió Alierta con el nombramiento de Agut.

La llegada del español cayó como un jarro de agua fría en la productora. Su jefe de prensa la definió como 'una sorpresa..., una sorpresa desagradable' y aseguró que se exigirían explicaciones a Telefónica 'por fax, teléfono y correo electrónico'.

Los días que siguieron al nombramiento fueron tensos, pero los fondos dotados por Villalonga han permitido negociar la marcha de Schouwenaar y garantizar la permanencia de tres ejecutivos que se consideran claves. Con su apoyo y ya sin trabas, Agut tiene manos libres para aplicar en Endemol la estrategia definida por Telefónica.

Tres hombres para tres etapas

Los tres consejeros delegados que ha tenido Endemol desde su llegada a Telefónica son un fiel reflejo de las otras tantas etapas que se han vivido en la firma. La primera fue la de John de Mol, fundador de la productora, a quien Villalonga dio libertad absoluta para gestionar y decidir. La filosofía del ex presidente de Telefónica era clara: Endemol es una compañía que funciona por sus creativos y no se puede interferir en la creación. De Mol tenía línea directa con Villalonga y Endemol era una filial al margen del grupo.

Schouwenaar: un intento de controlar las cuentas

La llegada de César Alierta a la presidencia de Telefónica marcó un cambio profundo en las relaciones con Endemol. John de Mol dejó de tener línea directa con el presidente y su actuación comenzó a supervisarse. La situación llegó al límite y De Mol abandonó su puesto de consejero delegado para dedicarse a tareas creativas, alejadas del día a día. Su sustituto fue Aat Schouwenaar y la elección mezcló continuidad y ruptura. Su perfil era netamente financiero, pero llevaba vinculado a Endemol desde 1995.

Agut: un español para gestionar el día a día

El camino intermedio emprendido con Schouwenaar demostró pronto sus carencias. Seis meses después de su nombramiento, Alierta decidió su relevo y lo sustituyó por Agut. Telefónica tiene claro para qué quiere Endemol y es para complementar su negocio y crecer ahí donde va a ser necesaria. En este contexto, el diseño de formatos como Operación Triunfo o Gran Hermano es menos necesario que la creación de contenidos para el móvil. Agut controlará las cuentas y a la vez pilotará la integración en Telefónica.

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