Caiga quien caiga Tonino y Juanjo de la Iglesia: "El traje negro lo llevamos a la tintorería a desinsectar"

Olga Merino somete a intenso interrogatorio en "El Periódico de Cataluña" a dos de los protagonistas - reporteros - presentadores del ya programa de culto Caiga quien caiga, que responden con humor a una larga serie de preguntas

Este peculiar reino, estragado de soles, tránsfugas y alcaldes con peineta, les echa de menos. Hasta que pasó lo que pasó, el nihilista Tonino López-Guitián (Valencia, 1963) y el socarrón Juanjo de la Iglesia (Madrid, 1959) engrosaban la jauría reporteril de ese oasis de humor inteligente llamado Caiga quien caiga (CQC, Tele 5). Este verano, los dos huérfanos de las gafas oscuras andan de bolos con Adictos al régimen, un show de humor disparatado y absurdo.

--Los domingos ya no son lo mismo sin ustedes. ¿Añoran el traje negro?

--Juanjo: Sí, echamos de menos el programa, pero hay que hacerse a la idea de que ya se ha acabado. ¡Qué le vamos a hacer!

--Tonino: Además, el traje negro nos lo quedamos.

--¿Lo han llevado al tinte?

--Tonino: Sí, fue lo primero que hicimos para desinsectarlo, quitarle las liendres, las polillas y todo eso.

--Juanjo: ¡Tendría liendres el tuyo, que eres un cochino!

--Tonino: Tú estabas en el plató y nosotros, fuera. Se cogían muchas cosas.

--Juanjo: Es verdad, vosotros teníais contacto con gente muy así.

--¿Qué hicieron la noche en que acabó Caiga quien caiga?

--Juanjo: El último fue un programa especial porque acababa de hundirse el "Prestige" y vino a tocar con Reverendo Julián Hernández, el líder del grupo "Siniestro Total". Llenamos el decorado de chapapote virtual y colocamos la bandera de "Nunca Máis". Luego hicimos un fiestorro por todo lo alto y no sé a qué hora nos acostamos.

--La resaca sería memorable.

Tonino: No la recuerdo; o sea, que debió ser de antología. Se nos coló en la fiesta un periodista del corazón. A mí no me gustó que viniera.

--¿Tiene nombre y apellidos el político que hizo la llamada definitiva?

--Juanjo: A nosotros no nos consta que hubiera esa llamada. Lo que sí intuimos es que al consejero delegado de Tele 5, Paolo Vasile, no debía de gustarle demasiado el programa. Él fue quien lo quitó aduciendo razones económicas. Fue un poco surrealista porque llevábamos seis años en antena y con más audiencia de la que él nos había pedido. Que lo quite, a fin de cuentas él es el responsable. Pero que diga que lo quita porque no le gusta, no porque nosotros cobráramos mucha pasta. También ganaría dinero él con la publicidad.

--Cómo se explica que ninguna cadena televisiva haya recogido el testigo de CQC?

--Tonino: Las cadenas, como su nombre indica, están encadenadas y tienen bastante cuidado a la hora de hacer programas que puedan molestar a quienes mandan. Las teles están dirigidas por intereses económicos que responden a intereses políticos.

--Juanjo: De hecho, ahora mismo no hay programas con un mínimo contenido de crítica, quitando Lo + plus, Los Guiñoles y Días de cine. Y ya no hablo de crítica política... Ahora resulta que los de Operación Triunfo no desafinan. ¡Pero, bueno, si cantan como sistros! Hace poco, los vi en la tele interpretando una canción de los Credence y desafinaban como marranos, tanto que el pobre Tom Fogerty debía de estar revolviéndose en la tumba.

--Cuéntenme un momento de apuro periodístico en el programa.

--Juanjo: Yo pasé mucha angustia con Gadafi. Él llevaba a unos señores alrededor; pregunté si podía acercarme y me dijeron que sí. Gadafi no me hizo ni puto caso. No sé qué le pregunté, me contestó sólo oui y se piró. Luego, un periodista me dijo que el guardaespaldas había estado apuntándome con una pipa. Me entró una tembladera de piernas que para qué...

--Vamos a hablar del jefe. ¿En qué agujero negro se estará perdiendo ahora la verborrea de Wyoming?

--Tonino: Creo que está descansando unos días en Irlanda, donde andará verborreando en inglés. Porque también verborrea en inglés y, si es necesario, en chino.

--¿Qué pregunta impertinente le harían a la pareja Tamayo/Sáez?

--Juanjo: Yo les preguntaría: "¿De cuánto era el sobre?". Eso es lo que se preguntaba en las corridas de toros al presidente cuando los astados eran, digamos, dudosos.

--Tonino: O si echan de menos algún régimen anterior.

--¿Se verían capaces de colocarle las gafas negras a Beckham? Quizá no son lo suficientemente pijas.

--Tonino: Yo no le pondría las gafas negras porque ya parecería una coliflor con lazos. ¡Lleva de todo!

--Juanjo: Como no soy muy aficionado al fútbol, no me he fijado muy bien. Lleva coleta, ¿verdad?

--Tonino: ¡Si es que no le hemos visto jugar! Nosotros les poníamos las gafas negras a personas que hacían cosas. Yo no sé por qué se le da tanto bombo a un señor que no ha hecho nada.

--Juanjo: Lo habrá hecho en otros sitios. Yo no tengo ni papa. Nuestro especialista en deportes era Mario Caballero... Tonino no ha contado aún sus angustias periodísticas...

--¡Es verdad!

--Tonino: Yo creo que mi peor momento fue con Álvarez-Cascos.

--Tuve la mala pata de perdérmelo...

--Tonino: Había una reunión de guardias civiles a la que Álvarez-Cascos acudía en calidad de ministro de la cosa, viceministro, vicepresidente... Le pregunté si había sido perseguido por la Guardia Civil durante el francisco por sus ideas democráticas...

--Juanjo: Es que éste, en lugar de franquismo, dijo francisco. Y entre el estupor y lo absurdo de la pregunta, el tipo no sabía qué decir.

--Tonino: No sabía qué decir porque no había tenido una idea democrática en su vida hasta que llegó la democracia y dijo: "Bueno, pues vamos a ponernos a esto".

--¿Y qué ocurrió?

--Tonino: Se me quedó mirando fijamente durante tres o cuatro larguísimos minutos... Bueno, quizá sería un minuto. Y yo me puse a sudar y a pensar que iba a darme una hostia.

--O a fusilarle al amanecer.

--Tonino: Sí, porque una hostia de Álvarez-Cascos debe de ser bastante parecida a un fusilamiento. Me fui corriendo a esconder la cinta para que no me la cogieran.

--Juanjo: Fue muy gracioso porque el día de la emisión Tonino entró en el plató con una peluca blanca, las cejas encanecidas y con cara de susto.

--Tonino: Lo bueno del caso fue que Cascos no respondió a la pregunta.

--Juanjo: Era el último programa de no sé que año, y se limitó a decir: "Felices vacaciones".

--¿Eran la válvula de escape de la monarquía española?

--Juanjo: ¿La válvula? No lo creo.

--Al Rey le gustaban ustedes mucho.

--Tonino: Al Rey le gustan mucho muchas cosas, entre ellas saltarse el protocolo. Pero no creo que fuéramos ninguna válvula de escape.

--Juanjo: Pero el Rey fue el primero en pillarle las vueltas al programa, en darse cuenta de qué iba la movida. A partir del momento en que conseguimos que el Rey se colocara las gafas negras hubo un volumen notable de políticos que consideraban que ya éramos dignos de tocarles a ellos. En cierta ocasión, el Rey le dijo a Pablo Carbonell que habíamos estado muy bien con un vídeo y le dio la mano. Al verlo, el presidente se acercó también a dársela; luego, Ana Botella y todo un desfile de ministros. ¡Aquello parecía un besamanos a Pablo! Tuvo su gracia aquel efecto dominó.

Tonino: Yo creo que la monarquía es una válvula de escape en sí misma. No tienen grandes presiones, ni de la prensa ni políticas.

--Señor Juanjo de la Iglesia, eminente catedrático de Ética Periodística...

--Juanjo: Sí, y doctor marisabidillo.

--No puede usted fallarnos: defínanos qué es la telebasura.

--Juanjo: ¡Ya estamos con las definiciones! No sé elaborar una definición, lo que sí sé es que la telebasura se hace a propósito y que la culpa no la tiene la audiencia ni mucho menos, sino quienes deciden. Me parece tener un morro espectacular justificar el hecho de que se programe mierda en que a la gente le guste. Me revienta lo que dicen algunos: "Soy un genio, pero me veo obligado a hacer mierda porque es lo que me pide el público". ¡Mentira podrida! Lo hacen así porque ganan más pasta y porque les interesa tener un público imbécil, y ese tipo de televisión imbeciliza.

--Otra pregunta al catedrático. Denos un titular de prensa después de la victoria del PP tras el movidón que había en la calle con la guerra, el chapapote y el trasvase del Ebro.

--Juanjo: Si yo hubiera tenido un periódico, habría titulado en portada: "Apaga y vámonos". Como le dijo el cura al monaguillo cuando quería decir una misa muy rápida: "Apaga la vela y vámonos".

--Creen ustedes que España tiene sentido del humor? ¿O somos quizá un poco garbanceros y crueles con los defectos del vecino?

--Tonino: En España siempre hubo sentido del humor, pero se está perdiendo el de la buena usanza. Nos reímos ahora de lo que antes rozaba la pena o inducía a lástima. La gente se ríe ahora de Pocholo y les parece una cosa divertidísima, cuando en realidad es un pobre hombre seguramente necesitado de ayuda médica o psicológica. Eso representa un retroceso hacia el humor más básico y tontorrón.

--Juanjo: España había sido vanguardia del humorismo en los años 30 y 40, con autores como Jardiel Poncela, Wenceslao Fernández Flores, Miguel Mihura, Tono, Edgar Neville...

--Tonino: Siempre ha existido el sentido del humor de reírse del cojo, de la gorda, del mariquita, de la maruja, pero yo creo que eso se hace en la calle para chafardear, no como un producto acabado, elaborado, que se pueda vender. Se está cambiando el humor por el sarcasmo. Hasta Berlusconi está cayendo en ese tipo de humor tan patético.

--Tonino, tengo entendido que usted cocina muy bien...

--Tonino: No lo tenga entendido; se lo aseguro.

--Pues imagine que ha invitado a cenar esta noche a Esperanza Aguirre. ¿Con qué la agasajaría?

--Tonino: Como la cocina mexicana es algo que me encanta, le prepararía unos gusanos fritos riquísimos de la zona de Oaxaca. Bien tostaditos son sebo de cerdo. ¿Y qué más? Cosas que no habría probado nunca. Chapulines, también.

--¿Qué es eso?

--Tonino: Son unos saltamontes fritos, crujientes y deliciosos. Al haber sido ministra de Cultura, debe de ser una mujer abierta a todo tipo de nuevas experiencias.

--¿Es España un país de derechas?

--Juanjo: ¡Y yo qué sé! ¡Vaya pregunta! Espero que no. Lo que ocurre es que en España y en otros países la izquierda ha pasado de disimular las tonterías que se hacían detrás del telón de acero a sentirse culpable y callar. Mientras, la derechona más reaccionaria lleva trabajando en agitación y propaganda desde hace 40 años, cuando vio que la izquierda avanzaba. Ahora, no hay contrataque ideológico y la gente cree que es mejor la sanidad privada que la pública y que podrán costearse la vejez con un plan de pensiones. ¿Por qué? Porque ellos no han parado de hacer propaganda, mientras los intelectuales de izquierdas yo no sé dónde están. Vamos a desmantelar todo el Estado. Lo malo es que cuando la gente reaccione ya va a ser tarde.

--Al final, ¿sólo nos quedará Lula?

--Juanjo: A ver cómo se porta y a ver si le dejan. Por menos --o casi-- salió zumbando de Chile el amigo Allende.

--Tonino: En América Latina hay deseos enormes de cambio y de salir del bache económico y político. Algunos se contentan con no ir a peor, como Argentina; otros consiguen un pequeño cambio, pero la fuerza de las cosas los envía otra vez al mismo sitio, como México; y luego están los brasileños, que al menos siempre han sido una potencia creativa.

--Juanjo: Las cosas habían llegado en Brasil a tal límite... Está claro que este señor no será el ungüento amarillo que lo arregle todo en dos años, pero a mí me esperanza la historia de Lula.

--Si tuvieran que exiliarse, ¿a qué país se irían?

--Tonino: Depende de las condiciones.

--Ponga usted las que quiera.

--Tonino: Yo me exiliaría a México para comer gusanos con Esperanza Aguirre y aguardar a que hubiera un terremoto. Cosas como ésa no ocurren todos los días.

--Juanjo: Yo seguramente me exiliaría a un país donde hablaran español: Argentina, quizá México también, Perú.

--Tonino: O a Portugal. Es verdad: también nos queda Portugal.

--Juanjo: ¡Menos mal que nos queda Portugal! Grecia, a lo mejor...

--Tonino: En Grecia hace calor.

--Juanjo: Pero a mí ya sabes que el calor no me molesta. Yo soy un caballero y los caballeros no sudamos jamás. ¡A Corfú! Escogería un sitio donde hablaran español. Si pudiera, porque cuando te exilias no eliges.

--Tonino, ¿su mayor despiste?

--Tonino: Mis despistes son infinitos.

--Juanjo: Imagínese, hoy me ha preguntado si era lunes... (La entrevista se hizo un sábado a mediodía).

--Tonino: Hay cierta leyenda con mis despistes... Soy bastante organizado, pero hay momentos en que pierdo un poco la concentración. En el programa nunca me despisté demasiado.

--Juanjo: Tonino tiene más las cosas en la cabeza que yo. Yo soy mucho más olvidadizo. Él sólo se disipa.

--Tonino: Con el orden sí tengo algún conflicto. He llegado a poner el secador de pelo en la nevera.

--Tonino, es usted licenciado en Filología Francesa. Dígame algo en francés.

--Tonino: Bidet. No se ría; ¡bidet es francés!

--¿Van ustedes a ligar juntos o por separado?

--Tonino: Juntos y por separado.

--Juanjo: Las dos cosas.

--¿Y cómo se les da?

--Juanjo: Estupendamente.

--Tonino: De miedo.

--¡¡¡Uuuuuuuuuuuhhhhhh!!!

--Tonino: Sí, a veces de pavor.

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