El espía de la tele Tormenta en el audiovisual español

La futura concesión de nuevas licencias ha abierto la caja de los truenos y provocado uno de los espectáculos más curiosos de la utilización de los medios para favorecer intereses empresariales

Sólo hacía falta abrir la prensa el jueves para ver como la información se convierte en caricatura de lo que debiera ser. El diario “El Mundo”, aspirante eterno a un canal de televisión y que teme que la nueva licencia favorezca a Polanco -su tradicional enemigo-, titulaba en portada, con foto incluida: “Los demás grandes medios denuncian el “favoritismo” del Gobierno hacia Prisa”.

“La Razón”, uno de cuyos propietarios destacados es José Manuel Lara, accionista principal a su vez de Antena 3, tomaba una vía menos agresiva y aseguraba: “Los medios privados, contra la ley de TV”. “ABC”, propiedad de Vocento, accionista a su vez de Telecinco, pero que se sentiría más cómodo con canal propio de televisión, también dedicaba la portada a sus propios intereses: “Los medios privados acusan al Gobierno de “indefinición y favoritismo en la ley de TV”. Y el subtítulo, más elocuente, era: “Denuncian que el Ejecutivo genera desconcierto y alarma en el sector”.

En todos los casos, una dura crítica en toda regla al Gobierno, escenificada por una foto que comparten los máximos ejecutivos de Onda Cero, Punto Radio, Antena 3 TV, La Razón, El Mundo, Tele 5, Recoletos, Grupo Planeta, Vocento y ABC. No sale en la foto Rafael Pérez, representando a la COPE. Faltaba en la reunión, para sorpresa de todos, Paolo Vasile, que esta semana arremetió en "El Mundo" contra el Gobierno por su propuesta de Ley audiovisual y contra el grupo Prisa, deshaciéndose en elogios hacia Pedro J. Ramírez, director del periódico que ."

Godó y Prisa les acusan de manipulación informativa

La misma línea editorial y contenido que estos periódicos han seguido las cadenas de radio mencionadas y los informativos de televisión de los grupos representados en la mencionada foto. ¿Qué está pasando? Hoy hace falta leer entre líneas para tener toda la información, o leer atentamente la letra pequeña. En “La Razón”, por ejemplo, descubrimos que “El Grupo Godó –“La Vanguardia” y el Grupo Prisa, que explotan conjuntamente las emisoras de la Cadena Ser y Antena 3 radio, manifestaron ayer su “sorpresa” ante las “manipulaciones informativas” expresadas por los principales medios de comunicación del país. Según Godó y Prisa, “independientemente de las opiniones editoriales (…) es obvio que un mayor número de operadores de TV tendrá un beneficio para los ciudadanos en general y para el sector de la comunicación en particular”.

Anunciantes, Grupo Zeta y Fapae, a favor de nuevos canales en abierto

Los periódicos críticos al Gobierno dedican muy poco espacio y relevancia a las opiniones de Grupo zeta, Anunciantes y Federación de Productores (Fapae), que se pronunciaron a favor de nuevos canales en abierto. La suma de las empresas de producción, de los anunciantes -que son los que financian la televisión privada, en definitiva- y de un grupo importante como Zeta, editor de "El Periódico" de Cataluña y de la revista Interviu, y actor a su vez del mundo empresarial audiovisual, no parece algo a no tener en cuenta.

Las claves del enfrentamiento

Vertele ha venido informando sobre la decisión tomada por Moncloa de dar nuevos canales en abierto, de los cuales uno sería para Sogecable. Esta filtración ha provocado que las espadas estén en alto y que cada una de las partes defienda a muerte sus intereses empresariales.

Los accionistas de Antena 3 y Telecinco, que lo son al mismo tiempo, y en parte, del diario “La Razón” y “ABC” respectivamente, no quieren más competencia. Un nuevo operador en abierto limitaría inmediatamente el “pastel publicitario” que está dando buenos beneficios a las dos cadenas privadas.

El diario “El Mundo” y su grupo, que da por hecho que el beneficiado por la nueva Ley de TDT, con una concesión en abierto, es Sogecable, o sea Prisa, su principal adversario, lanza sus últimos cartuchos para presionar y evitar que el Gobierno siga adelante con su determinación. Unedisa vería también con esta decisión como se truncan sus aspiraciones de conseguir una licencia de televisión en abierto.

Otros grupos como Recoletos, que también aspiran a jugar un papel en el panorama audiovisual, se han apuntado al bombardeo. Aunque Jaime Castellanos ha salido en la foto, su portavoz, el diario “Expansión”, da a la noticia un perfil bajo. En portada, un titular muy discreto, remarca esta decisión: “Los editores rechazan los planes audiovisuales del Gobierno”. Es curioso también en este caso la generalización en el titular principal, que podría haber sido: “Algunos de los grandes editores rechazan…”, puesto que Godó, Zeta y Prisa no están en esta operación.

Las claves de futuro

En cualquier caso, las preguntas que ahora están en el aire son claras: ¿Dónde estaba Paolo Vasile, consejero-delegado de Telecinco, que no salió en la foto a pesar de ser uno de los máximos inquisidores y críticos públicos de la postura del Gobierno? ¿Será sensible el Gobierno a la presión de estos grandes editores para modificar una decisión que ya parece estar tomada? ¿Se sentará a negociar el Gobierno con los editores la decisión principal de todo este paquete de medidas, que es la concesión de nuevos canales en abierto a determinados grupos? ¿No se arrepentirá Vocento de formar parte de esta foto si se atiende a algunos de los rumores que lo situaban como el segundo grupo candidato a optar a un canal en abierto?

Y más preguntas: ¿Cuál será el segundo grupo que tenga una licencia en abierto, si cómo parece puede haber una segunda cadena para neutralizar la acusación de “favoritismo” a Prisa?

El análisis que hace Moncloa de todo este terremoto es claro. Es un movimiento legítimo pero profundamente interesado de grupos que defienden sus intereses empresariales, muchos de ellos ligados al Partido Popular, que ven tambalear privilegios que recibieron en las anteriores legislaturas.

Las televisiones privadas están en manos de Grupo Planeta (Antena 3), propietario del diario “La Razón”, y cercano al anterior Gobierno una; y de un grupo italiano propiedad de Berlusconi, Presidente de Italia, y de los propietarios del diario “ABC” (Vocento), la otra (Telecinco).

La pregunta de los estrategas de comunicación del Gobierno es nítida: ¿quién representa la voz progresista en el mundo de las televisiones privadas? Desde luego no confían en que la línea editorial de Telecinco no cambie en algún momento en función de los intereses de Mediaset. Tampoco ven lógico que los dos principales ejecutivos de las cadenas privadas sean italianos. Y, para completar el panorama, están indignados por las declaraciones de Paolo Vasile, Consejero-Delegado de Telecinco, dando consejos al Gobierno de Zapatero y elogiando, sin límites, al director del diario “El Mundo”, Pedro J. Ramírez, en este mismo periódico.

El capítulo de ayer es el enésimo de un culebrón que continuará. Atentos a la pantalla.

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