Este sábado por la noche Travesura en 'GH 16' con un clásico: untar crema de afeitar al dormido

Travesura en 'GH 16' con un clásico: untar crema de afeitar al dormido
Travesura en 'GH 16' con un clásico: untar crema de afeitar al dormido

Ha ocurrido en casi todas las ediciones y, en ésta, no iba a ser menos. De madrugada, Suso y otros untaron crema de afeitar a la gran enemiga Maite, que estalló con sus habituales improperios

No hay noche tranquila en Guadalix, tal y como relata este domingo el blog minuto a minuto de GH 16 en Telecinco.es. Sobre las 3 de la mañana, en la casa gastaron una broma a Maite, que se lo tomó muy mal como era de esperar.

Suso, Aritz, Amanda, Marina y otro concursante sin identificar, escondido bajo una manta roja, hicieron el travieso y decidieron tirar de la mítica broma: echar crema de afeitar en la almohada de Maite. El autor material de los hechos se cuela en la habitación y la unta, mientras los demás esperan fuera.

Después huyen a la otra habitación riéndose. Cuando la cámara llega al dormitorio, el responsable se ha desecho de la manta roja y no se sabe quién es (se cree que Muti). Mientras tanto, en la otra habitación, Maite ya se ha despertado y acumula indignación de manera exponencial.

Maite: '¿Quieren guerra con el toro, no?'

Empieza bajito, sorprendida, a oscuras. Se toca la cara y se lleva la mano a la nariz.' Tengo crema', dice. 'Me han echado crema por toda la cara y se han ido'. 'Nonononono ¿Quieren guerra, no? ¿Quieren guerra con el toro, no?', dice. Y se levanta, despierta a Sofía, se envuelve en el edredón y sale disparada al otro cuarto.

Siguiendo con la bronca, Maite llega al otro dormitorio y exclama que no es una broma, es una falta de respeto. Dice cosas como: "El que se quiera enfrentar conmigo que se enfrente, que le meto un 'tatún' que la dejo... vamos". Además, parece convencida de que la broma la ha hecho una mujer. Sorprendentemente (o quizá no, dado su gusto por el drama), Marta apoya a Maite y opina que es algo de mal gusto.

Después, Maite vuelve a su cuarto. A partir de aquí, ya es una repetición de lo mismo: la navarra no se ha quedado satisfecha, así que se reenvuelve en el edredón y regresa al dormitorio de los bromistas. Allí, repite las mismas frases de diferentes maneras, mientras se limpia la cara con un kleenex. Quiere saber quién ha sido. No lo dice, pero cree que ha sido Raquel.

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