Entrevista (Parte II) "Vivimos la época de la televisión Xerox, las cadenas se copian unas a otras sin pudor"

¿Hacia dónde van los reality shows? ¿Cuál es el género con más futuro? Conoce cómo es la tele que nos espera, según Javier Pérez de Silva, uno de los autores del libro La televisión contada con sencillez

Vertele.- Hoy día, ¿escasean las buenas ideas o los buenos programadores?

Javier Pérez de Silva.- La televisión produce miopía, decía McLuhan, y tenía razón, sobre todo en los grandes ejecutivos de las cadenas españolas, empeñados en caer una y otra vez en los mismos errores. Es cierto que hay un gran déficit en programas de entretenimiento, pero si no existe voluntad de riesgo por parte de las televisiones, no fomentaremos jamás la creatividad. Estamos en la época de la “televisión Xerox”, que es una manera fina y elegante de decir que unos canales se fotocopian a los otros sin ningún tipo de ética o escrúpulo. Las productoras nacionales plagian a las extranjeras sin ningún miramiento y todo lo que sale en pantalla tiene el mismo tufillo, un aroma que deja una extraña sensación de deja vu (“Esto lo he visto yo antes”). Y no es un problema de imaginación, no. Es un problema de confianza y sobre todo de dinero. Ningún productor ejecutivo quiere algo nuevo, sino algo inspirado en un formato que ya ha tenido éxito anteriormente. Aquí o fuera de nuestras fronteras.

V.- El dibujante Romeu dice en una tira cómica que el programador ideal “es vulgar y adocenado, amoral y no ha tenido una idea propia desde 1969”. ¿Crees que los programadores de hoy día están a la altura de lo que se requiere en el medio, o actúan como meros intermediarios entre los creativos y el público?

J.P.- Como en todos los oficios, hay “gente pa to”, que diría el Gallo. Existen grandes profesionales dentro del medio, sabios de la televisión, igual que hay otros menos cualificados y más dedicados a aspectos comerciales o de relaciones públicas. Hay algunos que saben ver donde otros no miran y gente que no sería capaz de ver ni el Pirulí de Torrespaña que se les cae encima.

V.- ¿Cómo han evolucionado los programas de corazón, desde “Cotilleo al aire libre” hasta “Tómbola”? ¿Y los reality shows?

J.P.- Desde que la televisión es televisión, es decir, desde que el mundo contemporáneo es mundo contemporáneo, existen los programas de corazón y los reality shows. Esto responde a algunos de los mecanismos más simples y lógicos de cualquier ser humano. Si vamos por la calle y vemos a dos personas chillándose y a punto de tirarse de los pelos, nos paramos a presenciar lo que pasa. Si escuchamos a través del tabique la conversación de nuestros vecinos, nos callamos y nos ponemos a escuchar. Somos cotillas por naturaleza y la televisión no es más que un reflejo de la sociedad en que vivimos.

Hoy día, el problema más acuciante es diferenciar entre quién es importante y quién sale en televisión. Es decir, la espectacularización de la tele. Yo ya no sé si es mejor y más efectivo que salga Rappel en el Telediario hablando del euro, a que lo haga el ministro de Economía. Hoy día, cuando se han perdido las fronteras entre los géneros, todo el contenido televisivo es puro entretenimiento.

V.- La “telerrealidad” está viviendo un nuevo auge en nuestra TV. ¿Qué otros formatos de “exhibicionismo” están por venir a España?

J.P.- La tendencia hacia la que parece dirigirse la telerrealidad son los reality dating (juegos de emparejamiento. Un botón de muestra es “Alternative Loves”, que llegará a Telecinco en septiembre. Otro es el ya exitoso en USA “El soltero” (ABC). Hay muchos más, como “Harén”. Y también encontramos otros formatos que no tienen nada que ver con los dating, como “Strip-search” (en busca del boy perfecto) o “Adivina quién viene a cenar esta noche” (un/a joven sorprende a su familia cuando les presenta a su novio/a en una cena y es un famoso/a) que seguro llegarán a nuestras parrillas tarde o temprano.

V.- ¿Es cierto que el futuro está en Holanda y no en EE.UU.?

J.P.- Es un hecho que por primera vez en la historia, EE.UU. está mirando hacia Europa en busca de formatos e ideas televisivas y que Holanda, con John de Mol y su empresa a la cabeza, lidera esta revolución catódica, en la que también están inmersos otros países europeos. Gran Hermano, Fear Factor, Operación Triunfo, Lo que necesitas es amor, ¿Quién quiere ser millonario?, The weakest link, Supervivientes, Pop Idol... son muestras del buen hacer de la industria del Viejo Continente.

V.- ¿Cómo es la televisión que nos espera?

J.P.- La televisión del futuro, por supuesto interactiva gracias a las características que ha aportado Internet, pasará del broadcasting al singlecasting, de la difusión de masas a la difusión personalizada, para que uno pueda ver la tele a cualquier hora, desde cualquier lugar y de cualquier manera. OJO, NO SE TRATA DE INVENTAR MUNDOS IMAGINARIOS. La mayoría de los servicios que podrán disfrutarse en poco tiempo ya están técnicamente resueltos y probados. Ya no existirán las programaciones de TV, ni los horarios, ya que cada uno podrá elegir a qué hora empezará el telediario, incluso parar la película durante el tiempo de una llamada, hablar directamente con el presentador de un programa, recibir la letra de esa canción mientras retransmiten el concierto en vivo por la tele, reservar entradas para cualquier espectáculo, seleccionar un ángulo de cámara determinado antes de que un jugador tire un penalti, escoger el color del coche del anuncio, saber si algún amigo está delante de la tele cuando tú la enciendes y comentar lo que estáis viendo, chatear, perderse por la Red, mandar un e-mail, una foto, un vídeo…

V.- ¿Estamos preparados para ese aluvión de novedades y servicios?

J.P.- Creo que el espectador lo tiene claro. El otro día llevé el coche al taller y el mecánico, que sabe que trabajo en TV, me preguntó por el futuro de esto. Yo le contesté con las mil y una maravillas de hardware y software, pero él me cortó: “Sí, muchas innovaciones e inventos, pero ¿de qué servirá tanta tecnología si acabaremos viendo otra vez “Verano azul”? ¿Cuál es el futuro de la TV, pues? Lo ignoro, pero creo que tengo la clave por la que se regirá el negocio en los próximos años: Bien sea Internet o la televisión convencional o cualquier otro modelo, lo que se van a necesitar son programas, programas y programas. Por lo tanto, yo le diría a las cadenas y a los grandes grupos, inviertan en contenidos, inviertan en programas.

V.- ¿Cuál es el género televisivo del futuro?

J.P.- No soy demasiado optimista porque, viendo la guerra del mando que hay en cada casa todas las noches por cambiar de canal, ahora que tenemos la televisión convencional, la televisión pasiva, no quiero imaginarme qué guerras supondría que uno pueda adentrarse en cualquier programa de TV de manera interactiva... Y digo esto porque creo que la interactividad es fundamental para hablar del género del futuro. Creo que por eso mismo, serán los concursos. Ya lo estamos viviendo, incluso. No podemos olvidar que Gran Hermano u Operación Triunfo son, en su definición y desarrollo, concursos.

V.- ¿Y el género del pasado, es decir, el que tiene menos futuro?

J.P.- Más que a un género, me gustaría referirme a una franja de programación o segmento: la infantil. Ya está desahuciada por los programadores y lo seguirá estando pasen los años que pasen, relegada a días y horarios marginales.

V.- ¿Cómo serán los presentadores del futuro?

J.P.- Otra tendencia de futuro parece afianzarse en el horizonte televisivo, al hilo de la espectacularización de la tele. Los famosos se convierten en presentadores, incluso de Informativos. Por ejemplo, la ABC americana contrató al actor Leonardo Di Caprio como entrevistador para programas especiales. Éste debutó ni más ni menos que entrevistando al por entonces presidente Bill Clinton. Y además, trascendió a los medios que al terminar la entrevista, Di Caprio volvió a grabar las preguntas como si las estuviera realizando por primera vez, «con más emoción y aplomo». Los ejecutivos de la cadena justificaron la fórmula Di Caprio como un nuevo gancho para captar una audiencia más joven. Según esta estrategia, miles de adolescentes querían comprobar las dotes de Di Caprio como entrevistador de Clinton. Y esa parece una norma para el futuro. La espectacularización de las noticias, de la información, de la tele, es un hecho y una tendencia de futuro. ¿Qué actor español será el primero en entrevistar al presidente de nuestro Gobierno?

Entrevista (Parte I): La telebasura es un invento de la prensa escrita

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