Conflicto La falta de acuerdo por los derechos televisivos impide que comience la Liga

El inicio de la Liga de fútbol, previsto para el último fin de semana de agosto, podría aplazarse al 21 de septiembre si no se encuentra una solución antes. El llamado G-30, el grupo formado por los 22 clubes de Segunda División y ocho de Primera, paralizará el comienzo del Campeonato mientras no cierren sus derechos televisivos

La Asamblea en la que se han tomado estas decisiones había sido impugnada por el G-12, un grupo que aúna a los clubes más poderosos y que tiene previsto comenzar la Liga el 30 de agosto.

El Consejo Superior de Deportes (CSD) deberá ratificar o invalidar esta decisión, protestada por los que ya han firmado sus contratos de manera individualizada con Sogecable. En la misma Asamblea se ha decidido por unanimidad la creación de un horario fijo para disputar los partidos los domingos, de las 17.00 a las 19.00, y la prohibición de vender los derechos internacionales de televisión.

En el caso de que el CSD considere nula la Asamblea y los huelguistas no se presenten a los partidos, se aplicará el reglamento, es decir, los clubes perderán los puntos que hubieran podido ganar y, a la larga, bajarán de categoría.

Los clubes modestos exigen que Sogecable mejore su oferta de 84 millones de euros a repartir entre todos ellos. En su momento, el G-30 llegó a un acuerdo con Phedra Sport, que se había comprometido a pagarles 104 millones por la exclusividad. Pero esta empresa no pudo presentar los avales previstos en el plazo establecido, el 31 de julio y se anuló el acuerdo. La diferencia entre una y otra oferta es de casi diez millones de euros.

El G-30 está enfrentado al G-12, el grupo de los más poderosos, formado por Athletic de Bilbao, Racing de Santander, Atlético de Madrid, Real Madrid, Real Sociedad, Sevilla, Valencia, Villarreal, Barcelona, Español, Murcia y Deportivo de La Coruña.

En el Grupo de los 30 hay ocho equipos de Primera División: Celta, Málaga, Mallorca, Osasuna, Betis, Valladolid y Zaragoza.

Pero no todas las decisiones se han tomado en bloque: el Málaga, que estaba en el grupo de los grandes, no aprobó en su momento la impugnación de la Asamblea, mientras que el Rácing, que forma parte del grupo de los modestos, había firmado un contrato individual con Sogecable para ceder sus derechos televisivos. El único equipo que ha cambiado de opinión ha sido el Betis, que hoy ha decidido abandonar el grupo de los poderosos e integrarse en el G-30

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