Opinión ¡Todos contra la basura!

Josep M. Mainat, Director General de Gestmusic, profundiza en el debate de la "telebasura" y propone soluciones

Aviso: Este escrito es largo. En realidad es exageradamente largo. Lo he dividido en cuatro partes para que se note menos. Al parecer la capacidad de síntesis no entra dentro de mis virtudes. Pido excusas por ello.

PRIMERA PARTE: EL DEFENSOR DEL PUEBLO ATACA AL PUEBLO

Repasemos. Competencias del Defensor del Pueblo:

· El Defensor del Pueblo ha de velar por que la ADMINISTRACIÓN resuelva expresamente en tiempo y forma las peticiones y recursos que le hayan sido formulados.

· La competencia del Defensor del Pueblo se extiende a la totalidad de órganos y autoridades de la ADMINISTRACIÓN General del Estado, de las ADMINISTRACIONES de las Comunidades Autónomas y de las ADMINISTRACIONES Locales.

· El Defensor del Pueblo tiene como misión la protección y defensa de los ciudadanos, controlando que la ADMINISTRACIÓN pública actúe con sometimiento pleno a la ley.

· Etc. etc. etc.

Resumiendo: El Defensor del Pueblo defiende a los ciudadanos frente a las ADMINISTRACIONES PÚBLICAS. Y punto. Los ciudadanos expresan sus quejas a la oficina del Defensor del Pueblo y los eficientes funcionarios de la institución se ponen en marcha para intentar subsanar los fallos y abusos de la administración pública correspondiente. En ningún pasaje del texto constitucional se dice que al Defensor del Pueblo la programación de televisión le deba parecer de buen gusto para sus nietos.

Así pues, cuando Múgica se presenta ante la Comisión Mixta Congreso-Senado y les espeta que la programación televisiva de todas las cadenas “está atiborrada de imágenes violentas y zafias, y de cotilleos inútiles y abyectos” y cuando, en el Forum Europa, remacha el tema añadiendo que “todos los famosos que salen en los programas del corazón son unos pedorros y unas pedorras”, que quede claro:

@@@ ESTA CRUZADA MORAL CONTRA LA PROGRAMACIÓN TELEVISIVA, MÚGICA LA EMPRENDE A NIVEL PERSONAL @@@

Por mucho que ostente el cargo de Defensor del Pueblo, no es por ninguna de las competencias inherentes a dicho cargo por lo que Múgica se dispone a iniciar su campaña de moralización y protagonismo político con que nos amenaza sino, simplemente, porque la programación de las cadenas no coincide con sus gustos particulares.

Visto desde esta perspectiva, los gustos televisivos personales del Defensor del Pueblo Español tienen el mismo interés ciudadano que los del Secretario de Estado de Hacienda, los del Capitán General de la Tercera Región Militar o los de Su Eminencia el Obispo de Astorga. O sea, ninguno.


¿POR QUÉ SE METE MÚGICA EN ESTOS BERENJENALES?

¿Qué graves motivaciones incitan a alguien, que debería defender a todo el pueblo, a romper su necesaria neutralidad para tomar partido en un tema tan polémico y calificar de pervertidores de menores a los profesionales que elaboran la programación televisiva, de “pedorros” a los famosos que aparecen en ella y de consumidores de basura a los millones de espectadores que la ven con cierto agrado?

Múgica lo explicó personalmente en el Forum Europa. Veía por casualidad la tele con su nieto y no le gustó lo que contempló en la pantalla. Éstas fueron las palabras de Múgica, recogidas por Europa Press, y que transcribo literalmente a continuación sin añadir ni quitar ni una coma:


“Estaba en casa a las cinco de la tarde y vi a una señora que apareció en un programa y pregunté:

- ¿Quién es ésta?

Y me dijeron:

- Ésta es la ex-amante del conductor de la hija (no digo el nombre) de una artista famosa en España.

- ¡Hostia! ¿Pero qué es esto?

Entonces volví a revolver en mi mente lo que había visto y pensé:

- ¡Esto no puede ser! ¡Hay que llamar la atención!”.

Les juro que esa es toda la explicación que dio, palabra por palabra. Múgica ve un día por casualidad un rato la tele, se escandaliza de que entrevisten a “la ex-amante del conductor de la hija de una artista famosa” y decide que no quiere que su nieto vea esas cosas… Y en vez de cambiar de cadena como hace el resto de abuelos, Múgica considera mucho más práctico y eficaz intentar lograr que ninguna cadena emita nada que a él le disguste.

Conclusiones que se deducen de las explicaciones que nos ha dado el Defensor del Pueblo:


A) MÚGICA HACÍA MUCHOS AÑOS QUE NO VEÍA LA TELE.
Sorprenderse a estas alturas de este tipo de personajes “adosados” es ir muy retrasado de noticias. Lo de Dinio y Marujita, por poner un clásico, es de 1999. Un par de años antes Yola Berrocal ya afirmaba haberse arrimado al Padre Apeles, Antonio David se casó con Rociíto Carrasco en la Yerbabuena en 1996 y la niñera de la Obregón ya salía en ‘La máquina de la verdad’ en el 93. Me reservo la opinión que me merecen cada uno de estos personajes y cada caso en particular. Lo único que intento decir es que Múgica no había visto la tele, por lo menos, desde el siglo pasado. Si lo último que recordaba el Defensor del Pueblo era ‘La Clave’ del señor Balbín, no me extraña que se haya quedado estupefacto ante la evolución que han sufrido los contenidos catódicos en las últimas décadas. Tenemos suerte de que pillara a una ex-amante del conductor de la hija de una artista y no a Don Rufino, el de ‘La casa de tu vida’, debatiendo sobre la pureza virginal de su heredera con la ex-diputada Pilar Rahola.


B) MÚGICA NO CONOCE LA PROGRAMACIÓN.
Porque decir ante la Comisión Mixta Congreso-Senado que la programación televisiva de sobremesa de todas las cadenas “está atiborrada de imágenes violentas y zafias y de cotilleos inútiles y abyectos” es falsear tremendamente la realidad. Basta leer las páginas de programación de televisión de cualquier periódico o revista para corroborarlo. En mi pueblo, por las tardes, dan lo siguiente:

1) En la Primera, telenovelas rusas y sudamericanas, ‘Esto es vida’ (magazine de Lucas) y el programa ‘Gente’.

2) En La 2, un concurso cultural, documentales de la BBC de esos que tanto le gustan a Fungairiño, Los Lunnis y un programa religioso.

3) En TV3, un culebrón, un magazine muy pulcro, la enésima repetición del clásico: “Se ha escrito un crimen” y un programa de reportajes periodísticos en directo. En cada autonomía hay una cadena pública con una programación que tampoco se corresponde en absoluto a la definición de “violenta, zafia y abyecta”

4) En el Canal 33, reportajes de la naturaleza, El Club Super 3 dedicado especialmente a los niños y 3XL.NET, un espacio interactivo dedicado a los adolescentes. También en cada autonomía suele haber un segundo canal autonómico con una programación de carácter público, cultural e informativo.

5) En Telecinco, ‘Aquí hay Tomate’, el resumen de ‘Gran Hermano’, ‘A tu lado’ (magazine de Emma García), y el concurso ‘Allá Tú’.

6) En Antena 3, el culebrón español ‘La sopa boba’, ‘A la carta’ (magazine de Agustín Bravo), el resumen de ‘La Granja’, el show de Patricia y el concurso ‘Pasapalabra’

Además existen en toda España una serie de cadenas locales de distintos calados y la plataforma Digital+ donde se ofrecen 80 o 100 canales con contenidos muy heterogéneos, aunque eso es de pago y este detalle, al parecer, lo justificaría todo.

Basta leer por encima esta programación para percatarse de que la oferta es muy variada y de que los cotilleos no atiborran, ni mucho menos, la programación de todas las cadenas. Esta frase de Múgica es tan catastrofista y tan exagerada que no puede servir de punto de partida para ningún análisis sensato de la situación. De los 25 o 30 programas que se emiten cada tarde, solamente en cuatro se ofrecen espacios de chismes sobre famosos y personajes del corazón: ‘Gente’ (TVE), ‘Aquí hay Tomate’ (Telecinco), ‘A tu lado’ (Telecinco) y ‘A la carta’ (Antena3). En todos los casos, hay por lo menos 4 o 5 programas simultáneos en otras cadenas en los que se ofrecen otros contenidos distintos y alternativos. Pero es que, además, resulta que los niños pasan de los programas de cotilleo. ‘Aquí hay tomate’, que es el de más éxito, lo ven por término medio unos 60.000 niños, lo que representa, menos del 2% de los niños españoles y los magazines ‘A tu lado’ y ‘A la carta’ los ven unos 20.000 niños, o sea, alrededor del 0’5% de los niños censados en España ¿Este es el gravísimo problema que tantas vestiduras ha hecho rasgar estos últimos días al Defensor del Pueblo que está que no gana para vestiduras? Después habría que juzgar si los cotilleos, seguramente inútiles, son siempre “zafios y abyectos”, así, en general, sin ningún matiz, lo cual nos llevaría a otra discusión mucho más subjetiva. Y después de mantener dicha discusión inútil, aún deberíamos mantener otra sobre la legitimidad de las cadenas de programar cotilleos inútiles o incluso que a muchos les puedan parecer vulgares y de mal gusto, si así les apetece a sus programadores, si sus espectadores se lo permiten y si no incurren en ningún delito tipificado. Les recuerdo que no es obligatorio verlos.

Que quede claro: a mi hay contenidos televisivos que me disgustan, como hay artículos de prensa que me desagradan profundamente y tertulias radiofónicas que me producen vómitos, pero ¿qué importan mis gustos personales? La única pregunta que tengo derecho a hacer es ¿esto es ilegal? Porque la libertad de expresión consiste precisamente en que los demás puedan decir, publicar o radiar cosas que a mi me desagraden… siempre que no traspasen los límites de la legalidad vigente.

Por ello, si hay un consenso parlamentario suficiente y los diputados tienen narices para promulgar una ley que prohíba que aparezcan en televisión ex-amantes de conductores de hijas de artistas famosas, no se preocupe, señor Múgica, que algo tan bochornoso no sucederá nunca más.


C) MÚGICA ES UN POCO RETORCIDO.
O por lo menos eso es lo que yo pensé cuando oí que decía en el Parlamento que la programación de sobremesa de las cadenas “se adoba con la miel de unos cuerpos atractivos y tentadores que todo lo experimentan sin dificultad, en un clima de falso compañerismo, de indolencia, de pasotismo, de dolce far niente…” ¿Seguro que Múgica no estaba viendo por equivocación el Canal Playboy de Digital+?

En serio, esta frase: “se adoba con la miel de unos cuerpos atractivos y tentadores” es una sorprendente acusación (¿es ilegal sacar a gente guapa?) y el añadido : “que todo lo experimentan sin dificultad” una de las apreciaciones más chocantes que he oído referentes a la programación televisiva y además otra generalización que tampoco se corresponde en absoluto con la realidad.

Porque la única realidad es que Múgica, según él mismo explica, un día vio por casualidad un rato de un programa de televisión. A lo mejor, en ese momento, en esa cadena, salía una chica, o un chico, o varias chicas y varios chicos, que respondían a esas características de “la miel de unos cuerpos atractivos y tentadores que todo lo experimentan sin dificultad”… y eso le escandalizó, o le estimuló, o ambas cosas a la vez, y pensó que todos los programas, de todas las cadenas, todos los días, a todas horas, son iguales. Supongo… Y Múgica exclamó: “¡Hostia! ¿Pero qué es esto?” y decidió que una programación tan zafia y abyecta había que reformarla inmediatamente convocando a una gigantesca multitud a un debate “abierto y solvente” con todos los sectores implicados.


SEGUNDA PARTE: EL FORUM MÚGICA-2005

¿Saben ustedes la inmensa cantidad de gente perteneciente a “sectores implicados” que quiere juntar Múgica para debatir abierta y solventemente sobre la programación que deberían ofrecer de 4 a 8 de la tarde las cadenas de televisión españolas?

Según su idea inicial, que ha expresado públicamente, Múgica quiere montar un foro de debate con:

· EL DEFENSOR DEL MENOR DE LA COMUNIDAD DE MADRID. ¿Sólo el de Madrid? ¡Lío asegurado! Rafael Ribó, Defensor del Pueblo de Catalunya (el “Síndic de Greuges”) ya ha reclamado al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, coliderar con Múgica el susodicho debate sobre cómo defender de la 'telebasura' a los menores de todo el estado (rigurosamente cierto). Pero claro, Chaves no va a ser menos y solicitará inmediatamente que acuda al debate José Chamizo, que aúna en su persona los cargos de Defensor del Menor de Andalucía y Defensor del Pueblo Andaluz y seguro que envía también a Patricio Gutiérrez del Álamo, defensor del Oyente y del Espectador de la Radio y Televisión de Andalucía. Y, lógicamente, si están los anteriores, no va a dejar de participar el Defensor del Pueblo Vasco, Iñigo Lamarca, que compagina su cargo con el de Presidente de la Asociación de Gays y Lesbianas de Euskadi, lo cual no sé si originará conflictos de objeción de conciencia a otros ponentes de mentalidad jurásica a los que Múgica también piensa invitar a su debate moralizante. Con lo cual, de celebrarse este “debate de los debates” sobre la ‘telebasura’, tengan por seguro que acabarán autoconvocándose todo el pleno de los defensores de todo tipo de todas las autonomías, con los intrincados conflictos de protocolo que en este tipo cónclaves se suelen provocar.


· LOS PARTIDOS.
Múgica dice que convocará a su debate a los partidos ¿Un representante de cada partido? ¿O un número proporcional a su representación parlamentaria? ¿Quizá con alguna corrección para dar entrada a partidos minoritarios? ¿Con qué criterio se elegirán a sus miembros? ¿Tendrán cabida los partidos autonómicos y regionales sin representación en el Congreso? Este es un apartado muy complejo y delicado que Múgica tendrá que resolver con exquisita diplomacia, algo de lo que no parece andar excesivamente sobrado.


· LOS SINDICATOS.
Múgica ha dicho que también piensa convocar a su debate contra la ‘telebasura’ a los sindicatos ¿Los sindicatos, además de negociar convenios laborales, ahora rompen a opinar sobre programación televisiva? ¡Coño, esto es nuevo! Léase lo referente a los partidos.


· LAS IGLESIAS.
Las iglesias, así, en plural. Lo ha dicho Múgica. ¿Cuantas iglesias piensa convocar? Múgica es de familia judía, con lo que están aseguradas la católica y la judía. Y para que la cosa le quede bien ecuménica, junto con los obispos y los rabinos, no le va a quedar más remedio que convocar a representantes de la iglesia ortodoxa, el islam, el budismo, el hinduismo, los metodistas, los presbiterianos, los baptistas, los evangelistas, los episcopales, los mormones, la iglesia adventista del séptimo día, los testigos de Jehová, los hare-krishna e incluso quizá la recién inaugurada iglesia de la cienciología de Tom Cruise… ¿Pero no éramos un estado laico? Algunas dudas: ¿Aceptarán los obispos católicos participar en un debate así, en igualdad de condiciones con los demás representantes de Dios en la tierra? ¿No exigirán, por ejemplo, que haya cinco obispos por cada Hare Krishna? ¿Querrán sentarse cerca del Defensor del Pueblo Vasco que ha declarado que, en cuanto se apruebe el matrimonio gay, será el primero en casarse? (rigurosamente cierto)


· LOS PEDAGOGOS.
Bueno, vale. ¿Cuántos? ¿2? ¿8? ¿50? ¿Con qué criterio se seleccionarán? ¿Qué sean amigos de Múgica? ¿Uno por autonomía? ¿Uno por Universidad?


· LOS EDUCADORES.
Léase lo referente a los pedagogos.


· LAS ORGANIZACIONES DE PADRES.
De padres católicos sector ultramontano, se entiende. Algún sociólogo debería estudiar por qué solo tienen tendencia a asociarse este tipo de padres. Por alguna razón ignota, los padres progresistas, o simplemente corrientes, no suelen sentir la necesidad de compartir sus preocupaciones. En España hay varios centenares de asociaciones de dichas características. ¿Asistirán todas?


· LAS ASOCIACIONES DE ESPECTADORES.
Léase lo referente a las asociaciones de padres.


· LOS CONSTITUCIONALISTAS.
Me parece bien. Para que haya de todo.


· ENTRE OTROS…
añadió el Defensor del Pueblo

Para ir haciendo boca, Múgica ya se ha reunido con el comité español de la UNICEF (rigurosamente cierto) con el fin de ir perfilando el magno acontecimiento que seguramente deberá tener lugar en el Estadio Bernabeu, porque todo indica que esto se va a convertir en algo así como el “Forum Múgica 2005”.

En esta lista, como pueden ver, ni se le ha pasado por la imaginación poner a nadie que haga televisión, o que haya hecho televisión alguna vez en su vida, ni nada parecido. Más que “sectores implicados”, más bien parece una lista de “sectores damnificados”.

Para cuando toda esta muchedumbre heterogénea y variopinta se haya puesto de acuerdo en el protocolo a seguir para llevar adelante el debate, pueden haber pasado meses y meses y para cuando hayan logrado consensuar el redactado de alguna ponencia sobre la protección del menor, el menor ya les habrá crecido y se habrá apuntado al casting del ‘Gran Hermano 14’.


TERCERA PARTE: EL CLAMOR PERIODÍSTICO

Como siempre que alguien da el pistoletazo de salida contra la ‘telebasura’, los periodistas se reúnen, se ponen un 10 en ética y aprovechan para machacar a los de la tele.

Salvo honrosas excepciones (como suele decirse en estos casos) los de la prensa siempre nos han mirado por encima del hombro. Se sienten irresistiblemente más puros que los de la tele. ¿Por qué los periodistas se consideran una casta superior? Siempre será para mi un misterio inescrutable. Repasas la historia de la prensa española de los últimos años y sus intrincadas conspiraciones empresariales político-estratégicas y es para ponerse a miccionar y no echar gota. Recuerdas las portadas y artículos de opinión que publican en épocas electorales y los fastuosos plumeros con que muchos de ellos se adornan descaradamente y te admiras de que osen predicarte pureza ética. Constatas como parte de su salario proviene de los beneficios que genera el reclutamiento y la promoción de la prostitución más sórdida llevada a cabo desde las propias páginas de los mismos periódicos donde publican sus homilías contra la inmoralidad de la tele y te preguntas si conocen el refrán de la viga y la paja (con perdón).

Pero los periodistas han decidido que ellos son los buenos de la película y los de la tele unos deshonestos y unos degenerados y que eso les confiere autoridad moral para reñirnos públicamente. Y de ahí no hay quien les mueva. Su incapacidad por publicar una sola noticia positiva referida a la televisión lleva a algunos a extremos que rozan lo grotesco. Recientemente, la agencia EFE comunicó que, según un sondeo oficial, el 50’8% de los ciudadanos de Francia estaba satisfecho con la programación televisiva de sus cadenas, mientras que el 48,4% decía estar descontento y un 0,8% no se pronunciaba. Increíblemente, esta noticia fue publicada en La Razón bajo el siguiente titular:


“LA MITAD DE LOS FRANCESES DESCONTENTOS CON SU TELEVISIÓN”

No es de extrañar pues que, a la llamada de Múgica a moralizar la tele, muchos periodistas hayan respondido con comunicados y manifiestos tremendos y apocalípticos del tipo:

· La Junta Ejecutiva de la Federación de Sindicatos de Periodistas denuncia la ‘telebasura’ y considera que la programación de las cadenas «HA LLEGADO A TAL NIVEL DE DEGRADACIÓN QUE SUPERA TODOS LOS LÍMITES IMAGINABLES». Por ello, realiza un llamamiento a los profesionales del periodismo para que se nieguen a participar «EN PROGRAMAS QUE DEGRADAN LA PROFESIÓN PERIODÍSTICA Y A LA PROPIA SOCIEDAD»

· El Colegio de Periodistas de Cataluña ha manifestado a través de un comunicado que la televisión no puede escudarse en las libertades de expresión, información y empresa para “AGREDIR EL HONOR DE LAS PERSONAS Y PARA MENTIR O DIFAMAR CONSCIENTEMENTE”. A juicio de este colegio profesional, el aumento de las horas destinadas a programas autodenominados como rosas o del corazón ha provocado “UNA ESPIRAL ENTRE LAS CADENAS QUE NO HACEN OTRA COSA QUE AUMENTAR LA BAJA CALIDAD DE LOS PROGRAMAS”.

· Varios articulistas francotiradores han aprovechado la circunstancia para llenar su columna con el tema que nos ocupa bajo títulos tan sugerentes como: ‘El estercolero’, ‘El basurero’, ‘El lodazal televisivo’, ‘La caja sucia’, etc. Según Alfonso Ussía, en televisión salen “PUTAS, ZORRAS, CHULOS, MARICONES, CELESTINAS, DIFAMADORES, INVENTORES DE LÍOS, PROFESIONALES DE LA CALUMNIA, HOMÍNIDOS VOCIFERANTES, SUPUESTOS PERIODISTAS FRONTERIZOS CON EL ANALFABETISMO, CERDOS, MIASMAS, VÓMITOS Y MUGRE”. (Obsérvese la inclusión de los homosexuales en la lista de insultos). Y Lorenzo Díaz se horroriza en El Mundo de que “LOS COMEMIERDA EN ESPAÑA, NO SON CUATRO GATOS, SINO 15 MILLONES DE TELESPECTADORES DIARIOS” con lo cual insulta gravemente a la mitad del censo y se queda tan pancho.

· Incluso El País, un periódico que suele ser ponderado y sopesado en otros temas, cuando se trata de reñir a los de la tele también se pone tremendista y afirma en su editorial que “LOS NIÑOS ESPAÑOLES, SON OBJETO DE UN BOMBARDEO CATÓDICO DIARIO DE COTILLEOS, ZAFIEDADES, INSULTOS Y DEMÁS BAJEZAS” y que “NO SE TRATA DE HACER UN ANÁLISIS SOBRE LA POBRE CALIDAD DE LOS PROGRAMAS DE TELEVISIÓN EN ESPAÑA” sino de que los niños no se traguen “TANTA BAZOFIA, SIN PARANGÓN EN LOS DEMÁS PAÍSES EUROPEOS”. Lo que sorprende es que El País editorializa como si no fuese parte implicada, cuando su grupo empresarial es uno de los tres operadores privados que ofrece contenidos televisivos a los niños españoles… a los niños españoles cuyos padres pueden gastarse 25 o 30 euros al mes para abonarse a Digital+, claro, lo cual le añade un cierto componente hipócrita a la discusión. Una vez superado este pequeño escollo crematístico, los casi dos millones de niños españoles que pueden acceder actualmente a Digital+ tienen ante si cada día todo un universo de posibilidades que van desde los dibujitos animados hasta el Canal Playboy, pasando por películas de todas las calañas. Recientemente se ha incorporado a la plataforma el Canal Gran Hermano-24 horas. Los que tienen tendencia a usar el término ‘telebasura’ suelen también coincidir en que ‘Gran Hermano’ es el paradigma de la misma, con lo que resulta que, según estos parámetros, Digital+ sería actualmente el operador que más horas de ‘telebasura’ emitiría al día. Concretamente 24 horas diarias, o lo que es lo mismo, ‘telebasura’ en horario infantil, en horario nocturno, en late night y en alter-hours. Curiosamente, se ha situado el canal ‘Gran Hermano’ en el dial 29, justo al lado del Disney Channel, que está en el 30, con lo que los niños españoles ni siquiera tienen que marcar el número para cambiar de contenidos. Flecha abajo: la sirenita, flecha arriba: la legionaria y el transexual, en vivo y en directo. Ustedes perdonen la disquisición. Debe ser que yo estoy un poco espeso, pero me está costando mucho captar los extraños matices del código moral de algunos editoriales periodísticos, lo siento.


URBANEJA NO LO VE CLARO

Frente a este clamor periodístico rayano en la histeria, hay alguien del mismo gremio que no lo ve claro. Alguien más sensato que, además del refrán de la viga y la paja, conoce también aquél del tiro que se escapa por la culata. El presidente de la Federación de Asociaciones de la Prensa (FAPE) y miembro del “Comité de Sabios” de RTVE, Fernando González Urbaneja, en declaraciones a Europa-Press, ha expresado su preocupación porque “se pueda intentar aprovechar el descrédito del periodismo relacionado con la crónica rosa para empezar a crear consejos que vengan a querer controlar el trabajo de los periodistas”.

Urbaneja recordó, por si alguien sufría amnesia, que la libertad de expresión es irrenunciable. “Todo género es válido incluido la crónica rosa en cuanto a que cumple con una labor informativa y de entretenimiento que es plenamente respetable”, añadió.

Urbaneja manifestó igualmente la preocupación de la Asociación de la Prensa por sentencias como la reciente del Tribunal de Estrasburgo sobre informaciones relativas a un importante personaje famoso. Este importante personaje famoso no es otro que la princesa Carolina de Mónaco.


LA SENTENCIA DEL TRIBUNAL DE ESTRASBURGO

¿Qué dice esta sentencia del Tribunal de Estrasburgo qué hace reflexionar a Urbaneja y que tanto preocupa a la Asociación de la Prensa? Muy sencillo. Hace diez años, aparecieron en revistas alemanas unas fotos, tomadas sin autorización, que mostraban a la princesa Carolina de Mónaco y a su familia montando a caballo, jugando al tenis y esquiando. La princesa monegasca inició entonces una difícil batalla jurídica para impedir que la prensa publicara fotos sobre su persona o su familia en actividades privadas, ya que creía que eso violaba su intimidad. El 24 de junio pasado, la Corte de Estrasburgo le dio la razón a Carolina de Mónaco y sentenció que la publicación de las fotos violaba el articulo 8 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, que garantiza el derecho de todas las personas a proteger su vida privada y familiar. El Tribunal instó al Gobierno de Alemania (y se entiende que a todos los gobiernos que estén a favor de los derechos humanos) a que garantice con sus leyes la debida protección de la intimidad de las personas en la línea de impedir la publicación de fotos no autorizadas.

Ya ven ustedes. Mientras distintas hermandades de periodistas predican contra lo que llaman la ‘telebasura’, lo que realmente les tiene preocupados es la sentencia del Tribunal de los Derechos Humanos de Estrasburgo que intenta proteger la intimidad de los famosos y que puede impedirles publicar fotografías no autorizadas.


¿OTRA LEY PIONERA DEL SEÑOR ZAPATERO?

No hay que ser un experto zapaterólogo para deducir que, si el Gobierno del señor Zapatero se decide a cambiar la legislación sobre la protección de la intimidad de los famosos, lo hará en la línea de las leyes pioneras y avanzadas que está llevando adelante durante su legislatura y teniendo totalmente en cuenta el mandato del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. No olviden que, el verano pasado, el señor Zapatero ya tuvo que llamar la atención a algunos medios periodísticos por publicar fotos robadas de su familia en vacaciones, lo que significa que el Presidente del Gobierno, personalmente, opina que la intimidad es un derecho que sólo voluntariamente puede transgredirse.

Pues miren. A mi me parece genial. Si, al socaire de la cruzada de Múgica y su claque de periodistas, el Gobierno promulgara una ley en la línea que recomienda el Tribunal de Estrasburgo y quedara totalmente prohibido en España publicar fotos y emitir videos de personajes públicos sin su consentimiento, esta nueva legislación afectaría a la tele, a las revistas, a la prensa y a todos los medios de comunicación en general y ¡POR FIN! el lamentable acoso de los paparazzi a los personajes famosos dejaría de ser el escándalo que es ahora mismo en España.

Solo hay un problema. Los creativos de la tele, al ser un medio vivo y cambiante, en cuatro días sustituiríamos esos contenidos por otros igual de entretenidos o más... Pero si los de la tele, al dejar de cotillear sobre los famosos de siempre, casi nos quitaríamos un peso de encima, en los quioscos hay 10 o 15 revistas cuyo futuro, con una ley en esa línea, sería probablemente la bancarrota, el cierre y el despido laboral de centenares de periodistas, redactores, fotógrafos, reporteros gráficos, diseñadores, directores comerciales, personal de oficinas, de talleres, de imprentas, de almacenes, de distribución y demás trabajadores de los distintos departamentos de dichas empresas que, de producirse dicha desgraciada situación, pasarían a engrosar las filas del paro gracias a las farisaicas campañas contra la tele de sus colegas de las distintas asociaciones de periodistas a los que podrían estar eternamente agradecidos.


LEYES ANTIBASURILES

A mi, personalmente, una ley contra los reporteros-basura y la prensa-basura que prohibiese la publicación de fotos robadas y proclamase que los famosos tienen derecho a decidir si quieren o no quieren salir fotografiados en ‘Hola’, ‘Lecturas’, ‘Diez Minutos’, ‘Semana’, o las nuevas ‘Gala’ o ‘Diva’, me parece perfecta. El personaje popular que quiera jugar a eso, juega cuando quiere y decide si lo hace gratis o cobrando lo que pueda negociar. Y el día que no ha pactado ningún reportaje, sabe que puede ir tranquilamente al centro comercial a comprar con sus hijos y que no le van a acosar los paparazzi porque, si lo hacen, van a perder miserablemente el tiempo ya que no va a autorizar a que se publiquen las fotos.

En televisión igual. El famoso que quiera aparecer en ‘Tómbola’, en ‘Salsa Rosa’, en ‘¿Dónde estás corazón?’ o en el programa que sea… que lo haga, pero cuando él quiera y en las condiciones que pacte. Y ya nadie podrá pasar nunca más ningún video de ningún famoso que se haya grabado sin su consentimiento. Eso complicará un poco las cosas a algunos programas, pero no es malo que los guionistas, los redactores y los creativos de la tele se pongan a pensar nuevas fórmulas. Los viejos enfoques de los temas del corazón están resultando cada día más aburridos. ¡Venga chicos, que esas neuronas no se apolillen!

Si en España sólo pudieran publicarse y emitirse reportajes consentidos y pactados o fotos y grabaciones de apariciones públicas “oficiales” (presentaciones, actuaciones, ruedas de prensa, etc.)… se acabaron esas persecuciones agobiantes de los paparazzi a los famosos saliendo de casa, facturando las maletas en un aeropuerto, recogiendo a los niños en el colegio, entrando en un hospital,... adiós a las artistas pilladas bañándose en topless, a los escarceos amorosos de la modelo en la cubierta de un yate captados con teleobjetivo, al lote de la presentadora con su amante en el asiento trasero de un coche fotografiado con infrarrojos…

Se podría complementar, además, con una ley anti-difamación menos ambigua y más específica, en la línea de la legislación francesa al respecto, que terminase de una vez con esa actividad parasitaria del tipo de: “Tenemos las declaraciones de Jennifer, la repartidora de pizzas que asegura que tuvo un lío con tal jugador de fútbol cuando fue a entregarle una ‘cuatro estaciones’…”. ¡Ojo! Lo mismo para la tele que para las revistas escandalosas como ‘Sorpresa’, ‘Qué me dices’, ‘Pronto’ y similares, claro.

Yo lo encuentro genial. Claro que yo no soy periodista del corazón, ni reportero de famosos, ni editor de una revista de cotilleos, ni nada de eso.

¿Saben qué? Creo que voy a proponer que los de la tele apoyemos a fondo, en todos nuestros programas, estas iniciativas legislativas. Si se trata de proteger la intimidad de las personas y lo dice el Tribunal de los Derechos Humanos de Estrasburgo, ¡qué caray! ¡Lo primero es lo primero!

Tendremos a los famosos incondicionalmente de nuestro lado y nosotros nos pondremos al frente de la manifestación: ¡TODOS CONTRA LA BASURA, VENGA DE DONDE VENGA!

CUARTA PARTE: ¿DE QUÉ HAY QUE PROTEGER A LOS NIÑOS?

Cuando SOFRES habla de “los niños” se refiere concretamente al segmento de edad formado por los 3.630.000 ciudadanos españoles con edades comprendidas entre los 4 y los 12 años.

Pero entre los “niños” que tienen 4 años, los que tienen 12 años, y los que tienen cualquier edad intermedia, es obvio que hay enormes diferencias tanto en los contenidos televisivos que teóricamente deberían consumir, como en los horarios que deberían conformar su jornada.

Lo que quiero decir es que el concepto “niños”, según SOFRES, es un grupo humano tan heterogéneo, que incluye desde los preescolares de 4 años que SÍ se van a la cama con los Lunnis (más o menos), hasta los hirsutos de 12 años que miran ‘La Selva de los Famosos’ en su habitación, a altas horas, mientras cavilan lo estupenda que está Paula Vázquez en bikini.

Así pues, cuando hablamos de “niños”, sería conveniente no generalizar y tratar de descifrar quienes son esos casi 4 millones de seres humanos, antes de ponernos a protegerlos sin ton ni son.

Observando la distribución demográfica por edades del censo del 2002 y según me dicta mi experiencia como padre y mi conocimiento de las distintas fases existenciales por las que pasa el “niño”, pienso que deberíamos dividir este grupo social, por lo menos, en tres segmentos:

• Niños-niños (de 4 a 6 años): 1.170.000 individuos

• Niños no tan niños (de 7 a 9 años): 1.180.000 individuos

• Niños, muy poco niños (de 10 a 12 años): 1.280.000 individuos

Es bueno diferenciar estos datos porque, cuando se publica una alarmante nota de prensa denunciando que: “En España 264.000 niños ven cada día la televisión entre las 12 y la 1 de la madrugada”, antes de ponernos todos a rasgarnos las vestiduras, es bueno hacerse alguna reflexión.


ESOS NIÑOS ¿SON DEL TERCER GRUPO?

Suponiendo que fuera así, eso significaría que, entre las 12 y la 1 de la madrugada, todos los niños menores de 10 años están en la cama y que, de los casi 1.300.000 adolescentes de 10 a 12 años que hay en España, más de un millón duermen y unos pocos miran la tele un rato. Si esto fuera así, la situación no sería tan alarmante (para los que se alarman con este tipo de cosas).

En España, además, muchos programas de prime-time terminan alrededor de la medianoche. ‘Los Serrano’, por ejemplo, un programa familiar donde los haya, el día 30 de junio finalizó a las 12:06. ¿Quién es el padre capaz de obligar a sus hijas preadolescentes a irse a la cama sin saber si Fran Perea finalmente le contagia el acné juvenil a su hermanastra?

Volvemos a lo absurdo que es llamar “niños” a todas esas personitas, así, en general, sin matizar. Un niño de 3 o 4 años tiene que dormir sus horas por pura cuestión de salud, pero si un chaval de 10 o 12 años desea algún día ver la televisión más allá de su horario habitual, quizá no sea lo más deseable del mundo, pero esto forma parte de los intrincados pactos privados que se establecen entre padres e hijos, en los que ni el gobierno, ni por descontado ningún Consejo Audiovisual ni ninguna Asociación de Espectadores, puede inmiscuirse bajo ningún concepto.


¿DE QUÉ HAY QUE PROTEGER A LOS NIÑOS?

¿Qué se supone que NO debería ver un niño por televisión? Esta claro que, en este tema, algún debate debería tener la sociedad antes de empezar a proteger a los niños como locos.

Porque los niños tienen mucho más criterio del que se les supone. Los de mi generación, por ejemplo. Crecimos viendo películas del oeste y aplaudiendo la llegada del séptimo de caballería dispuesto a hacer una escabechina de asquerosos indios salvajes que pretendían arrancar la cabellera a los buenos, que eran rubios y guapos y sólo pretendían echarles de sus tierras. Y no por ver ese mismo argumento cada domingo nos volvimos todos racistas e imperialistas. Algunos sí, pero no todos.


PREGUNTAS PARA EL DEBATE:

• Se insiste mucho en que hay que proteger a los niños de los espacios de cotilleo ¿Es malo que los niños sepan que la Pantoja se ha liado con el ex-alcalde de Marbella y chismes similares? ¿Cómo se hace eso? ¿Eliminando los espacios de cotilleo de la televisión? Si es así, ¿deberíamos quitar también las 15 o 20 revistas con contenidos similares de los quioscos? ¿O solo hay que proteger al menor si este tipo de información proviene de la televisión? El debate queda abierto. Más que criminalizar el género rosa, debería estudiarse, creo yo, la forma en que se trata cada tema. Las noticias del corazón pueden ser divertidas, entretenidas e intrascendentes y no perjudicar al menor ni a nadie. Y también pueden ser absolutamente retorcidas. Como todos los géneros ¡vamos!

• Las asociaciones de espectadores tienen una cierta tendencia a denunciar que en las series infantiles hay demasiado “sexo y violencia”… ¡Alto ahí! ¿Sexo y violencia en el mismo saco? Primer punto en que la humanidad está en franco desacuerdo. Yo mismo, por ejemplo, pienso que el sexo es bueno y la violencia es mala. Y como yo, mucha gente. Pero los sectores más puritanos de los E.E.U.U., con Bush a la cabeza, se escandalizan ante la visión de medio pecho de Janet Jackson, pero no ante cientos de toneladas de bombas cayendo sobre Bagdad. ¿Es malo que los niños vean series como ‘Shin Chan’? La serie, un anime muy divertido, desató las iras de las susodichas asociaciones, al alimón con el PSOE madrileño (¡Ay, ese sentido del humor de la izquierda española!), porque su protagonista, un niño de cinco años, les pareció "maleducado, ligón, exhibicionista, guarro y descarado", total, porque enseña el trasero y la pilila, le gustan los pechos de las mujeres y tiene una madre holgazana que suele ir un poco borracha. Sin embargo el dibujo fue elegido por el Gobierno Vasco para ser la imagen de la campaña del Día Internacional de la Infancia convocado por la UNICEF. “Porque, cuando somos niños, queremos ser solo eso, niños" proclamaba Shin Chan en los anuncios promocionales de la campaña ¿Ven como todavía queda mucho que debatir sobre el tema de la protección del menor? ‘Shin Chan’, quizá no sea exactamente una serie “para niños”, pero eso no significa que sea perjudicial que la vean. Lo mismo que ‘Los Simpson’, que provoca también debates similares.

• ¿Debemos preocuparnos de que los niños construyan su vida a imagen y semejanza de lo que ven en la tele? Hay quien piensa que sí, pero los niños, salvo contadísimas excepciones patológicas, saben diferenciar perfectamente la ficción de la realidad. Incluso los de mi generación, tras ver tantas y tantas películas del oeste, no nos hemos dedicado después a ir por ahí cortando cabelleras. Bueno, como dije antes, casi ninguno.

Total… ¿De qué habría que proteger al menor? Concreten, por favor. No utilicen al menor como excusa perenne a favor de su beligerancia contra el derecho a la libertad de decisión del telespectador.

Yo creo que es absurdo empeñarse en basar toda la estrategia en el control de los contenidos porque el futuro nos traerá tantas ofertas, que ésta es una guerra perdida de antemano. Ahora mismo, solamente en Digital+, ya hay casi 100 canales, muchos de ellos formateados en el extranjero y sobre los cuales ni siquiera Sogecable tiene ningún poder de decisión ¿Cómo se controla eso? Y no olvidemos Internet, donde los niños pasan una parte cada vez más importante de su tiempo. Actualmente, la mitad de los adolescentes de 10 a 12 años se conectan a Internet cada día y esa cifra sólo hace que crecer. Supongo que estarán de acuerdo en que intentar controlar Internet es como querer cerrar con una alambrada el desierto del Sahara.

Pero aunque se intentara controlar solo temporalmente, me aterroriza la idea de volver a recorrer los senderos del control ¿Quién controla? ¿Con qué criterios?... ¡Que agobio! Noto el aleteo de la censura planear de nuevo sobre nuestras cabezas. Aunque ahora se trate de una “censura democrática”. Porque ¿Existe realmente una “censura democrática”? ¿No es eso una contradicción en los términos, como decía Groucho Marx de la “inteligencia militar”?

La primera batalla que hay que ganar es la del autocontrol. Que los operadores conozcan sus límites porque la sociedad se los imponga. Por consenso, por sentido común, por sensatez colectiva y, si hace falta, modificando la legislación y haciéndola más clara en aquellos aspectos en que sea necesario, como por ejemplo el del derecho a la intimidad. Pero que sea una legislación muy concreta, fácilmente aplicable, no opinable. Y olviden ya la tentación de regresar a sistemas de represión felizmente enterrados.


¿ANALFABETOS AUDIOVISUALES?

Los pedagogos actuales piensan que la mejor manera de proteger a nuestros niños y jóvenes es alfabetizarlos audiovisualmente. Ampliar su capacidad de discernimiento. Insisto, los niños y los jóvenes tienen criterio y es ese criterio el que hay que ayudarles a formar. Enseñarles a discernir lo bueno de lo malo. Enseñarles a usar la tele e incluso a apagarla.

Ellos pasan mucho tiempo ante la tele y conectados a Internet y su visión del mundo les viene, en gran parte, a través de dichos medios. Es vital que sepan usarlos. Así como, en el pasado, la gente podía ser manipulada si no sabía leer o escribir, también hoy lo puede ser si no entiende los trucos de la comunicación audiovisual. La idea es no dejar que nuestros hijos sean unos analfabetos audiovisuales.

Lo que propugnan esas nuevas tendencias de la pedagogía es que hay que enseñar a los niños, en las escuelas y en los hogares, que los medios muestran una realidad que nunca es 100% auténtica, que muchas veces es incluso falsa y que, en cualquier caso, es siempre reconstruida. En pocas palabras: que no hay medios neutrales.

Hay que enseñar a los niños a reconocer pues, la manipulación, la exageración y la mentira, a discernir la buena de la mala información, a diferenciar el derecho a la información de la intromisión en la intimidad, a disfrutar la buena ficción y a rechazar las malas series, a diferenciar el buen entretenimiento del puro aburrimiento ruidoso, a enseñarles que como audiencia no tienen que ser pasivos, al contrario, que pueden y deben seleccionar uno u otro contenido, el que consideren mejor. Los niños tienen que saber todo eso y reflexionar qué oferta es la mejor, la más adecuada, la más honesta, la más entretenida. Y que apagar la tele también es una buena alternativa.


NO HAGAMOS EL RIDÍCULO

Consenso entre los operadores, sentido común exigido por los agentes sociales y políticos, autocontrol, ajustes claros en la legislación,…

Enseñar a discernir a nuestros niños, formar su criterio, alfabetizarlos audiovisualmente,…

Por ahí creo yo que deben ir las propuestas.

En cambio, controlar, reprimir, prohibir, censurar… esa no puede ser la solución. Ni definitiva, ni provisional. La propia masificación de los canales de distribución va a impedirlo en la práctica.

No planteemos propuestas de la época de ‘Los Chiripitifláuticos’ para aplicarlas en la época de ‘Shin Chan’.

Por favor… ¡No hagamos el ridículo!.

Josep M. Mainat (Director General de Gestmusic Endemol)

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