Conflicto La batalla del fútbol televisado

En 1995, Sevilla y Vigo vivieron las mayores manifestaciones populares de su historia. No protestaban por un atentado sino por el descenso a Segunda del Sevilla y el Celta por razones económicas. Un artículo de Expansión predice que algo parecido puede ocurrir la próxima primavera

En el mes de febrero, cuando se empiecen a negociar en serio los derechos del fútbol, puede pasar algo similar a lo de Sevilla y Vigo, pero a mucha mayor escala y con la indignada participación de las aficiones de otros muchos equipos, debido al cambio radical que se va a producir en los ingresos de los clubes españoles de fútbol. La causa del cambio es la finalización del contrato de los derechos de televisión que puede obligar a un extraordinario recorte de los ingresos pactados en el contrato, por el que los clubes de fútbol han percibido desde 1996 –las últimas seis temporadas- alrededor de 228 millones de euros anuales por los derechos televisivos de la Liga. Unos recursos económicos que están en la base de la llamada Liga de las Estrellas y del creciente éxito de los equipos españoles en Europa.

El contrato vigente entre los clubes de fútbol y Audiovisual Sport (AVS), la empresa que gestiona los derechos, finaliza en junio de 2003. Para el próximo contrato, los representantes de los clubes exigen unos 360 millones de euros anuales, mientras que, según fuentes del sector, AVS no está dispuesta a pagar más de 168 millones de euros, lo que supone una rebaja del 25% sobre los precios actuales.

Madrid y Barça, blindados

Pero más que por la reducción de los ingresos totales, la chispa que puede provocar el incendio entre las aficiones es el notable aumento de la diferencia entre lo que percibe cada club. Porque las distancias pueden aumentar sustancialmente entre lo que ingresan los dos grandes (Madrid y Barcelona) y lo que percibe el grupo seguidor (Valencia, Deportivo, Atlético de Madrid, Athletic de Bilbao, Betis). Pero también va a producirse un gran salto entre los ingresos de este grupo y del de los más modestos. Hasta el final de esta temporada, Madrid y Barcelona perciben cada uno alrededor de 24 millones de euros por temporada. Los casi grandes cobran entre 12 y 15 millones de euros, y el resto –unos 14 equipos- una media de unos 9 millones de euros cada uno. Es decir, que por cada euro que cobra uno de los modestos, los dos grandes se llevan cuatro o cinco.

Madrid y Barcelona son los dos únicos clubes que no finalizan sus contratos televisivos. Ambos tienen ya cerrados con AVS sendos contratos vigentes hasta la temporada 2007-2008 –con opción a una más en el caso del Madrid-, con unos ingresos asegurados de 360 millones de euros cada uno en ese periodo y en los que se incluyen derechos televisivos de todas las secciones de ambos clubes y por todos los conceptos. Gracias a estos contratos, Madrid y Barcelona tienen garantizado por cinco años unos ingresos medios de 42 millones de euros anuales por los partidos de Liga de la primera plantilla. Estos dos equipos acumularían, por tanto, 82 millones de euros, el 50% de los ingresos totales ofrecidos por AVS.

El grupo de equipos de segundo nivel podría ver también reducidos sus ingresos a un máximo de 12 millones de euros anuales. Por tanto, sobre una oferta total de 168 millones, apenas quedarían 36 millones de euros para el resto, lo que supone una media de 2,4 millones por club, menos de la mitad de lo que cobraban hasta ahora. Esto significa que por cada euro que ingrese uno de los modestos, el Madrid o el Barcelona cobrarán 17. Las consecuencias que esta asimetría provocaría en la capacidad competitiva de los equipos serían abrumadoras.

El problema es que la oferta de Audiovisual Sport (AVS) obedece exclusivamente a una realidad económica contrastada en los últimos años: sólo los grandes son rentables. La empresa ha comprobado, con números rojos en su cuenta de resultados, que con las cantidades que se pagan a los clubes, AVS sufre unas pérdidas estructurales de unos 60 millones de euros al año. Sólo en los últimos tres años (1999-2001), AVS ha acumulado 207,2 millones de euros de pérdidas, sufragadas con contínuas ampliaciones de capital por parte de sus accionistas (Telefónica 40%, Sogecable 40% y TV3 20%). Desde la creación de AVS, en enero de 1997, acumula pérdidas de 330 millones de euros.

Los ingresos de AVS por la explotación de los derechos audiovisuales de la Liga española proceden de tres fuentes: lo que pagan las televisiones autonómicas por el partido de Liga que se emite los sábados, lo que paga Canal Plus por el partido de los domingos, que se emite codificado, y los ingresos de pay per view o pago por visión (ppv), por los otros ocho partidos de cada jornada que pueden adquirirse a través de las dos plataformas de TV por satélite, así como por la mayor parte de los operadores de cable. Sin embargo el ppv ha demostrado que, a los precios actuales, dista mucho de ser un negocio rentable por sí mismo. De hecho, la demanda de partidos en ppv está muy concentrada, de forma que tres equipos (Real Madrid, Barcelona y Atlético de Madrid, por este orden) suponen el 65% de la demanda.

El 40% de los partidos no permite sufragar ni siquiera el coste variable de la producción y la transmisión de la señal (unos 30.000 euros por partido), puesto que logran entre 900 y 2.000 pinchazos (usuarios que compran el partido), lo que supone entre 9.000 y 24.000 euros de recaudación, mientras que la mayoría de los partidos están en la franja entre mil y cinco mil compras. Durante la pasada temporada, los partidos que menos ventas provocaron fueron el Alavés-Villarreal (952); Alavés-Rayo (1.050); Rayo-Villarreal (1.247); Las Palmas-Villarreal (1.283); y Villarreal-Valladolid (1.521). Estas cifras suponen una catástrofe potencial para gran parte de los equipos que no ha pasado desapercibida para los dueños de los equipos pequeños.

El contraataque

Por eso, a iniciativa de Gonzalo Antón, el presidente del Alavés, han formado una gran coalición para intentar forzar a Madrid y Barcelona a que se integren en su bando para una negociación global con AVS. Pero los dos grandes, que por ahora tienen sus ingresos asegurados durante cinco años, no parecen tener ningún incentivo especial para incorporarse a esta coalición. “Los clubes debemos ser capaces de estar unidos y presentar una postura fuerte”, señala el presidente de un equipo de primera y uno de los líderes en la idea de presentar un frente unido en la negociación. “Es verdad que el fútbol está económicamente enfermo y que debemos ser más serios en la gestión. No conozco ningún negocio en el que cada vez se facture más, cada ve se pierda más, y donde los empleados cobren también cada vez más”, reconoce el dirigente deportivo. “Pero tenemos la primera liga del mundo y no es lógico que seamos la quinta en ingresos por televisión. Cobramos casi la mitad que en Italia, Alemania o Francia, y tres veces menos que Inglaterra” concluye.

Este argumento es refrendado por Toni Fidalgo, secretario general de la Liga de Fútbol profesional (LFP), el organismo que preside Pedro Tomás y que agrupa a los clubes. “Nuestra aspiración es lograr unos ingresos superiores a los de esta temporada, porque el fútbol es un valor en alza. Además, Audiovisual Sport no es la única empresa interesada en los derechos de fútbol, sino que hay otras muchas que han manifestado su interés”, señala Fidalgo. Además, AVS, que está directamente afectada por el proyecto de fusión de Vía Digital y Sogecable, ha paralizado cualquier negociación con los clubes para no inferir o complicar, con nuevas situaciones de hecho, la tramitación, por parte del Ministerio de Economía, del expediente de concentración.

Esta actitud por parte de Audiovisual Sport ha provocado un creciente nerviosismo entre los clubes que ven cómo el contrato del que depende su supervivencia finaliza en 9 meses. Los clubes acusan a AVS de mantener una estrategia dilatoria para mejorar su posición negociadora. En última instancia, los representantes de los clubes han iniciado discretos contactos con diversas entidades financieras para obtener un préstamo conjunto por un valor equivalente a lo cobrado esta temporada, unos 228 millones de euros. El objetivo es contar con un fondo de resistencia que permita a los clubes esgrimir una medida extrema para lograr elevar la oferta de AVS: Un año sin fútbol televisado. Al parecer, los clubes han hablado con varios bancos y han despertado el interés del portugués Banco Espirito Santo. El principal problema para el éxito de este órdago es que el fútbol puede ser fundamental si pertenece a una plataforma y no a otra, pero pierde su influencia si no lo emite nadie.

A esta nueva capacidad de presión de los modestos se le unirá otro factor hoy por hoy impredecible: las presiones políticas. Las autoridades políticas municipales y autonómicas van a sentirse directamente afectadas por este problema sobre todo si, como parece, la fase verdaderamente crucial de la negociación a cara de perro se desarrolla en plena campaña electoral de las elecciones autonómicas y municipales de la próxima primavera.

La política entra en juego

Los clubes de comunidades que cuenten con cadenas de televisión autonómicas pueden ejercer, gracias a sus aficionados, una fuerte presión sobre sus responsables políticos para que las televisiones regionales mejoren la oferta de AVS, e incluso para que medien ante los propietarios de Audiovisual Sport (Telefónica, Sogecable y TV3), para que la empresa mejore su propuesta. ¿Qué político resistiría la tentación intervencionista al ver cómo el equipo emblemático de su ciudad o comunidad puede resultar seriamente perjudicado frente a los grandes?

Incertidumbre

Lo que parece evidente es que la liga profesional española está irremediablemente abocada a una durísima reconversión económica que, posiblemente, se llevará por delante a un buen número de clubes, pero que, con seguridad, obligará a un brutal recorte de costes en los equipos, empezando, evidentemente, por lo sueldos de los jugadores. Con esta perspectiva, hay expertos que consideran insostenible que España pueda mantener la que pasa por ser la mejor liga de Europa.

¿Cómo es posible que la Liga de Fútbol Profesional, dependiente de un país que tiene 40 millones de habitantes y un PIB en 2001 de 608.000 millones de euros, pueda mantener un pulso a largo plazo con la Bundesliga, que se nutre de ls afición de un país que le duplica en población y con un PIB 3,5 veces mayor, o a la serie A italiana que cuenta con 57 millones de habitantes y un PIB dos veces más grandes?

Artículo publicado en el diario económico Expansión, I. del Castillo, 28/9/02

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