Análisis Las claves para que un concurso triunfe en TV

¿Por qué unos funcionan y otros no? La revista Mipinteractive responde a ésta y otras preguntas a través de la opinión de tres profesionales con gran experiencia en el género del quizz show

Hoy día los concursos de preguntas y respuestas, nacidos en EEUU en los años 50 bajo el nombre de quizz shows, continúan cosechando éxitos de audiencia en todo el mundo. Mipinteractive, la edición virtual del mercado de TV internacional Mipcom, ha entrevistado a tres profesionales, de larga trayctoria en el desarrollo de formatos televisivos, para comparar su visión sobre el presente y futuro de este género: Patrick Freyssen (Director Creativo de la distribuidora belga Nelson the Pelson), Ool Osenbruegge (Director de Desarrollo de la alemana Kirch Media) y David Housham (Responsable de Formatos de la británica Action Time).

Patrick Freyssen opina que para que un concurso funcione, éste ha de basarse en una idea original, un buen presentador, y debe dejar que los “sentimientos” también jueguen su papel. Para Ool Osenburegge y David Housham, lo más importante es que la mecánica sea lo más sencilla posible; y éste último añade que el premio ha de ser muy atractivo y las preguntas encaminadas a que los espectadores crean que conocen las respuestas, aunque en realidad no las sepan.

Preguntados sobre el target de los quizz shows, los directores de Desarrollo de Formatos de Kirch y Action time coinciden en que el género en sí está pensado para toda la familia. El responsable de creatividad de Nelson the Pelson va más lejos y reconoce tres tipos diferentes de concursos: los que intentan reunir a toda la familia frente al televisor; los culturales, con preguntas tan complicados que provoquen la admiración del espectador por el jugador; y por último, los interactivos, que permitan la participación desde casa a través del teléfono o Internet.

El papel del presentador

“Los presentadores famosos son a los concursos lo que los actores famosos son a las películas; atraen espectadores y le ponen su toque personal”, señala Freyssen. Por su parte, Osenbruegge y Housham creen que contar con un presentador popular ayuda, pero no es una garantía de éxito, ya que la presentación de un quizz show es uno de los trabajos más difíciles en TV, y requiere a una persona capaz y preparada por encima de todo.

¿Para cuándo la interactividad?

Patrick Freyssen no duda de que el futuro de los concursos de preguntas y respuestas pasa por la interactividad, aunque cree que el mercado está todavía muy verde, porque la creatividad va más rápido que la propia tecnología. Ool Osenbruegge añade que para que un concurso interacitvo funcione, la tecnología ha de ser extremadamente sencilla y barata. David Housham no está de acuerdo. Opina que la interactividad requiere un nivel muy alto de compromiso y concentración por parte del espectador, por lo que no cree que llegue a popularizarse.

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