Gran Hermano Los concursantes deberán aprender a cocinar

Mari se siente ofendida. Y su forma de expresarlo ha sido no arrimarse ni un centímetro a la cocina. Para desesperación de los habitantes

La jornada transcurrió ayer entre clases de ganchillo. Con la concentración y las ganas que le echaron eso significa silencio y tedio absoluto. Y no fue por ganas, porque hasta Fran sacrificó su impepinable siesta por aprender los entresijos de la cadeneta. Pero la atención estuvo centrada en el ambiente que se quedó en la casa tras la visita de Marta. En especial Mari y Alonso.

Y la cosa la verdad es que no defraudó. La de Cádiz se quedó todo el día en un segundo plano. En un enfurruñamiento continuo mientras que su ceño no abandonó en ningún momento la postura vertical. Y es que, como luego le confesó a Alonso, “se sintió como una mierda”.

Así que el día transcurrió entre una que iba entre los rincones de la casa y otro con la sempiterna pregunta qué te pasa en la boca. Y Mari que nada, que no me pasa nada, que esto no va contigo. Con los vapores del enfado, hasta le dio tiempo de pensar en un ex suyo que todavía le quería. Y para terror de los demás, decidió declararse en huelga de brazos caídos y cada uno que remara su propia barca. Si esto sigue así pueden pasar muchas cosas. O mueren de hambre o incendian la casa en una improvisada clase de cocina.

Conforme iban pasando las horas, del despecho se pasó al enfado infantil y que no le va a venir nada bien si quiere convencer a la audiencia de que ella no es la adecuada para abandonar la casa el próximo miércoles.

Al final la esperada conversación entre los dos tuvo lugar. Sin sorpresas. “Espero lo mismo que doy y cuando no es así, me siento muy mal”. Alonso se disculpó con ella y alegó que la visita de Marta le había trastocado. "Se me fue la bola y no pensaba que podía hacerte daño”.

Ángel y Kaiet de cachondeo

En la anterior edición Ismael a Iván deleitaban a la audiencia con sus particulares espectáculos. Y en esta edición parece ser que Ángel y Kaiet han optado por el mismo camino. A estos dos parece que el calor más que aletargarlos les produce ansias de convertirse en payasos. Siempre tumbados, se dedicaron a reconocer a los miembros de equipo por detrás de los espejos. El de las greñas, el del pelo corto. Al final la organización los llamó al orden.

Y de cama a cama. Antes de que cayera la noche, Ángel se echó sobre Sabrina para espetarle entre mimos y caricias un te quiero. Otro que tal baila. Después de sentir el rechazo, parece que intenta un acercamiento. Que tome buena nota Mari.

Más vídeos y noticias en el especial Gran Hermano elaborado por Latino Televisión.



Noticias relacionadas

-El que se pica, ajos come

0 Comentarios

  • Comentarios…

Más comentarios

Volver arriba