Video On Demand ¿Cuándo se convertirá en una realidad?

El sueño de la industria audiovisual de ofrecer una película en televisión al consumidor cuando quiera, parece acercarse y alejarse a la vez

Parece que ahora es el momento. El advenimiento de la era digital va a posibilitar más que nunca la llegada del Vídeo On Demand (VOD). Y en Estados Unidos las grandes compañías de cable están empezando a experimentar en los hogares.

AOL Time Warner o Intertainer, compañía compuesta por Sony y Qwest, han escogido algunas ciudades norteamericanas para empezar los ensayos de esta nueva modalidad de ver la TV. Verizon tampoco quiere perder la comba y ya se encuentra en tratos con los principales estudio de Hollywood.

Los usuarios escogidos se muestran contentos por los resultados y la comodidad que supone el VOD. La tecnología y la infraestructura están preparadas. Pero el VOD todavía no llega. Porque Hollywood no quiere. O al menos todavía no lo desean. ¿Por qué cambiar el escenario si las ventas de vídeos continúan siendo una buena fuente de ingresos? Sólo en Estados Unidos esta cifra es de más de dos billones y medio de pesetas, el 56 por ciento.

Posiciones encontradas

Los operadores de cable creen que el Vídeo On Demand puede ser un buen cebo para atraer un buen número de suscriptores. Los ensayos realizados en hogares han demostrado que una familia aumenta considerablemente el alquiler de películas con esta opción.

Y aunque las predicciones del VOD son buenas y hablan de más de 3.500 millones de pesetas mensuales que podrían gastarse los usuarios de cable en este sistema, los estudios de cine tienen miedo. Porque el VOD tiene todas las papeletas para cambiar los hábitos de entretenimiento.

Por una parte podría modificar la tendencia al alza en las ventas de DVDs. Otro de los escenarios que podría modificarse es el circuito que sigue una película hasta que llega al vídeo. Y ahí, nuevamente, las partes no parecen llegar a un acuerdo. AOL Time Warner o Intertainer han solicitado a los estudios que las películas lleguen al mismo tiempo a videoclubes y a sistemas VOD. La caída en las ventas de cintas VHS podría verse compensada con el canon que pagarían las compañías de cable a los estudios. Pero nadie en Hollywood parece ilusionado con esta perspectiva.

La controversia generada por los derechos de autor -lease, el caso Napster- tampoco juega a favor del VOD y los estudios abogan por fórmulas muy concretas para salvaguardar sus contenidos.
Y pese a que los números hablan a favor de la imposición del Vídeo On Demand dentro de las propias compañías de cable quedan algunos reticentes.

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