Artículo de interés La "corrección militar" llega a las ondas

Gran Bretaña y Estados Unidos censuran la emisión de canciones y películas que hagan referencia a la guerra. Según una información de La Vanguardia que reproducimos a continuación, existe además una campaña orquestada para boicotear a las estrellas mediáticas que han mostrado su oposición al conflicto

En Estados Unidos se trata de un regreso al macarthysmo, con el boicot a grupos como las Dixie Chicks, que se declaran contra la agresión a Iraq, la elaboración de “listas negras” y “listas grises” y el ambiente de miedo e intimidación que reinó en la entrega de los Oscar. En Gran Bretaña es una censura más sutil, con el veto a canciones y películas que “creen mal rollo” o “resulten inapropiadas” en el actual clima bélico.

Desde la BBC hasta la MTV, pasando por numerosas emisoras de radio, se ha puesto una cruz negra a cualquier tipo de música o de cinta que pueda parecer “ofensiva” o ahuyente a los anunciantes en el clima de patriotismo que impera desde el comienzo de las hostilidades, con una veintena de soldados británicos muertos ya en el Golfo. Ya no basta con la “corrección política”, sino que es necesaria la “corrección militar”.

Los medios audiovisuales británicos no lo llaman “censura”, sino una “cuestión de buen gusto”, pero lo cierto es que aquellos artistas que quieren denunciar visualmente los horrores y la ilegalidad de la guerra se encuentran con enormes obstáculos. La canción “Diamantes y guerra”, del grupo punk The Transplants, ha sido retirada de la lista de éxitos de Radio 1 (BBC), al igual que el tema “Bandages” (vendas), de Hot Hot Heat.

Capital Radio, una de las principales emisoras comerciales del país, ha dado instrucciones a sus presentadores y disc-jockeys para que pongan el énfasis en canciones “animosas y positivas”, mientras que XFM ha metido la tijera a su programación de punk y metal para dejar espacio al rock blando, que parece menos agresivo y hostil.

El canal de televisión por satélite MTV Europe ha prohibido todas las imágenes que tengan que ver con “soldados, bombas, guerra, aviones de guerra, misiles, altercados públicos y ejecuciones”, y una de las primeras víctimas ha sido el grupo Aerosmith, que promociona su último elepé con imágenes de la película “Armageddon”. La popular banda norteamericana B-52 ha sido vetada por tener la mala fortuna de llamarse como los bombarderos que dejan caer su carga letal sobre Bagdad y promocionar sus “hits” con estadísticas sobre el posible número de víctimas iraquíes.

Madonna ha prometido desafiar la censura de la MTV con un vídeo antibélico en el que se la ve arrojando una granada durante un desfile de modelos y mezclándose con una brigada de mujeres soldados. “Denunciar las atrocidades de la guerra no es una actividad antinorteamericana”, ha declarado la cantante y actriz, en una actitud que la honra.

La obsesión con la “corrección político-militar” no es exclusiva de las emisoras de radio y la onda expansiva de la censura ha alcanzado también a la televisión. Todos los principales canales ingleses han retirado de su programación las películas bélicas o especialmente violentas, sustituyéndolas por comedias románticas, musicales o incluso imágenes en directo desde Bagdad.

En Estados Unidos, por su parte, Chrissie Hynde, Cher, Barbara Streisand y el grupo texano Dixie Chicks son algunas de las cantantes seleccionadas –casualmente la mayoría son mujeres– para la lista negra de la web neconservadora www.famousidiot.com, una de las muchas que animan a la gente a boicotear a las estrellas antibélicas. Parecía una cosa anecdótica de cuatro gatos ultras hasta que se celebró hace dos semanas en Louisiana, ante una multitud exaltada, la destrucción con apisonadora de cientos de CD de las Dixies, cuya cantante, Natilie Maines, había expresado su vergüenza de que Bush fuera de su misma tierra texana.

Si esta destrucción masiva de discos ya recordaba la Louisiana de 1935, la historia adquirió tintes más siniestros al salir a la luz pública que había sido el grupo de radio Clear Channel Communications –cuyo presidente era colaborador empresarial de George W. Bush– quien organizó el espectáculo de destrucción.

El llamado “backlash” (contragolpe) contra las estrellas antibélicas es fomentado también por los nuevos canales de televisión ultras, como Fox (propiedad de Rupert Murdoch). “Empieza con una panda de activistas, llega a las web y luego a los canales por cable... Es una máquina de movimiento perpetuo”, dice Eric Alterman, autor de una biografía de Bruce Springsteen.

Las “ultra webs” promueven cantantes alternativos para ciudadanos patriotas, entre ellos Gloria Estefan, la diva de los anticastristas de Miami, viejos rockeros como ZZ Top, Grateful Dead u Ozzy Osbourne, y raperos como Rapper RZA y Queen Latifah. Esta última, estrella de la película “Chicago”, encantó a los patriotas virtuales antes de la ceremonia de los Oscar, cuando –luciendo un collar “cascada” de 1,4 millones de dólares– dijo: “Los llevo para que las tropas se sientan bien..., apoyo a mi país”.

La citada www.famousidiot.com establece en su página qué artistas y celebridades, películas y empresas, “apoyan la causa”, a los que otorga una suerte de trofeos denominados “proams” (proamericanos) en función de los votos recibidos, y quiénes, por el contrario, disienten y merecen sus “antiams” (antiamericanos).

Entre los primeros se encuentran Bruce Willis, James Earl Jones o Kid Rock; películas como “En la línea de fuego” o compañías como AOL Time Warner, Sony Pictures o DreamWorks Pictures. Entre los supuestos antiamericanos figuran actores como Martin Sheen y Danny Glover, la actriz Barbra Streisand o las ya señaladas Dixie Chicks; filmes como “Confesiones de una mente peligrosa” y compañías como Miramax o AOL Time Warner, que curiosamente figura en ambas listas.

Artículo publicado en La Vanguardia, Rafael Ramos / Andy Robinson, 30/3/03

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