Entrevista Antena 3 "No os creáis que les vamos a estar machacando todo el día"

El profesor más duro de 'Curso 63' analiza la evolución del reality show

Miguel Lago es Don Luis, el prefecto de los chicos en "Curso del 63", el exitoso reality de Antena 3 que mañana ofrecerá su tercera entrega a partir de las 22:00 horas.

Pese a su juventud, don Luis es un claro exponente de la rigidez académica de hace unas décadas y puede llegar a mostrarse prepotente con sus alumnos para dejar claro quién es el que manda. Aunque parece más estricto que el propio director del instituto, a veces demuestra que también tiene corazón.

Miguel Lago está Licenciado en Filología y especializado en Literatura y Lengua. Ejerció dos años hasta que se dedicó a ser cómico. Ha sido monologuista en Paramount Comedy.

¿Cómo fue el casting de los alumnos?

Hay universitarios, uno que está estudiando ingeniería naval, chicas que ya son profesionales de estética... Son chicos de 18 y 19 años elegidos en un casting que se hizo en diferentes regiones de España. Hay chavales maravillosos que están viviendo historias de amistad entre ellos e incluso con los profesores. Han aprendido cosas increíbles, es un ejemplo para comprobar si lo que les intentaban enseñar servía para algo o no.

Que nadie piense que el programa es machacarles todo el día, no. Les vamos a transmitir valores como el del respeto, el de la educación...

¿Cómo ha sido al experiencia para los alumnos?

Creo que muy buena. Un alumno había dejado los estudios antes de entrar en San Severo, y al salir decidió retomarlos. Lo dejó en su momento por falta de motivación, pero en el centro sacó muy buenas notas y se ha vuelto a matricular para acabar el bachiller.

En el programa ha cambiado su look habitual...

Efectivamente, pero el bigote es de verdad (risas). Es importante que sepan que el programa es real, pero que se ha ficcionado un internado del año 63, con un asesor histórico, Ignacio Elguero, para que sea fiel hasta el más mínimo detalle, el proceso es espectacular.

Evidentemente, los profesores con experiencia docente somos de hoy día, porque si los profesores también fueran los del 63 tendrían 90 años.

Usted es actor y profesor, ¿Ha ejercido la docencia?

Sí, soy Licenciado en Filología y especializado en Literatura y Lengua, es algo seguro, por si lo del espectáculo no me sale... (Risas).

¿Las situaciones que se recrean en ‘Curso del 63’ son reales?

Los chavales vienen a una ficción del año 63 que hemos creado y a partir de ahí es un internado totalmente real, con todo lo que eso conlleva. Las reacciones de ellos, evidentemente, son absolutamente reales porque se han metido en un tunel del tiempo y viven como si fuera el año 1963. Y es que en cada centímetro se respira años sesenta.

En el programa también hay diferentes tipos de profesores: el duro, el permisivo...

Don Luis, que es el prefecto de los chicos, es el más autoritario. Don José Carmona, que es el profesor de música, es más condescendiente; doña Julia es la más joven... no todos estamos cortados por el mismo patrón.

¿Cómo acostumbró a los chavales para que le llamaran de usted?

Esa fue la ‘pelea’ desde el primer momento. El tratamiento de ‘don’ no lo saben hacer, me llamaban señor Luis, y no saben que el señor va con el apellido y no con el nombre y, sobre todo, no saben tratar de usted. No nos trataban de usted porque no quisiesen, sino que tenían que ‘traducir’ mentalmente qué era lo que tenían que decir, como si estuvieran hablando en otro idioma. En una de las promociones del programa se veía a un alumno llamándome ‘tío’ de forma sistemática y le respondía “no me llame tío” y él contestaba “¿cómo quiere que le llame? ¿tía? No le estoy diciendo nada malo”. El joven no era provocador, simplemente no entendía que llamarme ‘tío’ era algo negativo.

Los chicos tienen que seguir unas normas estrictas en el colegio, como levantarse cuando un profesor entra en clase, etc.

Por supuesto, ellos tienen 5-6 horas de clases diarias; sus actividades extraescolares; desayuno, comida y cena con los profesores... lo que es la convivencia en un internado. Y sí, se tenían que poner en pie, tratar de usted, levantar la mano para hablar, conseguir que formaran en fila... todas esas cosas que parecen tan sencillas han sido una ‘pelea’ constante con ellos.

Algunos alumnos lo pasaron un poco mal porque el centro les quitó sus piercings...

Es que en el año 63 no llevaban esos piercings y, por ejemplo, Alejandro, llevaba un pendiente en la nariz, un aro espectacular, y tuvo que venir un profesional para quitárselo. Ellos no lo entendían y nos decían “¿puedo dejarme el palito porque se me cierra el agujero?” y mi respuesta era clara: “¿cuánto tiempo está usted en este centro? 24 horas, pues quíteselo”.

Es que cada mínimo detalle era un problema, ellos han asumido al profesor como el enemigo, por lo tanto, cualquier cosa que nosotros les dijéramos iba a ser entendida como un ataque. Otro ejemplo es cuando les corregíamos la postura cuando comían, algunos se sentaban prácticamente tumbados. Se lo decía y me contestaban: “pero si estoy bien, en mi casa nadie me dice nada”. Y yo le contestaba: “no está usted en su casa, siéntese bien”. También han aprendido cosas maravillosas. Recomiendo el programa porque cada alumno tiene una historia fascinante.

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