Balance audiencias La curva descendente de TVE

La cadena pública, que acaba de perder en mayo el liderazgo mensual, ha reducido en más de 6 puntos su cuota en los últimos 10 años hasta registrar, en lo que llevamos de 2004, su peor dato anual histórico

TVE-1 acaba de perder en mayo el liderazgo que venía ostentado durante los últimos tres años -34 meses- de forma consecutiva. Telecinco ha desbancado a la cadena pública, ambas empatadas a un 22.8% de share pero con una ligera ventaja para la privada por tan sólo unas centésimas.

En el mes de abril, el dominio de La Primera (22.4%) ya se había visto seriamente amenazado por la cadena de Mediaset (22.3%), que se situó a una sola décima de distancia de TVE.

Este pasado mes de febrero, La Primera cosechó el peor dato de audiencia mensual de su historia, un 22.2% de cuota, 1.4 puntos menos que en el mismo mes del año pasado y 1.1 puntos menos que en el pasado mes de enero.

En lo que llevamos de 2004 -de enero a mayo-, TVE-1 cosecha una media del 22.7% de share, el peor dato anual de toda su historia, 0.7 puntos menos que en 2003 y hasta 2 puntos menos que en 2002. Su distancia momentánea con la segunda opción, en este caso Telecinco (22.2% de share medio en 2004), nunca había sido tan reducida, medio punto de cuota.

¿Qué le pasa a la televisión pública?

Los datos históricos de TVE-1, año a año

Veamos los datos históricos de los últimos diez años:

* 1993: 29.8%

* 1994: 27.6%

* 1995: 27.6%

* 1996: 26.9%

* 1997: 25.1%

* 1998: 25.6%

* 1999: 24.9%

* 2000: 24.5%

* 2001: 24.8%

* 2002: 24.7%

* 2003: 23.4%

* 2004: 22.7% (enero –mayo)

Deducciones elementales: en los últimos diez años, La Primera de Televisión Española ha perdido 6.4 puntos de cuota de pantalla, y hasta 7.1 puntos si 2004 llegara hoy a su conclusión. El deslizamiento ha sido constante, aunque entre los años 1999 – 2002 la audiencia se estabilizó entre el 24.5% y el 24.9%, es en 2003 cuando se cede un punto y tres décimas y en 2004 cuando los datos tampoco acompañan.

Seguramente se pueden buscar explicaciones en hechos concretos de programación. Por ejemplo, la última edición de “Operación Triunfo”, la 3, no tuvo el éxito de las temporadas anteriores. Otros tres productos que empezaron bien el año, “Un, dos, tres”, “Paco y Veva” y “Memoria de España” acabaron declinando. Pero este análisis, corto de miras, sería como fijarnos en los árboles que no permiten ver el bosque. Las explicaciones hay que complementarlas con otro tipo de datos.

Una televisión cada vez más atomizada

Una explicación general, que vale para todas las cadenas, es la explosión de nuevas ofertas televisivas. De la televisión única se pasó a la multioferta con la legalización de las cadenas privadas y autonómicas. Un poco después, el panorama audiovisual se enriqueció con nuevos canales temáticos, con la multiplicación de ofertas por satélite y cable y con el nacimiento, cada vez más generoso, de nuevas cadenas locales. Las televisiones digitales completan este enriquecimiento en la oferta audiovisual. Al final, el espectador del 2004 puede elegir entre decenas de opciones que han restado tanto público como cuota de pantalla a las grandes cadenas de televisión, públicas y privadas.

Como pescadilla que se muerde la cola, si los programas tienen menos espectadores, los ingresos publicitarios se reducen. Y si se reducen los ingresos por publicidad, los presupuestos para armar una programación son cada vez menores.

Por si esto fuera poco, la Comisión Europea se ha propuesto, en 2003, limitar la doble financiación para las cadenas públicas, lo que afecta directamente a TVE, controlada férreamente por la SEPI.

Nueva Dirección General de RTVE con el nuevo Gobierno; nuevos criterios

Aunque no puede apreciarse de momento ningún cambio de programación significativa, el vuelco electoral de las últimas generales provocó el cambio en la Dirección General de RTVE con motivo de la llegada al poder del PSOE. Entre sus promesas electorales encontramos de forma muy significativa la de conformar un nuevo modelo de ente público más independiente, propuesto por un comité de expertos.

En lo que se refiere al nivel de audiencia a mantener o subir, una de las primeras frases de su nueva Directora General, Carmen Caffarel, tras asumir su cargo fue: “No me importa perder algo de audiencia si ganamos en calidad”.

Por todo esto y más, sin duda se avecinan tiempos de mudanza en TVE.

¿Desprestigio de la televisión pública?

Pero el fenómeno no es estrictamente español. En pocos meses hemos visto como la BBC perdía un importante pulso con el Gobierno británico y la opinión pública de Gran Bretaña por su información sobre la guerra de Irak. El prestigio que acumuló en sesenta años de historia fue puesto en cuestión por un árbitro independiente que puso en duda sus métodos y procedimientos. Dimitió el Presidente, el Director General y el periodista responsable de un programa de reportajes.

France 2, en Francia, perdió en diez minutos buena parte de su credibilidad por difundir una información falsa en sus informativos.

La RTP, en Portugal, está inmersa en una brutal crisis financiera. La RAI tampoco pasa por sus mejores momentos.

En España, el ex Director de los Servicios Informativos de TVE fue condenado por un tribunal por manipulación informativa.

¿Por qué las televisiones públicas de Estado lo están pasando tan mal?

Las televisiones públicas tienen una gran necesidad de volver a definir su modelo de programación.¿Han perdido el norte? ¿Saben a dónde van? En los últimos años las televisiones de Estado se han ido acercando en toda Europa al esquema de la televisión privada. Han intentado interesar a un público cada vez más amplio y, en el camino, han dejado muchas de sus obligaciones como televisiones públicas. Y sus asignaturas pendientes, sin embargo, siguen siendo meridianamente claras:

• Su razón de ser informativa es la imparcialidad y la objetividad o, por lo menos, la exposición contrastada y ecuánime de todos los puntos de vista. No pueden admitir la sistemática manipulación informativa.

• Las cadenas públicas deben ofrecer una programación que justifique, por su singularidad y compromiso, su diferencia con los contenidos descaradamente comerciales de las televisiones privadas. Los consejeros - delegados de Telecinco y Antena 3 lo han dicho muy clarito: nuestros programas tienen como misión básica la de vender y acompañar a la publicidad, que es la que nos da el beneficio que justifica nuestra razón de ser. La televisión de Estado no puede entrar en este juego.

• El modelo de financiación debe ser repensado. La televisión pública está obligada a contener la deuda galopante que la agobia y a construir un modelo estable de financiación para garantizar su viabilidad, siguiendo las directrices de la Comisión Europea.

Si las televisiones de Estado - y con ellas las autonómicas- no hacen estos deberes, la crisis de la televisión pública se acentuará y pondrá en peligro su propia supervivencia.

La televisión privada tiene a la pública como enemigo a batir

Un último apunte: la televisión privada intentará, por todos los medios, erosionar a la televisión pública. La televisión de Estado tiene aún unos años interesantes por delante, pero debe saber que está en peligro permanentemente y que su gran enemigo es la televisión privada, que no se lo pondrá fácil. Sus misiones son diferentes, pero sus objetivos son los mismos.

EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE AUDIENCIAS DE LAS CADENAS DE TELEVISIÓN

En el siguiente gráfico podemos observar cómo la curva de TVE-1 es claramente descendente desde que en España se miden las audiencias de televisión, de 1993 a la actualidad. La evolución de Antena 3 y Telecinco es más estable, aunque para la cadena de Fuencarral la progresión de los últimos años es bastante más positiva.

Las cadenas autonómicas y La 2 muestran cierto equilibrio pero, al igual que ocurre con las privadas, la FORTA mira hacia arriba y la segunda cadena pública hacia abajo.

Sin duda, es el apartado de “Otras” el que protagoniza un mayor incremento de audiencias desde 1993 hasta hoy, mientras que Canal Plus conserva su posición.

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