Análisis Vertele Cómo decir lo que quieras en TV sin peligro de demanda

Cómo decir lo que quieras en TV sin peligro de demanda
Cómo decir lo que quieras en TV sin peligro de demanda

La ‘inocente’ frase del niño de 'Pequeños gigantes' criticando a Justin Bieber por “drogarse”, las acusaciones a famosos en los ‘PoliDeluxe’, negadas por los entrevistados pero confirmadas por la máquina… El “me lo han contado pero yo no lo sé”… Son trucos y coartadas ante posibles acciones legales. ¿Quién es el responsable? ¿Dónde está el límite? Abrimos el debate

“No me gusta Justin Bieber, le han denunciado muchas veces porque se droga”. La inocente ocurrencia de uno de los niños del talent show de Telecinco causó este pasado miércoles revuelo en Twitter e indignación entre las ‘beliebers’.

Las críticas se dirigían al pequeño que pronunció la frase, Felipe. Pero, ¿es responsable un menor de 7 años de lo que dice? La 'gracieta' de Felipe se ha quedado en una mera anécdota tuitera. Ni el “agravio” habrá llegado a Justin Bieber, ni probablemente a estas alturas le importe lo más mínimo al cantante, bastante ocupado con las noticias que protagoniza día sí día no, como su compromiso con Selena Gómez o la reciente rotura de tímpano.

¿Y si Felipe hubiera hecho una acusación más grave?

Lo cierto es que Felipe no dijo que "Justin Bieber se droga" sino que "le han denunciado muchas veces porque se droga". El pequeño no acusa al cantante de sus adicciones, sino que describe una realidad: le denuncian por ello. Los 'malpensados' que creen que los niños llevan el guión aprendido a la TV pensarían que el entorno adulto de Felipe le cubrió las espaldas con esta coartada legal.

Pero, ¿y si lo que hubiera dicho el pequeño Felipe fuera más grave o incluso delictivo? ¿Y si el 'Pequeño Gigante' hubiera dicho que no le gusta tal futbolista porque pone los cuernos a su mujer? ¿O un presidente del gobierno porque roba a los españoles?

En este caso, el niño podría estar atentando, obviamente sin ser consciente de ello, contra el honor de algún famoso. Sicéste se sintiese injuriado o difamado, ¿a quién demanda? Es evidente que no se puede denunciar a un niño de 7 años. Ya se sabe que los niños (como los borrachos) siempre dicen la verdad, pero sobre todo, replican lo que oyen a los mayores, sin comprender a veces su verdadero significado.

Teniendo en cuenta que ‘Pequeños gigantes’ está grabado, ¿serían Telecinco y las productoras del programa (La Competencia y Cuarzo), encargadas de la edición final, las responsables de lo que salga o se diga en TV, en caso de que ello pueda ser ofensivo o constitutivo de delito? Es evidente que si el niño hubiese realizado un comentario insultante hacia un rostro de la cadena, como puede ser Mercedes Milá, Ana Rosa Quintana o Jorge Javier Vázquez, esa parte habría sido suprimida. O no. Pero en cualquier caso, es decisión de la productora y cadena.

Un dilema legal

Desde luego, ahora que vuelve a estar de moda la presencia de niños en los programas de TV (esta noche se emite ‘Tu cara me suena mini’), el inocente comentario de ‘Pequeño gigante’ de Telecinco abre un debate interesante. ¿Hasta qué punto es responsabilidad de los adultos controlar lo que dicen los niños? ¿Es ilimitada la libertad de expresión de un menor de edad por el mero hecho de serlo?

Los niños son imprevisibles. Nunca se sabe por dónde pueden salir. Pero lo que sí es previsible es que los famosos se puedan sentir atacados por alguna acusación, burla o mofa en TV, aunque venga de un menor de edad. ¿Habría un vacío o dilema legal?

El límite entre la libertad de expresión y el atentado al honor o la intimidad no es una ciencia exacta. Los famosos, periodistas y jueces se mueven en el terreno de la abstracción para inclinarse hacia un lado u otro, con distintos argumentos que varían en función de los tiempos, las pruebas y la subjetividad de los hechos.

El polígrafo de 'Sálvame Deluxe' o cuando los adultos se cubren las espaldas

Un caso paralelo lo venimos viendo en los últimos años en la prueba del polígrafo de ‘Sálvame Deluxe’, en este caso con adultos de protagonistas.

El truco más usado para evitar posibles querellas es poner el manido “presunto” delante de cualquier afirmación polémica. Otra famosa triquiñuela es la de “a mí me han contado que, pero yo no lo puedo asegurar…”, “he leído publicado que…”. Si reconoces que tú no lo puedes atestiguar, o que lo cuentas porque otro medio lo ha dicho antes que tú, en principio, estás libre de peligro.

Pero el programa de La Fábrica de la Tele ha “inventado”, aunque sea de forma inconsciente, una nueva fórmula de ejercer la libertad de expresión sin peligro de demanda o, al menos, minimizando el riesgo.

Las entrevistas con máquina de la verdad tratan abiertamente todo tipo de temas controvertidos o espinosos relativos a famosos: drogadicción, infidelidades, delitos….

Pero los invitados se cuidan de no expresar nunca una acusación de forma directa. Su coartada es negar públicamente cualquier afirmación polémica que les plantea el presentador, para que luego el polígrafo determine que, en realidad, es verdad.

Lo que se consigue es que nadie se responsabilice de una frase que pueda ser objeto de demandaPor ejemplo, la sobrina de José María Aznar (la 'Superviviente' Aran Aznar) fue preguntada en el polígrafo: ¿Te consta que tu tío ha criticado a otros miembros del PP? Ella contestó: “Mi tío denunció a El País por eso; no, no me consta”. Pero la poligrafista Conchita concluyó luego que había mentido, de lo que se dedujo que, efectivamente, Aznar critica a sus compañeros de partido, o al menos eso es lo que piensa su familiar.

Otro ejemplo reciente. Olvido Hormigos reiteró una y otra vez en su polígrafo que solo había habido una conversación con el futbolista Guti, pero la máquina confirmó que entre ellos hubo un 'affaire'.

Esta argucia, que podríamos bautizar como “si te digo la verdad te miento”, la hemos visto en muchos otros 'polis Deluxe' con familiares o allegados de Isabel Pantoja, presuntas amantes de Amador Mohedano y todo tipo de famosos.

A cualquiera que haya visto el programa de Telecinco le habrá llamado la atención que, casualmente, el entrevistado siempre niega las preguntas espinosas -eso sí, con la boca pequeña-, pero la máquina le desmiente luego. Lo que se percibe es que el invitado evita a propósito “mojarse” en las preguntas controvertidas o demandables, a sabiendas (o a pesar) de que la máquina detectará que miente y la verdad saldrá a la luz.

Si alguno de los famosos aludidos en 'Sálvame Deluxe' se siente atacado a su honor o intimidad, ¿a quién demanda? ¿Al programa por formular esa pregunta y elegirla para el cuestionario? ¿Al entrevistado como ‘cooperador necesario’ (figura legal) por contarla en la entrevista previa y prestarse a responder sobre ese tema? ¿A la máquina de la verdad que lo corrobora? ¿A la poligrafista Conchita?

¿Qué opinaría un juez? Abogados consultados por Vertele nos cuentan que en la mayor parte de casos, estas “triquiñuelas” o precauciones de 'Sálvame Deluxe' no eximirían al programa ni a sus protagonistas de posibles demandas. Pero lo cierto es que no siempre está del todo claro. Aunque no sean eximentes, sí pueden ser atenuantes en un posible juicio.

Un debate interesante que abrimos en Vertele. Esperamos vuestros comentarios.

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