Crónica lunes Donde dije Diego, digo Carol

Una vez superadas la prueba de las esculturas y la sombra del hambre, asistimos a escenas que son como para quedarse de piedra. Es el caso de la recién nacida historia entre Óscar y Carol, aún de futuro incierto. Los sustos pueden llegar por otras muchas vías, como bien demostraron Kiko y Elba

La prueba de las esculturas fue dada por buena gracias al espíritu altruista y compasivo de GH. Queda claro que la profesión de mimo callejero no está entre las posibilidades laborales de los habitantes de la casa de Guadalix.

Carol y Óscar tuvieron una conversación de lo más reveladora en el estudio de radio. El manchego reconoció su asombro cuando conoció a la tinerfeña y lo recogió en la expresión: “madre de Dios, qué pedazo de tía”. Carol se hace la despistada y asegura que los primeros días se sintió ignorada.

Tal y como transcurría la conversación, a nadie debió extrañar la frase que pronunció Carol (“Tienes las puertas abiertas”) que fue rematada con un: “Puedes meter la patita debajo de la puerta”. ¿Puertas abiertas? ¿Meter la patita? ¿Es esto un cuento de los hermanos Grimm contado por Tinto Brass?

Tras las floridas alegorías (esperemos que el pie entrante vaya con calcetín) se oculta una declaración en toda regla más allá de lo platónico en la que no hicieron falta bombones ni ramo de flores. La invitación para el cambio de aposentos está ahí. Así que tenemos a Óscar con la calavera en la mano y vestido de príncipe de Dinamarca entonando el ¿ser o no ser? ¿me mudo o no me mudo? ¿Cuál es más digna acción de ánimo?

A nadie puede sorprender esta escena porque, como indica la biografía del manchego: “Sentimentalmente no tiene pareja y se define como una persona enamoradiza al que le basta una mirada para rendirse”. Lo que no queda tan claro es la primera parte de la frase. ¿Sin pareja? Su madre aseguro lo contrario el pasado jueves y no hay más que recordar “el incidente Candi” durante su estancia en la suite. Para sorpresa de sus fans, Óscar maneja cartas marcadas, hace doble juego y mide las proposiciones con varas diferentes.

Carol, por su parte, ha aplicado eso de una mancha de mora con otra se quita. Por si el nivel de morbo no fuera ya alto, la proclamación de Carol como ganadora de la prueba semanal puede ser una dosis letal. ¿Se llevará a Óscar a la suite? ¿Les concederán una hora sin cámaras como a los anteriores visitantes? ¿Aparecerá de nuevo un cantante de promoción?

Sé lo que hicisteis la última primavera

El otro hilo argumental de la jornada podría estar firmado por Kevin Williamson, el rey del terror adolescente. Kiko, fiel seguidor del psicópata de Scream, ideó una broma que incluía la presencia de Candi bajo una colcha. Cuando Patricia descubrió el complot le faltó tiempo para pronunciar un “ya te pillé con otra” que sonó medio en broma medio no.

Pero como donde las dan las toman, el asunto continuó con Elba dentro de una bolsa de basura que casi logra provocar un síncope al madrileño que, lejos de disfrutar la broma, aseguró a Elba que “eres mi objetivo número uno, tiembla”. La vieja broma del cubo que cae cuando la puerta se abre no supuso amenaza alguna para mentes despiertas como la de la barcelonesa u Óscar. No se puede decir lo mismo de Jorge, pero es que lo del gaditano es otra historia.



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