Estados Unidos 30 millones de espectadores siguieron el estreno de American Idol 3 en Fox TV

El programa se convirtió en el más visto de todos los estrenos de la temporada en Estados Unidos. De momento, los augurios de que bajaría en audiencia por saturación están lejos de cumplirse

Este record de audiencia será seguramente superado por la transmisión del acontecimiento deportivo del año, la Superbowl, a finales de este mes de enero, pero el espectacular estreno del primer programa de la tercera edición de “American Idol” augura un camino triunfal para el “reality” musical.

Algunos críticos de televisión habían pronosticado que “American Idol” sufriría un notable desgaste de audiencia en su tercera serie, igual que pasó con otros formatos de éxito como “¿Quién quiere ser millonario?”, debido a su sobreexplotación. “American Idol” no cumplió los augurios y el programa de inicio de su tercera serie obtuvo el mejor resultado de audiencia de toda su historia.

La segunda edición del “reality” musical se estrenó en Estados Unidos el pasado mes de enero con 26.5 millones de espectadores y acabó en mayo con 34 millones.

Los concursantes que han participado en el programa y que han conseguido carreras musicales se han convertido en auténticas estrellas del pop, con millones de discos vendidos.

Oro puro para la Fox

El éxito de audiencia conseguido por los programas American Idol y Joe Millionaire provocaron la pasada temporada un gran crecimiento de audiencia de la Fox, ganando a sus rivales en número de espectadores por primera vez en sus 16 años de historia .

¿Qué es American Idol?

Es la versión americana del popular concurso inglés Pop Idol. Pop Idol es un formato de Fremantle Media, producido por Thames TV en colaboración con 19TV, que nació en la cadena inglesa ITV al mismo tiempo que lo hacía el concurso musical de Gestmusic en TVE, sirviéndose también de Popstars como fuente de inspiración, y convirtiéndose rápidamente en el fenómeno televisivo del año en Inglaterra. La final del concurso inglés, en febrero de 2002, en la que el joven Will Young se proclamaba vencedor, fue seguida por 14 millones de espectadores con un 57% de share.

La diferencia principal con Popstars es que el ganador es un solista y la decisión final la tiene el público y no el jurado. El formato guarda más parecido con el de Gestmusic. Las principales diferencias: hay un solo ganador, en lugar de tres como en OT, las actuaciones son siempre de solistas, no hay reclusión en Academia ni canal 24 horas.

Lo que más llama la atención en el programa es la dureza, sinceridad, crueldad –o como quiera llamarse- con la que el jurado, tres implacables expertos musicales, trata a los aspirantes que no cumplen las condiciones. Los comentarios se hacen en clave de humor, e incluso sorprende lo bien que se lo toman los eliminados.

Un jurado demasiado franco

De los miles de aspirantes que se presentan a los castings, sólo uno consigue cumplir su sueño: convertirse en la nueva estrella del pop en Inglaterra o en Estados Unidos, firmar un contrato discográfico con RCA Records y ser representado por 19 Management, la misma compañía responsable del lanzamiento de las Spice Girls. Pero antes tendrá que convencer a Simon Fuller, Nicky Chapman, Neil Fox y Pete Waterman, que tienen muy claro lo que buscan y no dejan que nadie ni nada se interponga en su camino. A un aspirante, después de oír su actuación, llegaron a decirle: “The only pop you can do is pop-off”, que viene a significar algo así como “El único pop que puedes hacer es estirar la pata”. “No sigues con nosotros porque tu vestimenta hace 50 años que no se lleva” o “para cantante de telenovela serías perfecto” son otros argumentos de los que se sirve el jurado inglés para mandar a los aspirantes llorando a sus casas. Tampoco tienen reparo en reírse a carcajadas en la cara de un aspirante que se rompe la garganta intentando que su canción se parezca en algo a Born to be wild, por poner un ejemplo.

Según comentó a Vertele una representante de Thames TV, la productora del programa en Inglaterra, “no es que el jurado sea maleducado o borde con los aspirantes, sino que es totalmente franco con ellos”. Igualmente, cuando creen ver en algún aspirante algo de talento, eso que ellos llaman el “factor X”, no lo dejan escapar, como a una chica que después de una corta actuación, un miembro del jurado le dijo: ”Puedo imaginarme a mi hija de 15 años llorándome para que le compre un disco tuyo, por tanto, sigues con nosotros”.

Camino a la fama

Los primeros programas de Pop Idol, semanales y de una hora de duración, sirven para mostrar los castings ya grabados en los que el jurado ha ido eliminando aspirantes –de los 10.000 que se presentaron-, hasta llegar a 50 finalistas. A partir de ese momento, el programa pasa a ofrecerse en directo y es el público el único que decide, mediante sus votos telefónicos, quién sigue y quién debe abandonar el concurso, eliminando a ocho concursantes cada semana, hasta que queden sólo 2 finalistas, que compiten en la gala final, por ser el favorito del público y ganar así el título de “Pop Idol” y la carrera discográfica.

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