Polémica La gestión de RTVE, en el punto de mira

El ente público recibe críticas de las privadas por competencia desleal en la publicidad, y de sus propios trabajadores por el encargo de contenidos a empresas ajenas

Televisión Española no está pasando por su mejor momento. A la denuncia de competencia desleal por parte de todas las cadenas privadas de televisión, radios comerciales y editores de diarios, en referencia a la bajada de precios publicitarios, se añade además la polémica creada dentro de sus confines en torno a la compra de contenidos que el ente público hace a productoras privadas. Diferencias dentro y fuera de sus fronteras lo han situado en el punto de mira. Los trabajadores de la cadena generalista han hecho notar que la producción propia ha descendido al tiempo que se incrementaba la adquisición de espacios realizados en el exterior.

Este hecho viene a corroborar en cierto modo la acusación que hace unos meses hizo el diputado socialista Máximo Díaz Cano en la comisión parlamentaria de control al director general de RTVE, Javier González Ferrari. En ella delataba la compra de programas a productoras privadas vinculadas a ex directivos del ente. El diputado del PP salió en defensa de González Ferrari al declarar que tal afirmación era “inconsistente” ya que “los directivos de RTVE no tienen incompatibilidades después de dejar el cargo”.

Estas acusaciones no son menos duras que el informe presentado por el presidente del Tribunal de Cuentas, Ubaldo Nieto, hace unos meses en el Senado. El documento era un análisis de la gestión de Televisión Española entre los años 1993 y 1996. Nieto concluía su examen subrayando que se habían podido tomar decisiones arbitrarias y que “TVE ha operado en mercados no organizados que carecen de transparencia”. El estudio, de 60 páginas, resaltaba que durante el periodo fiscalizado las pérdidas anuales ascendían a 100.000 millones de pesetas. Pero TVE se salvó de la quema: los senadores del PP consideraron “insuficiente” la información facilitada por Nieto.

Dumping

Recientemente la cadena pública ha visto saltar su nombre a las portadas de los informativos cuando la Unión de Televisiones Comerciales Asociadas (UTECA), que reúne a Antena 3, Telecinco y Sogecable, con el apoyo de representantes y empresarios de la prensa y la radio privada, levantaron la voz para denunciar la bajada de un 10 por ciento en las tarifas publicitarias que había acometido RTVE. Esta práctica, denominada dumping, consiste en rebajar los precios de los anuncios provocando un desequilibrio en el mercado. Los medios privados alegan no poder competir, en estas condiciones, contra una cadena que está respaldada por la financiación estatal.

Y no hay dos sin tres, ya que la Federación de Asociaciones de Consumidores y Usuarios de Andalucía -FACUA- ha denunciado a principios de este año la publicidad encubierta de unos 500 productos comerciales en varias series de televisión. Diez de ellas pertenecen al ente público, como es el caso de A las once en casa. Además, destacaban la utilización de esta clase de publicidad para mostrar productos vetados en los cortes comerciales como bebidas alcohólicas y tabaco.

González Ferrari no ha admitido ninguna de las acusaciones y su respuesta a todo ello ha sido la demanda de una mayor financiación para RTVE ya que “todas las cadenas públicas extranjeras del entorno se financian con la fórmula de un canon pagado directamente por los espectadores.”

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