Entrevista (Parte II) "Me gusta jugar al desconcierto"

Máximo Pradera habla con Latino Televisión de su nuevo programa y de cómo afronta esta nueva etapa profesional en Antena 3

Vídeo:



¿Cómo es el Máximo Pradera que nos vamos a encontrar?


¿Crees que tu humor puede resultar borde?



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LTV.- Pensemos en los presentadores de TV de todos los tiempos. ¿En quién no te fijarías nunca?


M.P.-
No me fijaría nunca en Francis Lorenzo, no me parece un buen presentador de late-night. Mi presentador favorito es John Stuart, de Comedy Central. Me gustaría presentar como él.

LTV.- ¿Cuáles son tus programas favoritos?


M.P.-
Depende del género. De los sitcom me gustan Seinfield, Fraiser, Friends... En dramáticos mis favoritos son Boccho y David E. Kelly (La ley de Los Ángeles). En cuanto a los late-nights sigo a David Letterman, a pesar de que ahora me gusta mucho John Stuart. En cada categoría tengo un mito, o dos.

LTV.- ¿Qué programa nunca recomendarías?


M.P.-
Yo creo que los espacios más denigrantes se hacen en Estados Unidos, esos programas basura donde la gente se pega en el plató.

LTV.- ¿Quién te queda por entrevistar?


M.P.-
En España, la verdad es que poca gente. Han pasado todos los que tenían algo que decir y algunos americanos, pero esos sólo vienen a España cuando tienen que promocionar algo. Es difícil que Julia Roberts esté tan involucrada en una película como para que le apetezca venir a promocionarla a Europa. Entrevisté a Geena Davis, porque su marido producía Memoria letal y tenían interés en que se viera la película. Lo mismo pasó con Jodie Foster, pero en general es muy difícil cazarlos porque esto es el culo del mundo todavía.

LTV.- ¿Quién o qué te deja sin palabras?


M.P.-
El terrorismo, por ejemplo. Y me deja sin palabras, aunque de otra forma, Paco Porras y su desnudo integral.

LTV.- Para ti diversión equivale a...


M.P.-
Diversión equivale a trasgresión. Para mí la mejor escena humorística de todos los tiempos es la de La vida de Brian en la que los romanos tenían que aguantarse la risa. Esa es la máxima diversión: reirte cuando no puedes reirte.

LTV.- ¿En quién te reencarnarías?


M.P.-
En Warren Beaty, si es cierto lo que dicen de todas las mujeres que se ha pasado por ahí. (se ríe)

LTV.- Algo que te amargue el día.


M.P.-
Me amargan el día los problemas estúpidos de producción. “No, es que esto no está presupuestado” y ese tipo de cosas. Pequeñas chinas en tu zapato que te puedes encontrar en el día a día de los programas y que, al final, se acaban resolviendo.

LTV.- ¿Qué haces en tu tiempo libre?


M.P.-
Tenía tiempo libre, ahora no lo tengo. Soy muy aficionado a la fotografía, músico aficionado y soy padre. Con todas estas cosas ya lleno una enciclopedia.

¿Crees que en alguna ocasión tu humor puede resultar borde?


M.P.-
Desde luego. Mi característica fundamental como comunicador es que no se sabe nunca cuándo estoy hablando en serio y cuándo estoy hablando en broma. A mí me gusta jugar al desconcierto. Me ha pasado ahora con todo el tema de mi orientación sexual. Ha habido un año de polémica en España sobre si yo era o no era homosexual, deliberadamente alimentado por mí, porque me gusta mantener la duda en todo momento. En los titulares que se han publicado sobre mi programa, los de “Voy a hacer basura desde el principio”, hay gente que se los ha tomado en serio y eran una provocación.

LTV.- Cuando termine el primer programa, el 17 de septiembre, ¿quién es la primera persona a la que vas a llamar por teléfono?


M.P.-
Me van a llamar a mí. Descolgaré el teléfono para que la gente me dé todo tipo de opiniones, desde las más violentas hasta las más a favor. Creo que lo prudente es sentarse al lado del teléfono y esperar a que suene.

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