Entrevista (Parte II) "Los hombres ya reconocen que ven telenovelas"

Fernando Gaitán, creador del fenómeno Betty, la fea y uno de los guionistas más prestigiosos de América Latina, explica a Vertele el porqué del éxito internacional de la televisión colombiana y del progreso del género en los últimos años

Vertele.- La TV de Colombia triunfa en el mundo con productos como Betty o Pedro el escamoso. ¿Qué tienen las telenovelas colombianas que no tengan otras latinoamericanas?

Fernando Gaitán.- Colombia siempre ha sido un centro de experimentación de telenovelas que vivió a puerta cerrada. La televisión colombiana comenzó a exportarse recientemente, a partir del 95, con Café de Aroma de Mujer, que también llegó a España. Hasta ese momento, se ha experimentado y evolucionado mucho. En la televisión colombiana participa gente de muchos sectores del arte, como el cine, la literatura y el teatro. Es normal, porque en Colombia no tenemos un cine nacional. Nuestra televisión se ha fortalecido en ese sentido y alimentado del teatro y el cine. Eso hace que hagamos una televisión más dinámica y de contenidos más interesantes.

V.- Betty es de las pocas telenovelas que han sido escritas por un único guionista. ¿Por qué no le gusta trabajar en equipo?

F.G.- Yo tengo un asistente para mis cosas personales, investigación y todo eso, pero los trescientos y pico guiones de Betty los escribí yo solo. Ahora bien, en RCN somos un equipo “libre”, es decir, todos colaboramos con todos, cada cual tiene su historia, pero luego las exponemos y nos damos el visto bueno. Pero el proceso de creación y armazón lo hice yo solo. Los libretistas como yo estamos en vía de extinción, porque ahora, en Colombia, la mayor parte de los guionistas trabajan en equipo, sólo quedamos tres o cuatro que preferimos hacerlo solos. Yo me veo como un solterón que se habitúa a estar solo y ya no puede compartir su trabajo con nadie. No me importaría trabajar en equipo pero prefiero seguir así porque yo entiendo que trabajo de una manera realmente salvaje, de 18, 20 a 24 horas diarias, y en equipo se trabaja mucho más reposadamente.

V.- ¿Por qué se sigue considerando a la telenovela como un género menor y para mujeres?

Eso hace tiempo que ha cambiado en Colombia y en otros países. Los hombres ya han perdido el pudor, aunque también es verdad que la calidad ha subido. En Betty se trata el concepto de la recesión, de las divisas, de las exportaciones, del desempleo, el conflicto romántico del hombre, la infidelidad y el conflicto de la pareja desde el punto de vista masculino. La gran cantidad de material y temas desarrollados para los hombres han conseguido que por fin hayan perdido la vergüenza, al menos en Colombia, donde el presidente de la República, grandes columnistas, políticos y gente de letras han reconocido formalmente y sin recato que ven la telenovelas.

V.- También se acusa a la telenovela de ser un género algo machista y conservador...

F.G.- La telenovela es un género demasiado joven, no tiene más de 30 o 40 años, está en pleno desarrollo, en su adolescencia. Su conservadurismo se debe a que el género, inicialmente en la novela clásica, parte del romanticismo, de los conflictos de clases más primarios. Sí se le puede llamar reaccionaria. Pero lo que ha pasado en los últimos 5 u 8 años demuestra que el género permite entrar a hacer muchas modificaciones, es susceptible, tiene muchas condiciones que se han dejado tocar. Pero, es normal que todavía, desde el punto de vista del público español, más evolucionado políticamente y con una formación cultural diferente, se vea a la telenovela más conservadora que en Latinoamérica.

V.- ¿Por qué las telenovelas latinoamericans siempre tienen un final, mientras que las soap operas norteamericanas no acaban nunca?

F.G.- Ésa es, estrictamente la diferencia entre las norteamericanas y las colombianas. Nosotros elaboramos historias de principio a fin, en un proceso no superior a un año, mientras que los americanos puden llegar a tener General Hospital desde hace 32 años. Yo creo que España va a estar siempre más cerca de lo que haga Latinoamericana que EEUU, y lo digo desde el punto de vista irracionalmente cultural porque obedecemos a los mismos cánones. Las historias sin fin son frías, las soap operas norteamericanas no tienen la picaresca de la latinoamericana. Además, son productos inexportables, ¿quién compra eso?, ¿quién se compromete? Están hechas para ellos, son productos de consumo americano. En estos momentos, el mercado de la telenovela es mucho más fuerte y llega mucho más lejos que la norteamericana. Tiene un mayor recorrido a nivel internacional.

V.- ¿Está trabajando en alguna otra telenovela?

F.G.- Ahora estoy tratando de descansar. Adoro la telenovela, pero en estos momentos siento que no tengo la fuerza física necesaria para escribir una. Estoy mirando otros géneros, una comedia, una película o algo así, mientras me recupero.

Entrevista (Parte I): Con Betty, rompimos moldes sin pretenderlo

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