EEUU Las lágrimas de Jessica

"Be my baby" provocó la indignación de los espectadores por utilizar el espectáculo de una adopción para subir la audiencia, que no fue tanta como se esperaba

La adolescente Jessica que acudió a un programa de la televisión de la cadena ABC de Estados Unidos para dar a su niño en adopción mantuvo al bebé en sus brazos hasta el último momento y estuvo a punto de no dárselo a los padres adoptivos que ella misma había elegido.

“Be my baby”, el programa especial que produjo “20/20” para escenificar una adopción “abierta”, provocó indignación y cólera en todos los Estados Unidos. Lo hizo con tal intensidad que la presentadora, Barbara Walters, tuvo que pedir disculpas a la audiencia por los “malentendidos” que habían provocado las promociones del mencionado programa.

A pesar de la polémica, el programa tuvo un poco más de seis puntos de rating (6.4/12) y no fue la emisión más vista de su franja de emisión.CSI Miami y "Third Watch" obtuvieron un rating de 6.6/12 en la misma franja.

La ABC presentó “Be my baby”, emitido finalmente el pasado viernes, como si fuera un “reality” en el cual cinco parejas competían por la custodia y adopción de un bebé recién nacido, Ryan, a quien su madre adolescente no podía mantener y cuidar.

"No podría dar a mi hijo la vida que se merece

Las cámaras de la cadena siguieron a Jessica Bohne, de 16 años, en todos los preparativos para su parto adolescente. Los espectadores la vieron conociendo a los candidatos a ser padres de su hijo y también como elegía a la pareja que finalmente se llevó a Ryan a casa, Tina y Daniel McKeen. También la vieron dudar en el último momento, planteándose si lo que estaba haciendo era lo que quería hacer y lamentándose, al final, cuando decía “que no podría dar a mi hijo la vida que se merece”.

La ley de los Estados Unidos no permite que se firmen los papeles de adopción hasta 72 horas después del nacimiento del bebé. Las organizaciones cívicas han protestado duramente por el espectáculo que se ha dado en televisión señalando que “todo el dinero que se ha gastado se podría haber utilizado para permitir que la madre biológica tuviera una vida digna al lado de su hijo recién nacido”.

En el momento de nacer, las cámaras grabaron a Jessica diciendo: “No quiero darlo...es tan perfecto, es la cosa más bonita del mundo. ¿Podría compartirlo con alguien?”.

Fueron sus propios padres, Beth Ann y Michael los que convencieron a Jessica que debía dar a su hijo en adopción. Pero con el revuelo mediático que se armó, su madre confesó finalmente que apoyaría a su hija en cualquier decisión que tomara, incluso en el caso de que se lo quisiera quedar.

Una hora después del plazo establecido por la Ley, Jessica finalmente aceptó firmar la adopción y entregarlo a los padres que ella misma había escogido. Todos los “concursantes” que aspiraban a la adopción del pequeño Ryan estaban de acuerdo con el procedimiento de adopción “abierta” que se había establecido, que permite que Jessica y su familia puedan ver con regularidad a Ryan y sean bienvenidos en casa de los McKeen, que serán sus nuevos padres.

¿Trucos para subir la audiencia de ABC?

Las críticas para la ABC, Barbara Walters y 20/20 han sido durísimas. El formato que se eligió presenta notables parecidos con la idea central de cualquier programa de “realidad”. La cadena ABC, que tiene el cuarto y último puesto en los rating entre las cadenas televisivas de Estados Unidos, después de NBC, CBS y FOX, admitió que presentó la transmisión sobre la adopción del bebé de Jessica de manera equivocada.

Las promociones televisivas del programa dieron la impresión a la audiencia de que “Be my Baby” es un “reality”, con cinco parejas que compiten, mientras que en realidad pretende ser reportaje sobre las "adopciones abiertas", según un portavoz de la cadena.

Las “adopciones abiertas” son procesos en los que la madre y los futuros padres adoptivos entran en contacto.

La periodista radiofónica Jane Braverman opinó que ABC "alcanzó sin lugar a dudas el punto más bajo de su existencia al especular sobre la adopción de niños para aumentar su audiencia".

También “A Child’s Waiting”, la agencia de adopción que colaboró con el programa manifestó indignación por la manera en que fue presentado el programa que habría tenido que servir para informar sobre las adopciones abiertas.

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