Internacional Casi 12 millones de espectadores vieron el desenlace de "Los Soprano"

El final había dividido a los fans

El último capítulo de "Los Soprano" congregó a 11.9 millones de espectadores que no se quisieron perder el desenlace de esta conocida serie que finalizó este domingo, según datos de la consultora Nielsen Media Research.

Los fans de la serie de televisión estadounidense 'Los Soprano' se quedaron enganchados a la pequeña pantalla en el episodio final de la serie, que terminó con las mismas intrigas y suspense con los que comenzó. Con la serie terminada, la suerte del líder mafioso Tony Soprano sigue siendo tan misteriosa como inestable, como su vida en la pantalla.

La saga termina con Tony, su esposa Carmela, su hijo A.J. y su hija Meadow llegando a un restaurante para una cena familiar. Sentados a la mesa mirando el menú, se ve a personas amenazantes en el entorno. Pero no hay manera de saber si la familia sufre un final sangriento, porque la serie termina justo ahí, fundido en negro, y lo deja en suspenso.

Previo a la final, los medios se llenaron de predicciones sobre cómo terminaría el mafioso de Nueva Jersey y la saga de su disfuncional familia. Según la prensa estadounidense, el creador de la serie David Chase habría filmado tres finales diferentes para estar seguro de mantener el misterio hasta el final del episodio.

La popular serie comenzó a emitirse en 1999, por Home Box Office, o HBO. Según el diario New York Times, la serie "es tal vez la mayor obra de la cultura popular estadounidense de los últimos 25 años".

Gran expectación

Los que pronosticaron que el final de «Los Soprano» daría que hablar tenían razón, a juzgar por la amplia y apasionada avalancha de reacciones al último capítulo de la popular serie de mafiosos, que acabó para siempre la noche del domingo en el canal HBO.

La entrega final de las andanzas de Tony Soprano (interpretado por James Gandolfini) y sus compañeros de reparto había generado una expectación de las que hacen historia. Valga como ejemplo el que revistas como «The New Yorker» y «The Economist» dedicaron extensos panegíricos a «Los Soprano», analizando los motivos de su éxito arrollador.

«The New Yorker» no dudó en calificar la serie como «el mayor logro en la historia de la televisión», y «The Economist», como un ejemplo del «poder blando» de los productos culturales y de entretenimiento estadounidenses, capaces de triunfar en las esquinas más recónditas del planeta.

Con ese ambiente, millones de espectadores se sentaron el domingo ante el televisor para decir adiós a Tony y compañía. Y cuando todo parecía indicar que se acercaba lo inevitable (la muerte del entrañable y malévolo mafioso de Nueva Jersey), la pantalla se quedó vacía. Más de un telespectador, como recordaba ayer la crítica televisiva Nikki Finke, cedió a la desesperación, al creer que la maldita caja tonta se había quedado sin señal en el momento fatídico.

Abrupto no final

Ese abrupto «no final» arrancó con la hija de Tony entrando de forma apresurada en el restaurante en el que la esperan su padre, madre y hermano, mientras varios individuos sospechosos pululaban por el local. El resto hay que dejárselo a la imaginación de los telespectadores, que lo primero que pensaron fue que un fallo en su conexión a la tele les había privado de un momento decisivo en la televisión norteamericana.

«El programa que todos amábamos merecía un entierro decente», señalaba ayer Finke en su página web Deadline Hollywood Daily, al criticar el que, en lugar de eso, David Chase, el creador de la serie, optase por «un agujero negro». «¡Qué final tan ridículamente decepcionante y carente de creatividad para "Los Soprano"!», señalaba enfurecida.

Mary McNamara calificó ayer en «Los Angeles Times» el apoteósico momento como final «interruptus». «Durante varios agónicos momentos, Estados Unidos estuvo unido... en proferir todo tipo de blasfemias conocidas mientras millones de manos se abalanzaban sobre los mandos a distancia, al tiempo que compañeros y amigos gritaban: "No, no lo toques"», escribió ayer McNamara en referencia al trágico momento en el que la pantalla se queda en en negro.

«Después de ocho años, (Chase) nos debía una catarsis, una especie de experiencia emocional que, aunque no resumiese los enteros ocho años (de capítulos), nos dejase con algo más significativo que el pánico instantáneo y la irritación subsiguiente», sigue la crítica del rotativo californiano.

Más benevolente es «The New York Times», que cree que Chase logró satisfacer las expectativas al desafiar las existentes y califica el final de «perfectamente imperfecto». Por su parte, el diario «The Washington Post» caracteriza la apuesta como «no ortodoxa» y como una forma «ingeniosa» de acabar la serie y hacer que la familia Soprano entre en «la eternidad». «Chase preparó a la audiencia para que esperase el asesinato, quizás, de toda la familia Soprano (...) sentada en un nostálgico restaurante al viejo estilo americano, preparándose para pedir la cena», escribió ayer el crítico del «Post» Tom Shales.
«Uno entra en el cuarto de baño, en una aparente referencia a un famoso tiroteo en "El Padrino"», sigue Shales, «y escasos momentos después, con la canción "Don't stop believing" de fondo, los Soprano se desvanecen. No hubo tiros. No se especificó si todos murieron en la escena o si llegaron a viejos. Estos grandes personajes míticos están ahora suspendidos en el espacio y en la imaginación nacional para siempre».

'Los Soprano' liquidan a las finales de la NBA

Si el 1-0 de los Spurs ante los Cavaliers fue el primer partido menos visto de una final de la historia de la NBA, el 2-0 de la noche del domingo pasó prácticamente desapercibido fuera del AT&T Center de San Antonio.

Mientras Tony Parker machacaba a los Cavaliers de LeBron James, otro Tony, Tony Soprano, mataba literalmente el poco interés que están despertando las finales de la NBA. El segundo partido entre Spurs y Cavaliers coincidió con la emisión del episodio final de la sexta y última temporada de "Los Soprano".

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