Latidos de gigante Una noche ante la televisión china

500 cadenas de televisión, 350 millones de receptores y un “Telediario” visto por 180 millones de espectadores. Pero algo está cambiando en el país, cada vez más influida por los hábitos televisivos occidentales

Si usted entra en la página web de la CCTV (http://www.cctv.com/english/index.shtml) verá inmediatamente algo que le llamará la atención: La televisión china anuncia con bombo y platillos que el Consejo de Estado ha publicado el “Libro blanco de los derechos humanos” que consagra en algunos casos la propiedad privada y la salvaguarda de los derechos elementales de la persona. Son dos pasos de gigante para un país inmenso y con una larga tradición autoritaria, que pretende caminar hacia los valores rigen el mundo moderno.

En China, todo es grande. La Televisión Central tiene doce cadenas de televisión, un canal “todo noticias” (CCTV News) y acaba de lanzar un canal dedicado exclusivamente a la música, que emite 18 horas diarias y mezcla ritmos modernos con las óperas y la música clásica.

En el salón de una familia china

Pero ¿cómo se entretienen los chinos delante de la televisión? Les encanta, por ejemplo, “Especial 6 + 1”, un programa en el que se somete a los concursantes a un entrenamiento intensivo de seis días para prepararles en algo sobre lo que no tienen la mínima idea. Después demuestran sus habilidades ante decenas de millones de espectadores, que se parten de risa al ver como se tuercen el tobillo al intentar bailar o como desafinan al entonar una canción moderna. El público del plató estalla en aplausos cuando el regidor les hace una señal. ¿Les suena a algo?

Los chinos también tienen su “Diario de Patricia”. Se llama “Shi hua shi shuo” y es un talk show de la Televisión Central (CCTV-1) que trata problemas de la vida cotidiana como el suicidio, los adolescentes que se marchan de casa, los conflictos intergeneracionales, la depresión entre los jóvenes, el divorcio, ligar por internet. Es como lo que vemos aquí, pero en chino, y con “testimonios” chinos, claro. En este aspecto, ellos no son tan diferentes: hay espectadores que ven diariamente entre dos y cuatro horas de televisión.

Los más exigentes con posibilidades económicas y cultura tienen otras opciones: ven DVD’s o tienen acceso a las cadenas americanas e inglesas vía satélite. La BBC, la CNN o HBO es un referente habitual en casa de los chinos que han viajado.

La tradición china tiene su hueco en televisión

China es un país de tradiciones milenarias. Y esta característica también se refleja en televisión. Son habituales los dramas interminables o las representaciones de ópera china, largas y cuidadas, que siempre se han representado en teatros o en locales, y que ahora se pueden ver en televisión a todas horas. Tienen programas dedicados a la tercera edad, especialmente venerada en el país, como “El rojo del crepúsculo” o a la medicina, “Los caminos de la salud”, que divulgan las técnicas tradicionales de una ciencia reconocida y milenaria.

La modernidad pelea con la historia

China es un país que sigue viviendo bajo la dictadura del proletariado. Tiene un régimen comunista que ha sobrevivido a la caída del “Muro de Berlín” y a la guerra fría, porque ha aceptado la economía de mercado, una cierta propiedad privada y porque empieza a reconocer los derechos humanos. Pero los informativos siguen mandando el mensaje del Comité Central del Partido Comunista. El informativo de las 19h es una cita habitual para millones de espectadores. A ésa hora el aparato de propaganda del PCCh difunde los “grandes logros” del país, su progreso económico, su éxito mundial, las visitas de sus dirigentes políticos, los tratados de amistad que firman con todo tipo de países y el cumplimiento de los planes de desarrollo planificados de la agricultura o la contención demográfica. Se asegura que este informativo es visto por 180 millones de personas.

A las 19h30 sigue un programa de reportajes. “Jiaodian fangtan” (traducido en español, “Foco”) es un “Informe semanal” que dedica su atención a la lucha contra la corrupción, la delincuencia, el abuso de poder y los problemas de la población: desde la calefacción al transporte público. Es un programa muy controlado por el departamento central de propaganda, pero que permite un mínimo tono de crítica. Es un acto de marketing: mano de hierro con guante de seda, en el que se pone a prueba la evolución de la sociedad china. Los espectadores chinos se pueden identificar con sus contenidos de denuncia, pero el mensaje final es siempre positivo y constructivo. El Estado vela por la vida y seguridad de los ciudadanos.

Deportes y culebrones

La programación empieza a ser muy rica. Se puede ver desde baloncesto americano a programas de naturaleza pasando por ficciones de suspense o telenovelas. Existen varias cadenas en inglés que emiten programas de información turística y que divulgan las tradiciones, costumbres y riquezas de todas las regiones de Chia.

La publicidad

La bestia negra del estado comunista era la publicidad. En China ha sido fagocitada, digerida y asumida por la televisión pública. Los bloques, que pueden tener entre diez y quince minutos de duración, proponen todo tipo de productos: teléfonos móviles, cremas dermatológicas, coches, refrescos y ordenadores. A los chinos les encanta la publicidad, presente en la televisión sólo desde hace una decena de años. Antes era todo propaganda.

500 cadenas de televisión

En China, sí, todo es grande. Existen 500 cadenas de televisión, 350 millones de aparatos de televisión y se calcula que pueden ver la televisión 1.100 millones de chinos. La media por espectador es de tres horas diarias, con el récord mundial para un “Telediario” que es el de las 19h de la tarde, ya mencionado, de 180 millones de espectadores.

La televisión por cable tiene una red de tres millones de quilómetros y llega a 90 millones de espectadores. La difusión por satélite está muy extendida y se utiliza para hacer llegar la señal hertziana y de cable a las provincias más alejadas de las grandes capitales.

De las 500 cadenas de televisión, 300 son hertzianas y 200 de cable. La política oficial anima a la concentración de los canales. Todas las cadenas son públicas pero se financian en un 80% gracias a la publicidad, un mercado en fuerte expansión, alrededor del 15% de media, con gran presencia de anunciantes extranjeros.

Programas en español desde enero

La television Central de China (CCTV) ha empezado a televisar programas en lengua española a través del canal 9, a partir de enero de este año 2004. Están basados en las emisiones en ingles y formados por noticias y secciones especiales. Se emiten un total de cuatro horas diarias y pueden captarse desde el extranjero, vía satélite, descodificando el CCTV-9.

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