Gran Hermano La organización no tiene autoridad alguna

Esta vez se trata de un maratón de baile. Pero los concursantes se han cargado cualquier atisbo de diversión que pudiera tener el nuevo reto

En ocasiones, la organización de Gran Hermano se asemeja a una pareja de padres que no tienen ningún tipo de autoridad con sus hijos. Porque que nadie espere que la Gran Camada a la que los espectadores pudieron asistir ayer estupefactos, vaya a ser reprendida por la organización.

Y eso que a lo largo de la jornada de ayer fueron desfilando todos por el confesionario. ¿Una riña por hacerse callos en la espalda durmiendo? Pues no. A cada uno se le preguntó si conocía los bailes regionales de su zona. Todo viene a colación de la nueva prueba, que les fue comunicada después de que todos estuvieran levantados, aunque algunos como Kaiet, a eso de las ocho y media de la tarde, aún tenía la marca de a sábana pegada a su cara.

El caso es que ahora se trata de bailar, bailar mucho. 16 horas seguidas para ser exactos. La organización ha colocado un quiosco de música en el jardín y danzarán por parejas durante ese periodo de tiempo poniéndose para ello la ropa adecuada según el estilo de música que pongan. En algún momento de cada tarde, sonará una música regional de cada uno de sus lugares. El resto tendrá un cuarto de hora para aprender los pasos fundamentales. Si lo hacen correctamente, se suspenderá el maratón hasta el día siguiente.

La gracia de la prueba estriba en que una persona al día se librará de bailar. Será el primero que se levante y haga sonar un gong. El afortunado además podrá decidir quiénes serán los primeros que se tengan que levantar para dar comienzo a la prueba. Hasta aquí bien. Pero las escenas que vinieron a continuación fueron dignas de cualquier clase de parvulitos.

Me paso la prueba por...

Exactamente. Por ahí se pasaban Ángel y Kaiet la prueba. Un poco más pequeño y pintado de azul, el vasco sería el pitufo gruñón. ¿Qué quieres bonito? Faltaba preguntarle. Duerme lo que quiere, pero se mosquea si no se le despierta. No habla con nadie. Y para lo poco que musita, decide que lo del gong es un rollo, que mejor sortear quién será la persona que descanse y que se resuelva un día antes qué dos personas empezarán a bailar. Todos de acuerdo y en menos de lo que canta un gallo, echan por tierra la poca diversión que esta prueba podía tener. Mientras, la organización hace mutis por el foro y no dice nada.

Tras estas disquisiciones, por si alguien lo dudaba todavía, vino una nueva partida de parchís. Momento que aprovecharon todos los cronistas que hay en la Red de este concurso para retirarse a sus aposentos y soñar con unos concursantes que se levantan a su hora, que cocinan algo más que pasta, inmunes al síndrome de abstinencia de la nicotina y de los que nadie dudaría que realmente existen.

Alguien abandonará la casa

A partir de las diez de la noche en Telecinco, Mercedes Milá comunicará el nombre de la persona que deberá abandonar la casa. Si en un principio las apuestas se decantaban por Ángel, ahora ya no queda tan claro. Atendiendo a las encuestas en Internet, Roberto aventaja por un poco al de Alicante, mientras que Fran queda rezagado al último puesto. Marta, Carlos y Fayna recibirán al eliminado en el plató.

Más vídeos y noticias en el especial elaborado por Latino Televisión.

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