Gran Hermano La organización intenta poner firmes a los concursantes

Prueba no superada. La organización parece decidida a hacérselas pasar canutas a los habitantes de la casa y no les dio la prueba por válida. Pero ellos siguen a lo suyo

Que nadie le eche la culpa al calor. Se mire como se mire, estos concursantes tienen una predisposición genética a la vagancia, al bostezo, al arrastrarse por los sillones y quejarse cada vez que se les propone algo de actividad. Este hecho ha sido empíricamente demostrado a lo largo de todas las jornadas que desde estas páginas se narran los avatares de estos personajillos franqueados por cámaras y una piscina más verde que La Masa.

El caso es que la organización quiere ahora castigar estos comportamientos de vagancia. Pero esta iniciativa llega tarde y viene a demostrar que las cabezas pensantes de este programa no están ni muy duchas en lo que a preparar pruebas se refiere ni en pedagogía. Y para empezar a imponer disciplina, nada mejor que no dar la prueba del magacín televisivo por superada, "por carencia total de trabajo en equipo y de interés y esfuerzo diario" según aludió la propia organización.

Y como a estos por un oído les entra y por otro les sale, pues se quedaron casi igual. Son conscientes del aburrimiento que generan y ya han entrado en una dinámica que les da igual ganar que perder. Pese a todo y a tan buenas intenciones educativas, la organización les permite que hoy se levanten más tarde para que les limpien la piscina. Lo dicho. Que como educadores dejan bastante que desear.

Al igual que El artista del hambre de Kafka, los habitantes del Gran Hermano ya son capaces de subsistir con lo mínimo. Así que la compra de esta semana ha sido productos básicos y poco más, ya que se les ha reducido en un 50 por ciento el presupuesto semanal.

Mari despechada

Mientras tanto las relaciones intentan aflorar en la casa. Y menos Emilio, que parecía el único más receptivo, el resto del colectivo masculino no parece estar por la labor de unirse en lazos serios. Ese es el caso de Alonso, que se huele el percal y le ha dejado claro a Mari que con él, nada más que amigos.

Y es que la de Cádiz se mantuvo ayer en un discreto segundo plano. Preocupada y meditabunda se retiró a la habitación sin hablar con nadie. El marinerito le siguió y le preguntó si se estaba enamorando de él, porque él la quiere pero nada más. Ante tal declaración de principios, Mari le respondió que no le quisiera tanto.

Hoy continuarán las temperaturas altas en la sierra de Madrid. Pero a los concursantes eso no parece amedrentarles. El parque acuático se abrirá nuevamente a partir de hoy para ellos.

Más vídeos y noticias en el especial Gran Hermano elaborado por Latino Televisión.



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