CRÍTICA VERTELE Lo que no han contado de la polémica 'The Interview': su sátira del negocio de la TV

Lo que no han contado de la polémica 'The Interview': su sátira del negocio de la TV
Lo que no han contado de la polémica 'The Interview': su sátira del negocio de la TV

Ya hemos visto la película más controvertida del año, que ha provocado un conflicto más allá de lo diplomático entre EE.UU. y Corea del Norte. Pero no es solo una comedia bélica, sino una crítica ácida al 'show business' de la pequeña pantalla. La cinta de James Franco y Seth Rogen pretende sobre todo hacer reír, que no es poco, y lo consigue. Atención: contiene 'spoilers'

Casi todos saben ya lo que ha provocado 'The Interview', la última locura de los actuales 'gamberros' oficiales de Hollywood, Seth Rogen y James Franco. Tanto monta y monta tanto. Protagonistas, productores... y el primero, creador y director, porque ellos se lo guisan y ellos se lo comen.

Una comedia disparatada, políticamente incorrecta -nunca mejor dicho-, de humor absurdo y delirante, muy en la línea de los anteriores trabajos de esta pareja cómica y talentosa de amigos desde hace 15 años. Lo 'gordo', que se ha convertido en la película más polémica del año casi sin haberlo pretendido. Algo que, como campaña de marketing indirecto, resulta impagable.

El 'seísmo' político y mediático, en pocas líneas

Antes de nada, para los que aún lo desconocen, un resumen rápido del 'terremoto': la película recrea con humor el asesinato calculado de Kim Jong-un a manos de la CIA, ofreciendo una imagen caricaturizada del líder norcoreano y su régimen. Esto generó el monumental enfado del país asiático, su presunto ataque informático a la compañía Sony -con robo de archivos confidenciales incluidos-, otras amenazas de terrorismo a la salas que la proyectaran, y hasta la cancelación en principio del estreno de la cinta.

Al final, una 'respuesta proporcionada' de EE.UU. -dijo Obama-, dejando supuestamente a Corea casi un día entero sin Internet, y vía libre a que se ofrezca la 'peli' en salas de cine americanas, así como su emisión online en todo el mundo (en ambos casos ha arrasado). La noticia, de carácter planetario, ha fijado como es lógico el foco en lo político. El conflicto más que diplomático entre dos países por una película no deja de sorprender. Y lo último de este sinsentido es que Corea ha llamado 'mono' al presidente Obama y ha amenazado a EE.UU., a través de la televisión oficial, por dejar que la cinta vea la luz.

La crítica española no la deja bien parada: ¿Qué se esperaba?

La mayoría de la crítica, al menos la española, no está dejando muy bien parada a la película de Rogen y Franco. Es como si se redujera a aquello de 'mucho ruido y pocas nueces'. Se dice que no cumple con las expectativas; que, después de toda la que se ha montado, es mala; que los personajes son endebles, que el guion flojea, que la historia no tiene ni pies ni cabeza... ¿Acaso se esperaba que, tras lo ocurrido, estábamos ante la nueva 'Argo'? (el oscarizado filme político de Ben Affleck).

Evidentemente, no. 'The Interview' solo quiere hacer reír, y lo consigue. Como en su día lo lograron muchas otras 'pelis' de género que mezclaban lo político-bélico y lo cómico. Por poner un ejemplo, la mítica 'Top Secret'. Tal vez no gustan en 'The Interview' los chistes recurrentes sobre sexo, penes, vaginas, anos... ni las bromas escatológicas muy propias de Franco y Rogen, que en este filme no faltan tampoco y harán las delicias de sus fans. Esto para muchos no se considera 'humor inteligente', aunque ahí está siempre, es efectivo y no tiene por qué ser desdeñable.

Una sátira del mundo de la televisión: primero las confesiones de famosos

Pero ahondando en lo que apenas se ha dicho de 'The Interview', resulta imprescindible señalar que estamos no solo ante una comedia bélica, sino ante un crítica ácida del 'show business' televisivo. Porque la cinta atiza a la totalitaria Corea del Norte, a EE.UU. y su desastrosa política internacional, a los cuestionables servicios secretos americanos... Pero, de igual manera, la película se fija en los medios de comunicación y su lado más 'oscuro'.

Rogen y Franco no son solo dos periodistas que se disponen a entrevistar a Kim Jong-un en directo, para ejecutar un magnicidio por encargo. Son un presentador famoso, ambicioso, sin escrúpulos, engreído pero con pocas luces, Dave Skylark; y su productor más ingenuo y torpe pero voz de su conciencia, Aaron Rapoport. Los dos, responsables máximos de un programa de éxito venido a menos, 'The Skylark Tonight'. Son 'uña y carne', pero también azote de ellos mismos y sus miserias.

En la vida real, antes de hacerse de oro en la meca del cine, Rogen y Franco tuvieron una fugaz aventura televisiva en forma de serie de culto llamada 'Freaks and Geeks' (NBC, año 2000). Ahora, tal vez porque no les dieron mucha cancha entonces y como pequeña vendetta -como ya nos mostraron en su anterior 'Juerga sin fin'-, Rogen y Franco no van a dejar títere con cabeza si nos referimos también al mundillo de la pequeña pantalla.

'The Interview' comienza así y deja claro en qué ambiente nos movemos. Un plató, un directo e invitados de renombre dispuestos a contar secretos hasta entonces inconfesables. El primer cameo es el de Eminem, el rapero que suele estar en el ojo del huracán por las -a veces- insultantes letras de sus canciones. Ahora, en el filme, el cantante se autoparodia con una declaración publica de homosexualidad. '¡Lo ha dicho aquí, lo ha dicho aquí!', grita eufórico en el control de realización el productor, a sabiendas del tanto que se llevaba el programa.

Y en esta pelea diaria para conseguir las máximas cuotas de audiencia, por esa sátira de late show pasan también Rob Lowe, quien descubrirá al mundo entero que en realidad es calvo; y el también actor Joseph Gordon-Lewitt, que aparece de rodillas sobre una alfombra abrazando cachorritos de perro.

El cliché de Informativos Vs. Entretenimiento

En otra secuencia de 'The Interview', una diálogo muy significativo que refleja el cliché que existe de siempre, sobre la buena imagen para los que trabajan en informativos, y la mala prensa de los que hacen entretenimiento más ligero en TV.

Así, el productor Rapoport se encuentra con un conocido de la universidad, que parece encarnar el triunfo de la profesión porque trabaja en el veterano y reconocido '60 minutes' de CBS. 'Te puedo proponer para una vacante, porque lo que tú haces en ese Tonight show... no es periodismo de verdad', le dice con sorna a Rogen. La respuesta de éste último es genial, pero a la vez le hace replantearse hacia dónde va su carrera.

Kim Jong-un es fan del programa y de una conocida serie

¿Y como se llega al encuentro de estos dos perdedores con el 'líder supremo y dictador más solitario, cruel y pertubardor del mundo? (según le describen). Pues a través de la TV. Kim Jong-un, aunque no lo parezca, es fan de dos programas americanos que ve en su fortaleza: Una es la sitcom 'The big bang theory' -la más vista en USA en la actualidad-, y otro es el programa de Dave Skylark.

Tras conocer esa información, el presentador ve una magnífica oportunidad para que a él, también, le tomen en serio. Contactará con la embajada norcoreana y logrará una entrevista, con el que es su telespectador número uno. Y ni por esas, cuando la tienen y anuncian, sus despiadados compañeros de cadenas se mofan de ellos pese a su exclusiva mundial. Porque a los puristas, como también ocurre aquí, no les cuadra, les puede y hasta les indigna que un programa 'frívolo' les gane una primicia 'seria' de carácter político.

Pero son también ellos mismos, Skylark y Rapoport, los que reconocen lo que 'vende' más y lo que que menos. En una especie de parodia de la serie 'The Newsroom' (HBO), hay una reunión en la redacción de su programa. Mientras fabulan sobre su gran reto con Kim Jong-un, un redactor interrumpe para exclamar: '¡Tenemos un vídeo de Matthew McConaughey sodomizando a una cabra!'. El productor se para un segundo a pensar, y da el O.K. para emitir primero eso antes que nada.

'¡Show time, yo le quiero matar ante las cámaras!'

En cualquier caso, su hazaña está en marcha, con viaje a Pionyang de por medio. '¡Show time!', repite en varias ocasiones este maestro de ceremonias. Su personalidad es tan histriónica y exageradamente ridícula, que resulta casi imposible no esbozar una sonrisa con los improperios que suelta por la boca.

Como muestra, cuando reciben el surrealista encargo de matar al líder norcoreano por parte de la CIA, les proponen que lo hagan con un veneno letal sigiloso y cuando nadie les vea. Skylark, en cambio, grita que él lo quiere hacer con disparos delante de las cámaras, con toda la carga de espectáculo posible, para engordar su ego más si cabe ante los ojos del mundo. Es capaz de proponer que el asesinato se haga así para romper audímetros y llevarse todos los 'honores'.

Le arranca los dedos, pero lo importante es que 'me has jodido el plano'

En esta crítica ácida a los entresijos del medio, otra escena memorable es la que recurre al gore que tanto le gusta a Rogen, con sangre a borbotones en pantalla. Durante la entrevista a Kim Jong-un, que no está saliendo como esperaban los norcoreanos, un realizador estalla de ira y mutila de un bocado dos dedos de la mano al productor americano. Éste, que había forcejeado con él para que no apagara la retransmisión, le reprocha sin embargo que le ha 'jodido los planos de cámara' tras la pelea. Desternillante.

Lágrimas en directo y discurso épico final sobre el cuarto poder

Igualmente surrealista y divertido es el encuentro del presentador y el líder, con el gusto oculto de éste por la cantante Katy Perry y su tema 'Firework' ('eso es muy gay, pero a mí me encanta', se bromea). También lo mucho que se parecen ambos pese a las evidentes diferencias culturales, y su búsqueda por encontrar explicación a sus complejos en las reprimendas paternales del pasado. Porque, como en toda entrevista morbosa y de máxima audiencia que se precie, hay lágrimas del protagonista.

Y al acabar, una frase para la 'posteridad' del presentador Dave Skylark, que nos retoma a la otra gran trama argumental de 'The Interview': la televisión. En su discurso final tras volver a América como héroes, se dice: 'Llegó la revolución, unas preguntas y una cámara que cambiaron la historia'.

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