Internacional (II) Los programas que funcionan en la televisión alemana

Magacines clásicos, programas de juicios, versiones de telenovelas como "Betty, la fea", series policiacas en prime time....

El mercado televisivo alemán mueve anualmente miles de millones de euros y es probablemente el más activo del mundo después del estadounidense. Pese a esto, en España conocemos poco más que al simpático perro policía “Rex” y unos cuantos telefilmes de sobremesa. Y es que la mayor parte de las producciones se quedan para el consumo doméstico.

Casi 80 millones de espectadores para algo más de 10 cadenas de televisión de relevancia. Dos cadenas públicas, una de ellas formada por las once televisiones federales de las que consta el país. Y tres cadenas privadas principales que arrastran a otras muchas bajo su sombra: ProSieben y Sat.1, que desde el 2001 se encuentran en las mismas manos (y desde hace dos años en las del magnate norteamericano Haim Saban), y la RTL, que pertenece al poderoso grupo mediático Bertelsmann. Todo esto da lugar a una ardua competencia y a una dura lucha por la audiencia, numerosas veces dividida entre la amplia variedad de la oferta.


La televisión pública
alemana está sometida desde su fundación a una rígida reglamentación. Al igual que la inglesa y la italiana, se subvenciona principalmente a través de un canon mensual por aparato receptor que en la actualidad ronda los 15 euros mensuales. A cambio, ofrecen algo casi impensable para el espectador español: una televisión pública con una amplia oferta cultural y libre de bloques publicitarios a partir de las ocho de la noche (que es cuando comienza el horario de máxima audiencia en el país) y la completa jornada del domingo. Además, diversos canales temáticos: de noticias (N24), infantil (KIKA) y cultural (3sat).


La televisión privada
se rige por los mismos principios que en el resto del mundo: la audiencia y las ganancias publicitarias. Existe, como en otros países, una limitación de la cantidad y la duración de los bloques publicitarios claramente marcada. Pero, como bien dice el refranero español, hecha la ley, hecha la trampa, y cada cadena lucha con armas lícitas y no lícitas para aumentar sus ingresos. Un ejemplo: algunas cadenas optan por repetir después del bloque publicitario los últimos minutos emitidos (¡hasta 5 incluso!) de la película en cuestión. La justificación: que el telespectador vuelva a coger el hilo de la historia. La verdad oculta tras esta estrategia: la ley establece un máximo de pausas publicitarias para emisiones de hasta 90 minutos. Con estas repeticiones, la duración del programa supera este límite y a la cadena le es lícito introducir un nuevo bloque publicitario.

¿Qué ven los alemanes?

¿Qué es lo que ven lo alemanes en televisión? Varía dependiendo de la franja horaria, pero, al igual que en España, la balanza se ha ido inclinando progresiva pero imparablemente hacia el terreno de la producción propia.

La mañana está, como en nuestro país, dominada por el magazine. Los reyes y reinas de la programación matutina ofrecen todo tipo de consejos para mejorar el estilo y la calidad de vida de los espectadores. Son programas consagrados que se encuentran en antena desde hace mucho tiempo.

Los programas de juicios, imbatibles en la tarde

Desde hace años existe un género imbatible en el horario de tarde: los programas de juicios. ¿Recuerda alguien los comienzos de Ana Rosa Quintana en Telecinco, con “Veredicto”? Pues bien, este formato americano, que en nuestro país también tuvo su breve momento de gloria, fue adaptado a mediados de los noventa por la televisión privada alemana y funciona desde entonces de forma inexplicable pero también imparable: en la actualidad conviven en antena unas cinco variaciones del juicio televisivo.

Adaptaciones de telenovelas de éxito extranjeras

A continuación llega la hora de las series. Primero, las soaps, que dominan la franja horaria de seis a ocho de la tarde. Ahí concurren espacios como “Gute Zeiten, schlechte Zeiten” (“Buenos tiempos, malos tiempos”, algo así como “Al salir de clase”) y la serie revelación de esta temporada, “Verliebt in Berlin” (“Enamorada en Berlín”), que es ni más ni menos que la adaptación germana de la telenovela colombiana “Betty la fea”. Además, los domingos por la tarde están reservados en la cadena pública a la serie “Lindenstrasse”, una telenovela basada en la inglesa “Coronation Street” que narra desde hace más de 15 años las peripecias de los habitantes de una calle de la ciudad bávara de Munich.

Alternativamente, se pueden descubrir algunos concursos que contribuyen a rellenar la parrilla hasta el comienzo del prime time, que en Alemania se establece a partir de las 20:15h, justo después de la noticias.

La producción propia domina el prime time

Como en España, el horario de máxima audiencia está dominado por la producción propia, si bien ésta incluye junto a las numerosas series estrenos de telefilmes casi a diario. Hay series de todos los tipos y colores, pero, si se puede hablar de un género predominante, es el policiaco. No hace mucho llegué a contabilizar sobre cuarenta series nacionales de este género, entre nuevas y repeticiones, y la tendencia no parece ser a disminuir. Entre ellas destaca la serie de telefilmes “Tatort”, producida por las autonómicas desde hace más de treinta años. En ella, comisarios afincados en diferentes ciudades alemanas se enfrentan contra la delincuencia local en intervalos que oscilan de cada tres a seis meses. Cada emisora autonómica prepara anualmente un número determinado de “Tatorte” con sus propios comisarios, y éstos son emitidos en estreno por la ARD los domingos en prime time, con gran éxito de público.

”¿Qué apostamos” y “50x15” siguen triunfando

Hay otros dos clásicos en la televisión alemana que a nosotros no nos resultan desconocidos, pero que, en España, pasaron a mejor vida hace ya algún tiempo. Es el caso de “Wetten, dass?”, entre nosotros más conocido como “¿Qué apostamos?”, que la segunda cadena alemana emite los sábados por la noche, y “Wer wird Millionär?, en el ruedo ibérico “50x15”, que, con gran aceptación, puede seguirse todavía en la RTL. Se puede decir, en toda regla, que los alemanes son fieles a sus formatos.

También son los alemanes los que, a través de la filial de la RTL, RTL II, han puesto en marcha el proyecto “Big Brother: Das Dorf”. El Gran Hermano eterno, que durará, como ha declarado en conferencia de prensa la responsable de la cadena, “hasta que la audiencia quiera”. Aunque los espectadores parecen no estar muy convencidos de eso del “para siempre” y ya ha habido dos amenazas de supresión. Y es que, como dice el refranero teutón, cada cosa tiene su final – solamente la salchicha tiene dos.

María Cervera. Colonia, Alemania.

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