Demanda “Cuando me separaron de mi novia, rompí a llorar”

Laurent Maïus, concursante en La isla de la tentación en Francia, presenta una demanda contra TF1 y la productora Glem por estafa. Les acusa de “manipulación mentirosa en el montaje” que le ha llevado a romper con su novia y de “obligaciones desorbitadas”

TF1 y Glem han sido acusados de “haber ejercido una enorme presión psicológica para que el concursante participe en la emisión y de haber manipulado las imágenes para hacer ver que él le había puesto los “cuernos” a su novia, razón por la cual ella le ha dejado”. Aurelie, su pareja, le ha abandonado y según el abogado del concursante “su participación en el concurso le ha dejado “profunda herida psíquica”.

”La Isla de las Tentación” es como el Confianza ciega español

TF1 emite actualmente, cada sábado, la segunda temporada de este “reality” de origen americano que ha tenido notables éxitos en todo el mundo. En una isla paradisíaca cuatro parejas son separadas durante doce días y deben rechazar los asaltos de figurantes solteros que deben poner a prueba su fidelidad. No hay mucho que ganar, más allá de la gloria de haber resistido a la tentación y el premio añadido de entrar en el Olimpo de una dudosa fama.

Este concepto es idéntico al que Antena 3 difundió en España con el nombre de Confianza Ciega producido por Zeppelín – Endemol.

Se supone que las parejas son sólidas, contrastadas, a prueba de tentaciones. El querellante, Laurent, asegura según recoge el periódico francés “Libération”: “Nosotros estábamos juntos desde hacia cuatro años y éramos novios desde hace un año y medio. Quería ya hacerle una propuesta formal de matrimonio y me parecía precioso hacerlo en televisión”.

Parece que a la pareja lo de la televisión les gustaba porque Laurent y Aurélie ya habían estado en otros programas. Aurelie, al menos, lo tenía claro: quería abandonar la fabricación de pizzas, un negocio particular que explotaban juntos en un camión. Laurent cuenta que “mi novia estaba encantada, le gustaba que le hicieran fotos y lo de la tele era una excusa para abandonar durante un tiempo la masa de las pizzas”.

Cláusulas sorprendentes en el contrato

La pareja se presenta y pasa las pruebas de selección correspondientes. La psicóloga del programa les da el visto bueno y se sientan con un “Director de Contabilidad” que les pone delante un contrato que tienen que firmar de inmediato. Según la demanda, es un “Reglamento de Participantes” con cláusulas sorprendentes. Una de ellas obliga a la confidencialidad durante un año a partir de la fecha de difusión del último episodio del programa (agosto 2002) bajo pena de pagar 15.000 euros en caso de vulneración, de ahí la tardanza en revelar sus problemas con la productora.

Laurent les dice que quería leerlo con tranquilidad y pensárselo, pero el responsable del programa le dijo que tenía aún a diez o quince parejas seleccionadas, con lo cual si ponía pegas los sustituían. El caso es que Laurent decide firmar “porque tenía claro que quería pedir a Aurelie en matrimonio aprovechando el programa ante Francia entera”

”Cuando nos separamos, rompí a llorar”

A finales de abril de 2002 la pareja deja el camión – pizzería en el garaje y vuelan hacia Honduras. Según la demanda, “allí empiezan las manipulaciones”. Después de 35 horas y cinco aviones distintos, llegan a la isla. El rodaje empieza en la localidad de Illico. Cuando el animador del programa Stéphane Buillaud les anuncia que van a separar a las parejas, Laurent estalla en sollozos: “Trabajamos juntos, vivimos juntos, no nos habíamos separado nunca. Fue muy duro y me rompí”- asegura el concursante. Esta fue una de las primeras imágenes que recibió el público francés: las lágrimas del concursante, difundidas mil veces por televisión.

A partir de este momento empiezan doce horas de pesadilla. Privados de comida y sueño, los concursantes entraron en estado de shock. La omnipresencia de las cámaras empieza a pesar: “nos filmaban 24 horas sobre 24; las entrevistas duraban horas y horas..”. Las “trampas”, según Laurent, empezaron enseguida: “Una chica me llamaba desde el cuarto de baño de su habitación reclamando ayuda y cuando entraba, como por casualidad, allí había una cámara, con lo que se filmaban siempre situaciones equívocas”.

Las citas “obligatorias” eran constantes para someter a los concursantes a tentaciones. Laurent asegura que eligió a Erika “porque era una de las chicas sensatas del grupo y sabía, además, que su físico no me gustaba”. Cuando ya está acabando la estancia, en los últimos momentos del rodaje, se produce otra cita, esta vez de 24 horas. Laurent y Erika pasan juntos una jornada de buceo y una noche en un hotel “con camas separadas”. Pero, al llegar al hospedaje, primer problema: había una sola habitación libre. Mientras producción “intentaba resolver el problema”, Erika y Laurent aceptan compartir una siesta en la única habitación disponible, “los dos vestidos”, en camas separadas. Sobre las seis de la tarde, con el concursante semidormido, entra una cámara en la habitación. Las imágenes que se ven en Francia no mienten: Laurent ha caído en la tentación y ha sido infiel a su novia. Pero él aún no lo sabe.

Laurent solicita en matrimonio a Aurélie

Pasados los doce días correspondientes, Laurent se reencuentra con Aurélie y le solicita formalmente, ante las cámaras, matrimonio. Después vuelta a Francia y al camión – pizzería. A mediados del mes de julio, la pareja descubre, al mismo tiempo que todo el país, La Isla de la Tentación. En la pantalla, Aurélie se sorprende ante lo que es una clara infidelidad. Laurent asegura: “Yo no sabía como justificarme. No podía hacerlo por algo que yo no había hecho, que estaba solo en el montaje televisivo”.

El culebrón acaba con la fiesta de “pedida” de la pareja, a la que acuden cuarenta personas: los padres de los novios, familiares, amigos. Después de la petición de mano, se oyó una voz diciendo: “Espero que Laurent cuente a Aurélie la verdadera historia de La isla de la tentación”. Silencio de muerte entre los asistentes.

Cuando vuelven a la vida normal en el camión, la gente le gritaba: !Cornuda¡

Después de esta fiesta de pedida, la relación de la pareja se deteriora. Aurélie había creido lo que había visto en televisión. Está profundamente decepcionada. La vida en el camión –pizzeria ya no era fácil: se acercaba un coche, bajaba los cristales y le gritaba a Aurélie: !Cornuda¡.

En enero de 2003 llegó la ruptura. Laurent coge una fuerte depresión. Durante dos meses no levanta cabeza. Pero en marzo decide coger el toro por los cuernos y pelearse “contra los que en nombre del dinero me han “jodido” la vida”. Utiliza los ahorros de años para presentar una demanda porque “no tiene nada que perder”, Dice que ha perdido su dignidad y a Aurélie y que todo le da igual.

Aurélie, por su parte, se fotografía en bikini para revistas gráficas y declara “que nunca le ha gustado hacer pizzas en un camión y que lo hacía por él, que ya es agua pasada”.

TF1 y Glem aseguran que no tienen conocimiento de esta demanda y que, por tanto, no tienen nada que decir.

La Isla de la Tentación, segunda temporada, está en estos momentos en las pantallas de TF1 en Francia.

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