Opinión Las series que vivieron peligrosamente

Algunas cadenas han adquirido la costumbre de castigar y fustigar a sus programas hasta hacerlos desaparecer de su parrilla

Joel Fleischmann es un médico judío de Nueva York que allá por 1993 se presentó en la pequeña pantalla española. Sus aventuras en un remoto pueblo retratadas en la serie Doctor en Alaska rápidamente lograron calar en el público más paciente. Pero por poco tiempo.

La cadena encargada de su emisión, cuyo eslogan era una paráfrasis de Juan Ramón Jiménez para una inmensa minoría, comenzó a infringir una tortura a sus espectadores, basada en trasladar la serie de horario en horario intempestivo, hasta que al final llegó la eclosión final en la que sin previo aviso y definitivamente, La 2 defenestraba al doctor Fleischmann. Y así ha sido en cada una de las reposiciones de esta producción.

Esta habilidad no es patrimonio exclusivo de la cadena pública. El resto de emisoras también cuentan con ejemplos y han dejado a su paso una carretera sembrada de cadáveres televisivos. Lo curioso, además, es que muchas de estas producciones televisivas gozan de un prestigio reconocido, pero que algunas cadenas, con esta curiosa forma de programación , parece no querer otorgarles tal título.


Telecinco ya lo hizo en su tiempo con Twin Peaks. La cadena privada instaló un ring entre el público y ella, en el cual, cada noche, el combate consistía en saber a qué hora se emitía la serie. Muchos espectadores decidieron retirarse a tiempo, a sabiendas de que se quedaban sin saber quién era el asesino de Laura Palmer, por aquello de una retirada a tiempo es una victoria.

Repetirse hasta la saciedad

Otra de las torturas que tienen que sufrir los espectadores es la de los capítulos repetidos y emitidos sin orden ni concierto. En este campo hay algunas cadenas, como Antena 3 que son verdaderos expertas. El caso más flagrante es el Los Simpsons. Ni siquiera el hecho de que se cumpla el décimo aniversario de la divertida familia, ha ablandado el corazón de la cadena privada para dejar de bombardear con capítulos repetidos de diferentes temporadas. En algunos, incluso se percibe diferentes voces de doblaje y el trazo del dibujo es distinto.

Otras series a las que la cadena infringe similares castigos han sido El Príncipe de Bel Air o Cosas de casa, en las cuales los personajes se hacían adultos y volvían a su tierna infancia en cuestión de un capítulo.

La primera temporada de South Park también ha sufrido los rigores de las repeticiones. Lo más terrorífico es pensar qué va a suceder con la segunda y tercera entrega de esta serie.

Más catigos

Además de estos correctivos, existe otra modalidad más sutil y más psicológica. Telemadrid por ejemplo ha relegado a horarios bastante marginales una serie tan premiada como Cinco en familia, además de repetir capítulos o emitirlos de forma desordenada.

Jóvenes rebeldes es la última víctima de esta cadena autonómica, que decidió suprimirla sin dar razón alguna. Los directivos de Telemadrid lo ha justificado por un “ajuste de programación” y ahora mismo “están estudiando si vuelven a emitir esta serie o no”.

Como solución , lo único que queda es armarse de paciencia, de un vídeo capaz de grabar a doble velocidad y como han hecho algunos avezados internautas en el caso de South Park o Doctor en Alaska, inundar el buzón del responsable de programación de turno con furibundos correos electrónicos.

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