Testimonio "Yo sobreviví 5 meses sin ver la televisión"

¿Te has planteado alguna vez si aguantarías más de 80 días sin ver la televisión? Adiós a Cuéntame, a la final de la Liga de Campeones, nada de Crónicas antes de acostarse, renunciar a las expulsiones de GH y OT, comer sin Los Simpson y olvidarse de que existen los informativos en televisión

Stephen Warley, analista y ex productor de televisión norteamericano, además de teleadicto y fan acérrimo de Alias, decidió llevar a cabo el experimento. “Créanme, he conseguido aguantar 5 meses seguidos sin encender el televisor; no, no es que me haya convertido a una secta y sí, todavía soy americano; pero lo más sorprendente de todo es que ¡he sobrevivido!”, bromea Warley en un artículo que publica la revista electrónica TV Spy. Éste es su testimonio:

“Supongo que os estaréis preguntando cómo una persona como yo, que escribe sobre televisión, decide de pronto dejar de verla. ¿Cómo me enteraría de lo que está ocurriendo? Exacto. Lo hice para aprender a ESCUCHAR. También lo hice para romper con el mundo analógico, de manera que pudiera comenzar a adaptar mis hábitos de consumo al mundo de la televisión digital que se avecina, en el que los espectadores dejaremos de ser esclavos de los horarios que marquen las cadenas, un mundo en el que siempre habrá algo que queramos ver y un mundo algo menos desordenado.

Necesitaba comenzar a escuchar y dejar de imponer mis propios pensamientos, opiniones e ideas a todo el mundo. ¿A quién le importa lo que yo piense sobre el programa Test the Nation emitido en la Fox este verano? Lo único que cuenta es la opinión de la audiencia. Durante 5 meses, tuve que basarme exclusivamente en la opinión de amigos, compañeros de trabajo e, incluso, extraños. Debía escucharles y no sentía la más mínima tentación de dar mi opinión, entre otras cosas, porque no tenía ninguna.

Siempre me ha fascinado lo mucho que puede cambiar tu vida solamente con alterar una de las variables, como ha sido la televisión en mi caso. También me fascinaba lo incrédula que se mostraba la gente cuando les contaba lo que estaba haciendo. Cuando hace 2 años dejé de beber alcohol durante 4 meses, no me encontré con este tipo de reacción. Pero si sólo he dejado de ver la televisión, no es para tanto, ¿no? Que equivocado estaba.

En América resulta casi imposible escapar al poder de la televisión. Está en mi gimnasio, en los taxis de Nueva York, es el tema de conversación más recurrente después del tiempo, es omnipresente. Incluso cuando iba de visita a casa de mis padres, había hasta 4 televisores encendidos al mismo tiempo, ¡y eso que de pequeño me decían que veía demasiada televisión! De todas maneras, yo estaba decidido a cumplir mi propósito.

Durante las primeras semanas, me encontraba a mi mismo dirigiéndome hacia el televisor con amago de encenderlo. Era como superar una adicción. Para mi, la televisión era como un amigo, una charla familiar que me acompañaba mientras cenaba o antes de acostarme.

Después de un par de meses, descubrí que me estaba levantando por las máñanas una hora antes de lo habitual sin necesidad de utilizar un despertador. No soy una persona madrugadora, así que estaba asombrado por la nueva forma de energía que estaba descubriendo en mi. El único cambio en mi vida era que no estaba viendo la televisión, así que sólo podía atribuirlo a eso. Además, me estaba quedando dormido antes leyendo un libro. ¡Qué alegría, alimentaba mi mente y mejoraba mi salud al mismo tiempo!

Siempre me he considerado una persona ordenada y organizada, pero he descubierto que cuando, de repente, te encuentras con un montón de tiempo extra en tu vida, puedes hacer una infinidad de cosas que ni te imaginabas. Yo calculo que debía ver una media de 7 horas de televisión a la semana. No mucho tiempo si tienes en cuenta que el americano medio dedica a esta actividad alrededor de 4 horas ¡al día! Si te paras a pensar, esta gente seguramente también trabaje.

Bueno, el experimento ha llegado a su fin y no voy a negar que tengo muchas ganas de volver a ver mis programas favoritos, pero la televisión ya nunca significará lo mismo para mi. He roto el hábito. Nunca más me sentiré hipnotizado por programas u organizaré mi vida en base al horario de un determinado programa. A partir de ahora, me siento mucho más selectivo. Me he comprado un ordenador potente con intención de “tostar” DVDs de mis programas favoritos y visionarlos cuando me apetezca. En cualquier caso, de lo que ya no estoy seguro es de que vuelva a disponer de 7 horas a la semana para ver la televisión, ¡he estado tan ocupado en estos cinco meses viviendo mi vida! Por cierto, esto va dirigido a los fans de Alias: estoy convencido de que Sloan ha secuestrado a Sydney”.

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