Formación Las técnicas más elementales para componer una parrilla de televisión

La vida es dura, muy dura, para las cadenas. ¿Cómo hacer las cosas bien para afrontar la competencia? ¿Cómo tener la máxima audiencia? Todo está inventado, claro, pero es necesario conocerlo. Existen seis normas elementales que utilizan los Directores de Programación

1. Horarios para todas las edades

Obvio: No se te ocurra emitir programas para niños cuando están en la escuela. No propongas contenidos picantes y para adultos a las seis de la tarde. No pongas consejos de belleza cuando el marido controla el mando a distancia.

2. Todos los días lo mismo a la misma hora

La fuerza de la costumbre. Los espectadores son grupos con hábitos muy definidos. Tienen claro que quieren ver lo mismo a la misma hora y que quieren sentirse especiales en el prime time (cada día algo distinto) y los fines de semana (programaciones especiales). De ahí que los programadores intenten fidelizar con una programación que se denomina strip o tira diaria. De lunes a viernes, sin consultar la programación en el periódico, los espectadores saben a qué hora hay informativo, a qué hora empieza el culebrón, el resumen de Gran Hermano, el programa de la Campos o de Emma García. Lo más complicado es engancharles con una propuesta nueva. Si es bien aceptada, tiene posibilidades de mantenerse una larga temporada en antena.

Televisión Española y TV3 acertaron con los culebrones después de comer y llevan ahí un montón de años. Telecinco también dio en el clavo con el magacín Día a día y Telemadrid con Madrid directo. A veces, las fórmulas se agotan y deben renovarse. Pero la tira diaria tiene muchísimas ventajas y casi ningún inconveniente. Es lo que llamamos “concepto horizontal” de la programación.


3. Lo más fuerte, abriendo la franja

Una tercera ley: aprovecha el potencial de lo que está garantizado y contrastado para dar a conocer lo más novedoso o menos potente. Si quieres lanzar Cerca de ti, ponlo a continuación de Secreto de Amor. El culebrón tiene un 30 % de share y si, inmediatamente después, sin publicidad, emites un programa nuevo, es muy posible que se dejen diez puntos en el camino, pero que el talk-show empiece con un 20% que no ha hecho zapping ni ha cambiado de cadena.


4. La hamaca: juntos, pero no revueltos

El nombre lo dice todo: la hamaca es un artilugio que tiene dos puntos de apoyo que resisten lo que le eches. Pon un programa nuevo o más flojo entre dos más fuertes. Si empiezas a emitir una nueva producción, arrópala, apóyala, no solamente con una gran promoción, sino situándola entre dos programas ya consolidados, con audiencia garantizada. Es la forma habitual que tiene TVE de lanzar un nuevo culebrón. Lo sitúa entre una serie ya lanzada, de gran éxito, quizá terminándose, y otra serie ya rodada, con audiencia garantizada. Entre una y otra, por identidad de género y targets de espectadores, el nuevo culebrón. Y funciona. Por inercia, por sinergia, por hábito, por pereza, los espectadores acaban enganchándose al nuevo producto.

5. El palo de la tienda de campaña

Es una técnica inversa a la anterior, quizás menos eficaz, pero interesante. Si tienes un programa arrollador, superlativo, sitúa dos productos más débiles antes y después. El esplendor del éxito contamina a todos los programas que lo circundan. Es el fenómeno que se produce antes y después de un gran partido de fútbol; antes y después de Cuéntame; antes y después de Gran Hermano o de Operación Triunfo. Como todas las técnicas, también funciona a la inversa: si pones un programa nuevo, con potencial, al lado de algo que es mediocre o un relativo fracaso, la debilidad de la propuesta antigua contamina a la nueva. Si una cadena está pasando por malos momentos, un programa con un gran potencial de éxito puede no funcionar o puede tardar mucho en despegar. Nuestro entorno actual está lleno de ejemplos. Ah! El nombrecito inglés, para avisados, el tent-poling.

6. El bofetón, el “stunting”

Pues eso: como su nombre indica, es una llamada de atención. Las cadenas de televisión tienen que combinar sabiamente los hábitos con los hechos extraordinarios, para mezclar fidelidad con novedad. De vez en cuando deben dar golpes de efectos, momentos especiales, que den la sensación a los espectadores que están viviendo momentos únicos, que la cadena no descansa para sorprenderlos. En esta línea están las Galas, las programaciones especiales con motivo de eventos únicos, las exclusivas, etc. Son programas o contenidos relevantes que son comentados, que se publican en la prensa, que rompen la normalidad.

Un ejemplo? Test the nation en Antena 3, el próximo 15 de diciembre. La presencia de los informativos de Telecinco en las rías gallegas con motivo de la marea negra. El Festival de Eurovisión. El certamen de Miss España.

Y, de momento, nada más. Otro día les contamos otras estrategias para afrontar la dura competencia diaria.

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