Análisis Vertele El 'boom' de las telenovelas turcas en el mundo que aún no ha explotado en España

El 'boom' de las telenovelas turcas en el mundo que aún no ha explotado en España
El 'boom' de las telenovelas turcas en el mundo que aún no ha explotado en España

El fenómeno comenzó de forma silenciosa en un canal chileno, y ya se ha expandido a 75 países con 400 millones de espectadores, hasta casi desbancar a Latinoamérica como principal exportador de seriales. ¿Qué tienen 'Las mil y una noches' o '¿Qué culpa tiene Fatmagul?' para congregar tanta audiencia?

Autor: Diego Andre Tuesta

La región latinoamericana, a diferencia de otros continentes, cuenta con el beneficio de hablar un mismo idioma y compartir ancestros con costumbres y tradiciones parecidas. Éstas se ven reflejadas hasta ahora no solamente en la gastronomía, ritmos o temperamento, sino también, en los gustos y preferencias que terminan por englobar a los diferentes países que lo conforman en uno sólo, cuyo principal núcleo es la pasión arraigada por el amor y desconsuelo.

Estos elementos han sido el eje central de nuestras telenovelas, que para muchos, están cargadas de inverosimilitud y llantos sobre-actuados. Sin embargo, nadie puede negar que nuestras historias te atrapan de principio a fin, ya sea por empatía o simplemente por morbo. Y es que, después de ser el principal exportador de telenovelas, no solo a nivel interno, pues, aunque muchos no lo crean, nuestros “culebrones” lo han visto hasta en África, hemos cedido involuntariamente nuestro trono para dejar que Turquía consiga saborear su minuto de gloria, con mucho ajo y pimienta.

Con 400 millones de espectadores en 75 países Turquía se considera como el mercado de Europa que se desarrolla más rápido y crece más rápido.Turquía aparece como el segundo exportador global de formatos y producciones para TV, sólo superado por Estados Unidos. A finales de 2015, The Hollywood Reporter definió la televisión turca como la nueva gran atracción del planeta en materia de programas originales y ciclos exportables, desplazando a Israel.

Todo empezó a principios de marzo del 2014, cuando la cadena chilena Mega, quiso arriesgar por algo nuevo, que es básicamente la regla para marcar cualquier tipo de tendencia, apostar por un producto extranjero. Y no necesariamente de Estados Unidos, los cuales no han tenido tanto éxito en la TV en abierto, sino… irse más lejos aún. Hasta Turquía, país que muchos no sabían ni que existía. Se trataba de la única alternativa que les quedaba, pues habían intentado casi todo por mejorar la sintonía con el público.

La primera de miles

Es así como compraron los derechos de la serie “Las mil y una noches” para ubicarla en prime-time. Una historia bastante peculiar, con giros inesperados y con una connotación para nada sexista, sino fuera por el sex appeal del personaje varón. Dicha historia narra lo que una madre puede llegar a hacer por su hijo, que padece leucemia y necesita con urgencia una cuantiosa suma de dinero para salvarlo. Sherezade –protagonista- pretendía pagar a plazos cómodos si su jefe firmaba el préstamo. Sin embargo, se lo es denegado por Onur (dueño de la empresa), quien, no satisfecho con tener dinero y mujeres, y acostumbrado a arreglar casi todo a través de pagos irregulares, aprovecha su condición de benefactor para proponer a Sherezade que se acueste con él a cambio de ver a su hijo sano. Tras el anuncio, ella se indigna hasta los talones, y, sin decir nada, sale de su oficina. Segundos después, regresa con un gesto de aprobación. Y sucedió lo que tenía que pasar, se enamoraron perdidamente. Claro, que se trata de un amor prohibido, pues, Onur tiene esposa e hijos, y por parte de Sherezade, que la vean con un hombre de dicho porte, podía despertar los prejuicios de la sociedad que la rodea.

Entonces, sin muchas aspiraciones, los directivos del canal decidieron pasar los primeros dos capítulos como prueba, de la cual, salieron victoriosos. Siguiendo esa línea, la serie avanzó lentamente por países como Argentina, Colombia, Perú y Bolivia; apoderándose no sólo del mercado local, sino también del prime-time, pues, tras el éxito de “Las mil y una noches”, diferentes títulos turcos fueron comprados para liderar la parrilla, así como, para competir entre ellos mismos.

¿A qué se debe el éxito de las novelas turcas?

Pero… ¿Qué hace tan especial a las novelas turcas? En primer lugar, existe una buena campaña de marketing detrás de ellas. Pues, sin dejar de lado el mérito propio, estas historias son anunciadas a bombo y platillo, asegurando su popularidad en casi toda nuestra región y lanzando el mensaje “sólo faltas tú”. En segundo lugar, se encuentra la trama, no muy alejada de nuestras clásicas historias de amor que trasgreden cualquier tipo de barreras: edad, sexo, raza, clase social e incluso parentesco sanguíneo (en algunos casos). El fondo puede tener el mismo hilo conductor de una clásica historia de amor, pues se trata de una fórmula que funciona en cualquier lugar del mundo, pero la forma cómo la presentan logra elevar la inversión en producciones regionales y rescatar la estética en todo momento.

En tercer lugar, están los mismos paisajes turcos, los cuales son muy bien aprovechadas para tonificar y enfatizar las emociones que dichos personajes experimentan en esos momentos. Y por último, se encuentra el nivel profesional del reparto. Y es que, acostumbrados aquí a que personajes mediáticos, famosos por escándalos, se les abran las puertas con más facilidad, la capacidad histriónica del star system turco es notorio, incluso cuando sus voces son dobladas por terceros.

¿Han llegado para quedarse?

Finalmente, cabe preguntarnos si esta moda latinoamericana está por desaparecer. Para que esto ocurra previamente debe existir una nueva tendencia que le robe el protagonismo, así como sucedió en su momento con las narco-novelas. Por el momento se sabe que, a partir del éxito extranjero en territorio local, productoras nacionales han optado por un enfoque más cinematográfico en sus guiones, a nivel de plano y ángulo, aunque, siempre conservando en su esencia situaciones sociales que puedan empatizar con su público. Pero, cabe resaltar que, si bien el retorno de inversión de las novelas turcas ya no remunera como antes, al menos ha permitido que el público no sólo observe una oferta de calidad, sino también que demanden lo mismo al producto nacional.

Otras historias

Los latinos nos caracterizamos por nuestra afabilidad y amabilidad, sobre todo con los extranjeros; que si bien resulta a veces empalagoso, nos viene por naturaleza lo de hacer nuestro lo extraño. Por esta razón, las novelas turcas no sólo se convirtieron en un espectáculo televisivo, sino también en parte de nuestra idiosincrasia, elevándose el número de nombres para bebes inspirados en personajes de dichas historias. Algunos también se han convertido en parte de nuestra cotidianidad y sentido del humor, sobre todo, después del éxito de “¿Qué culpa tiene Fatmagul?”, cuya respuesta retórica equivalía al sinsentido de relacionar cualquier tipo de problema coyuntural con la protagonista de dicha serie.

¿Qué culpa tiene Fatmagul? Es la historia que narra el problema social de un país cómo Turquía, con tradiciones anti-feministas, en donde, una mujer que es violada decide casarse con el criminal, pues, es la única manera de que la sociedad no la culpe por haber tentado a tan impoluto hombre. Y si eso no fuera suficiente ya, Fatmagul debe averiguar primero quien cometió tan atroz hecho, pues, la verdad es que ella no recuerda nada de lo que paso ese día, pero al parecer, estuvieron involucrados más de dos personas.

Amor Prohibido La historia de un affair entre la tía y su sobrino, quienes, después de haber pasado desapercibidos, y tras varios momentos de amor y pasión, son vistos en pleno acto de infidelidad por alguien que no debería haber estado en ese lugar ni en ese momento. El problema es que no saben quién fue. Durante toda la trama, intentarán juntar las piezas que los llevarán con el rostro del 'in fraganti¡ a punto de divulgarlo a toda la familia. Claro que, mientras dan con u paradero, intentarán acabar con dichos encuentros inmorales, para así poder retomar su predecible vida, no sin antes, regresar de nuevo a las andanzas, pero esta vez, no sólo por un motivo carnal, sino… porque se han enamorado de verdad.

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