Análisis La telerrealidad amenaza con cambiar el negocio de la televisión

Los ejecutivos de las principales cadenas de TV americanas se están dando cuenta de que los reality shows, además de ganar en popularidad cada día como demuestran los índices de audiencia, podrían afectar de manera drástica a la economía de la industria

Ante el impresionante éxito de audiencia que están obteniendo programas como American Idol, The bachelorette o Joe Millionaire, los expertos ven cada vez más cerca una reestructuración radical en el negocio de la televisión, según apunta un artículo publicado recientemente en el New York Times. “La televisión, tal y como la conocemos ahora, ya no existe”, exagera Leslie Moonves, presidente de la CBS. “El modelo económico de los años 50 ya es historia”, añade el presidente de entretenimiento de la Fox, Gail Berman.

Aunque estas advertencias suenen demasiado dramáticas, es indudable que el asentamiento de los reality shows está cambiando el sistema tradicional de programar las temporadas televisivas en EE.UU. Por ejemplo, si hasta el momento lo habitual era lanzar los programas en masa a comienzos de septiembre y que finalizaran en mayo, ahora las cadenas prefieren escalonar los estrenos y suprimir prácticamente las reposiciones.

Los ejecutivos están convencidos de que este apetito voraz por la telerrealidad no es pasajero, va más allá de los ciclos propios de la televisión, y no se va a “quemar” tan fácilmente como ha ocurrido con otros géneros. La razón principal es que han conseguido enganchar a los jóvenes. Los éxitos más recientes de reality shows están demostrando que este perfil de espectador, que en los últimos años se estaba perdiendo por los canales de cable, está ahora regresando a la televisión analógica gracias a programas como Meet my folks, uno de los últimos aciertos de la NBC, en el que los padres de un concursante deciden con quién ha de salir su hijo o hija.

Por otra parte, los reality shows han demostrado ser los programas idóneos para el product placement, es decir, la integración de esponsors y anunciantes en los propios contenidos de los programas, como hacen Coca Cola y Ford en American Idol o Endesa en la actual edición de Operación Triunfo.

Los reality shows que se preparan en EE.UU

Actualmente, la CBS trabaja en 8 proyectos de telerrealidad y la NBC en 10. Esta cadena prepara Around the world in 80 dates (La vuelta al mundo en 80 citas), una especie de versión internacional de The Bachelor, que ofrece a un joven soltero la posibilidad de encontrar pareja fuera de su país. La apuesta de la CBS se llama Cupid (Cupido). Un hombre dispondrá de 30 segundos para superar el casting al que le somete una chica que busca novio delante de ella y de sus dos amigas. Por otra parte, la ABC ya ha comprado los derechos del formato inglés Wife Swap, del que informábamos recientemente en este portal, en cual dos hombres intercambian a sus respectivas esposas durante 15 días.

¿Cómo afecta el reality a la industria de la TV?<

Muchos expertos coinciden en que “la televisión tiene la responsabilidad de satisfacer el apetito de la audiencia por la telerrealidad, lo cual podría acarrear muchos cambios en la industria televisiva”. Hasta ahora, las parrillas de las cadenas en EE.UU. han estado sustentadas por productos de ficción. Ahora, los reality shows, no sólo congregan a más audiencia, sino que además son más baratos de producir porque no requieren trabajo de guión o interpretación. Leslie Moonves (CBS) está convencido que el encargo de series por parte de las cadenas va a decaer, sobre todo dramas, lo cual amenaza seriamente el empleo de guionistas y actores de Hollywood. La prueba está en que en las últimas temporadas no se han producido grandes éxitos en ficción, siendo C.S.I. una de las escasas excepciones.

Otros ejecutivos se muestran más escépticos con la euforia de los reality shows y creen que una cadena de televisión jamás debe dejar de lado la producción de ficción, ya que es bueno tener una gran serie en la recámara por si le falla su gran apuesta de telerrealidad. Eso mismo le ocurrió a la ABC cuando decidió retirar ¿Quién quiere ser millonario? por desgaste, y que se vio sin una buena oferta para sustituirlo cayendo la audiencia notablemente. “Es como la bolsa, los que ahora se lancen y decidan invertir todo su dinero en reality shows, podrían arrepentirse al final”, advierte Lloyd Bran, presidente de la ABC.

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