Entrevista El verdadero experimento sociológico que hay detrás de "Gran Hermano"

¿Qué criterios priman en la selección de un concursante? ¿Qué hay que hacer para ganar? ¿Se buscan perfiles concretos para garantizar la audiencia? Enrique García Huete desvela las claves del “casting psicológico” en los programas de televisión

A pesar de las críticas, no iba desencaminada Mercedes Milá cuando se refirió a la primera edición de “Gran Hermano” como un “experimento sociológico”. Con este artículo proponemos un viaje al “interior” del formato de Endemol a través de Enrique García Huete, director del equipo de psicólogos que aconseja a Zeppelin en la selección de concursantes. El psicólogo asesora y supervisa las elecciones de candidatos para ”Gran Hermano” pero también para “Confianza ciega”, “X ti”, “Fear Factor” y “Make yourself at home”.

Después de cinco ediciones de “Gran Hermano”, el gabinete de Enrique García Huete es uno de los más competentes y capacitados para garantizar el asesoramiento psicológico y el seguimiento de concursantes para programas de gran audiencia televisiva. Su equipo ha desarrollado todo tipo de estudios y teorías sobre la psicología que rodea la participación en este tipo de programas.

”Se buscan personas estables, pero fácilmente emocionables”

¿Qué criterios se siguen para seleccionar a un concursante de “Gran Hermano”?

Las redactoras del programa hacen una primera criba de las más de 10.000 personas que se presentan. En esta primera fase se seleccionan a unas 7.000 que se someten a una prueba de cámara que reduce ya la cifra a unas 900 personas.

En este punto, con 900 personas, empieza a trabajar el equipo de psicólogos. A través de cuestionarios descartamos a todas aquellas personas con tendencia a la patología. Con diferentes filtros de personalidad e inteligencia descartamos a más de 800 personas y nos quedamos con 60 finalistas. A los que han pasado todas estas fases les hacemos una entrevista clínica en profundidad. Les sometemos, además, a pruebas de inteligencia emocional. Finalmente, con los cuestionarios, la entrevista clínica y el test de inteligencia emocional seleccionamos a 24 finalistas (los doce concursantes que entran en la casa y doce candidatos suplentes por si se producen situaciones imprevistas).

Me dejo algo, que es importante. Antes de llegar a la selección de estas 24 personas, un psicólogo y una redactora pasan un día entero con el aspirante para hacer una observación en directo. Se charla con él, se va a un restaurante, a un museo..., con la voluntad de detectar las estrategias que luego puedan utilizar para afrontar las situaciones que se van a encontrar y conocer otro tipo de reacciones y circunstancias de su personalidad, por ejemplo, si se enamoran fácilmente, etc.

Por último, el equipo de psicólogos realiza 24 informes que después se discuten con el director del programa (Roberto Ontiveros) y la directora de producción (Pilar Blasco) para realizar la selección definitiva de los 12 “afortunados” que terminan entrando en la casa. El asesoramiento que damos a la dirección del programa sobre las posibilidades de cada concursante es constante durante todo el proceso de selección.

El trabajo, por lo que nos cuenta, es ingente. ¿Cuántos psicólogos trabajan en “Gran Hermano”?

Somos un equipo de 6 personas. Hay tres psicólogos clínicos. Cada uno tiene a su cargo a cuatro concursantes.

¿Qué buscáis exactamente en el proceso de selección? ¿Qué características son las que más apreciáis en los candidatos?

Buscamos a personas estables, seguras, extrovertidas, dinámicas, buscadoras de experiencias, asertivas, que tiendan a la estabilidad emocional pero que, al mismo tiempo, sean fácilmente emocionables. Es decir, que les afecten mucho las circunstancias pero que eso no les cree un trauma posterior, que no les deje tocadas.

¿Buscáis unos perfiles concretos pensando en las características del concurso, para que den juego, para que provoquen espectáculo?

La psicología social tiene muy bien estudiados los perfiles de las personalidades en el interior de una empresa o en el seno de la familia, pero no en los grupos de ocio. “Gran Hermano” nos ha servido para establecer una serie de perfiles o roles que luego “jugarán” en la casa: el “oveja negra”, el “apaciguador”, el “líder”, el “seguidor”, el “crítico”, etc. Los cinco estilos de actitudes hacia el grupo que nos interesan son:

• El líder: esencialmente asertivo, enérgico, persigue sus propios intereses, toma fácilmente la iniciativa. Tiene seguidores y detractores. Asume las críticas con dificultad.

• Crítico. Se fija y señala los problemas que surgen de la convivencia. Tiende a ser el valedor de las personas con menor preponderancia del grupo.

• Animador. Trata de mantener el buen clima del grupo. Se plantea dos estrategias no necesariamente excluyentes. Puede promover actividades que generen cohesión, pero esencialmente habla con unos y con otros para limar asperezas.

• Altruista. Es también mantenedor del grupo. Tiene una estrategia (no necesariamente consciente) de lograr la estima grupal a través del sacrificio personal.

• Seguidor. Son personas que les resulta más fácil seguir al grupo o a los líderes del grupo que tomar personalmente la iniciativa.

¿Es cierto que los concursantes de “Gran Hermano” son más inteligentes que la media?

La inteligencia media de los concursantes (ojo, hablamos de media, siempre puede haber alguno con un cociente bajo) suele ser superior a la del nivel nacional. Tratamos de seleccionar a los que puntúen más alto en los tests de inteligencia, porque el cociente intelectual es lo que mejor predice la adaptación al medio en una situación novedosa.

¿Cómo ha evolucionado vuestro criterio desde GH 1?¿Habéis aprendido algo y mejorado vuestras técnicas desde la primera edición?

En la primera edición, como es lógico, pecábamos de excesiva seguridad en la valoración de los perfiles. Nos arriesgábamos poco y buscábamos a personas demasiado afables o a perfiles que estaban en el límite de lo permisible, aunque nunca rebasando el nivel de la patología.

¿Cómo influye el aspecto físico en la selección de concursantes?

Por supuesto que la denominada “telegenia” influye en la selección. Alguien que guste físicamente a los responsables del programa puede ir pasando fases aunque no cumpla ninguno de los requisitos psicológicos mencionados anteriormente. Por supuesto, nunca pasará a la elección final si está en el límite de la patología. En alguna ocasión hemos seleccionado a una persona muy introvertida porque su atractivo físico también era importante para el programa.

¿Alguna vez ha entrado alguien en la casa con un informe psicológico desfavorable?

Nunca en el caso de personas peligrosas o con grandes problemas psicológicos, porque éstas ya habían sido descartadas. Cuando nosotros advertimos a la dirección del programa que alguna persona puede sufrir algún problema importante, siempre nos han aceptado el criterio para descartarlo. Sí es verdad que puede haber una persona muy introvertida, con tendencia a la depresión (aunque nunca con patología), que nosotros recomendamos que no entre. Y si entra, es responsabilidad del programa lo que ocurra con ella después.

”Se puede predecir el comportamiento y el enamoramiento”

¿Los perfiles psicológicos que se deducen de las pruebas y estudios clínicos que realizáis, permiten predecir el comportamiento que tendrán en la casa?

Podemos predecir un 80% los comportamientos “individuales” dentro de la casa. Pero como también nos interesa el comportamiento en “grupo”, este año hemos incorporado lo que llamamos un “sociograma”. Vemos las diferentes personalidades, inteligencia, hábitos, etcétera, y podemos saber con antelación qué personas van a tener más afinidad, cuáles no van a encajar con la vida de grupo, cuáles tienen más facilidad para enamorarse..., siempre teniendo en cuenta que, afortunadamente, el comportamiento humano no es predecible al 100%.

¿Se puede saber con antelación si van a enamorarse?

En un 60%, sí. Aunque no es lo fundamental en “Gran Hermano”, también indagamos para ver si los concursantes son personas fácilmente “enamorables”. En esta última edición hemos añadio una investigación sobre el enamoramiento y sus distintas fases porque nos surgió la idea de otro programa, el reality de solteros “X Ti” que hicimos para Antena 3. Hemos desarrollado un estudio con el que podemos predecir si una persona tiene posibilidades de enamorarse de otra y si, además, ese enamoramiento será duradero. Por ejemplo, en esta quinta edición predijimos que no iba a haber enamoramientos. Según nuestra investigación, hay tres tipos de amor:

• El amor pasión: muy intenso pero no suele durar más de 2 años a 3 años. Basado en el atractivo físico.

• El amor intimidad-amistad: menos intenso pero más duradero. Basado en personalidad, cociente intelectual, educación e intereses parecidos. Pese a la creencia popular, los polos opuestos no funcionan.

• El amor responsable: menos intenso pero el más duradero. Comparten los mismos valores y metas en la vida (fidelidad, familia, etc).

”Para ganar es importante ser una víctima o no hacer mucho ruido”

¿Cuáles son los concursantes que tienen más posibilidades, por su personalidad, de ganar “GH”?

El primer año hicimos un estudio sociológico, pero lo del “perfil del ganador” se nos escapa de las manos porque no depende tanto de los sujetos en sí sino de la gente que vota. Suele ganar aquél que consigue que una mayor cantidad de los espectadores se identifique con sus emociones. Se trata de ser “el personaje ideal” para los que votan. En este sentido, el público se identifica con los sufridores, los despechados, las víctimas, los marginados, los que “dan penita”. La audiencia también vota por descarte, con lo cual también ayuda “hacer poco ruido”, pasar inadvertido para que la gente no te odie y te eche.

Este mito que circula de que los concursantes necesitan tratamiento psicológico después del programa, ¿es cierto?

Hay un trabajo importantísimo cuando acaba el programa porque, aunque los concursantes son personas que conocen muy bien el programa y deberían saber lo que les espera, cuando salen de la casa parece que se les olvida todo. Después de la entrevista con Mercedes Milá, les ayudamos a afrontar las críticas que les vienen encima. Ahí es cuando cada concursante decide si quiere seguir dedicándose al mundo de la televisión o volver a su vida normal. Nuestra función acaba ahí a no ser que alguno necesite un tratamiento especial. Aunque hasta ahora no ha hecho falta porque ya nos habíamos asegurado previamente de que fueran personas emocionalmente estables. Lo que sí ocurre es que algunos de ellos aprovechan la confianza que tienen con nosotros para seguir viniendo a la consulta y tratarse algunos problemas personales como fobias o ansiedades.

¿Es realmente la fama la principal motivación de los que quieren entrar en GH?

La gente es consciente de la fama que les espera, pero siempre que podemos preferimos a aquellas personas que no persiguen la fama sino la experiencia, el reto personal. La ganadora de este año (Fresita) es una persona que no entró buscando fama. De hecho, una vez que ha pasado la experiencia y se ha ganado un “dinerito”, ya no ha vuelto a aparecer en los programas.

¿Les sorprende el comportamiento de los concursantes dentro de la casa?

Algunas veces sí. Lo que hemos comprobado es que, al cabo de dos o tres días, la gente se olvida de las cámaras, pero éstas vuelven a aparecer como una especie de diablillo más tarde, en determinadas circunstancias como un enamoramiento, una situación de connotación sexual o de conflicto. Al ser todas ellas personas con tendencia a la estabilidad y al autocontrol, hay veces que nosotros habíamos previsto una serie de reacciones que luego no se han dado. Es entonces cuando se suele decir “éste tiene una estrategia”. Y no es eso, lo que ocurre es que son más conscientes de las cámaras y “se cortan”.

”Los concursantes fingen agresividad y crean conflictos artificiales para colaborar en programas”

¿Por qué todos se muestran tan agresivos cuando entran a colaborar en programas de televisión? ¿Ya eran así antes?

Por supuesto que hay muchos concursantes que tienen una personalidad impulsiva y dicen lo que piensan, pero también se crean conflictos artificiales porque son conscientes de que es lo que vende y que actuar de esta manera les permite estar en el “candelero” y conservar su puesto en determinados programas de televisión. Es evidente que una persona introvertida no perseguirá como objetivo prioritario salir en televisión. En cambio, un “buscador de experiencia” sí tratará de trabajar en estos programas. Una vez dentro, lo quieren hacer lo mejor posible, y esto significa buscar críticas donde no las hay, hacerlo de forma efusiva, etc.

En el caso de Kiko o Raquel, se puede decir que la televisión les ha convertido en “monstruos”?

Por ética profesional, yo nunca cito nombres. Pero está claro que todos los que están trabajando en televisión ya tenían atributos suficientes como para meterse en este tinglado. No sólo no lo pasan mal sino que lo disfrutan y les es rentable. Los que se mantienen en el candelero tienen muy claro que ése es su trabajo y se disponen a “actuar” porque saben que ese es su papel y se les pide ese tipo de enfrentamientos.

”Aída y Fresita” pueden ser raras, pero no están locas

Se les criticó por la selección de Aída y Fresita, dos personas de dudosa estabilidad mental...

Siempre seguimos tres grandes criterios de psicopatología. Descartamos inmediatamente como concursantes:

• A los que por su forma de actuar y relacionarse tienen un sufrimiento clínico significativo (depresión, ansiedad, etc);

• A los que su forma de ser o relacionarse les impide desarrollar sus objetivos vitales normales;

• A los que causen daño a terceros (psicópatas). En este último caso hablaríamos de psicópatas, que se descartan inmediatamente.

Por lo que se refiere a Aída y Fresita, su forma de ser no sólo no les crea malestar clínico sino que están encantadas de cómo son. Además, las dos son personas con las habilidades suficientes para conseguir los objetivos vitales que se planteen (una casa, un coche, una pareja... ). Por raros que parezcan los personajes, no existe patología. No están locos. Son “especiales”, sin más. Aída es muy extrovertida, con una valoración excesiva de sí misma, pero no tiene una patología; ella es así.

¿Por qué fracasó “X Ti”?

El éxito o fracaso de un programa tiene que ver con diversos factores, algunos ajenos a la psicología, como la ubicación del programa en la parrilla, la competencia que sufre cuando se emite, la promoción que se hizo en su lanzamiento, etc. Es cierto que al formato se le criticó y tachó de “machista” por meter a tres hombres con tantas mujeres, y eso pudo crear rechazo entre la audiencia. De lo que sí estamos seguro es que los participantes iban con una predisposición real a enamorarse, pero no tuvieron tiempo de hacerlo porque duró muy poco en la parrilla.

¿Cómo va el cásting para “Make yourself at home”?

Buscamos a un grupo dinámico, extrovertido, variado, que cada pareja sea un mundo y que se encuentren en diferentes fases del amor. En la medida que podamos, intentaremos que representen estereotipos. Ahora estamos en fase de cuestionarios. Valoraremos a un número de parejas que oscila entre mil y dos mil parejas.

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