'Bailando Deluxe': la versión latina de 'MQB' sigue arrasando a base de polémica y corazón

Autor: Diego Andre Tuesta

'¡Mira quién baila!' dejó de emitirse en España después de la última y discreta etapa que emitió TVE. Pero la franquicia de 'Strictly come dancing' (original de BBC) sigue funcionando en el mundo, y en especial en Latinoamérica.

Una de estas fórmulas, y la que más ha evolucinado en nuestra región, es la versión mexicana de 'Dancing with the stars'. Latinoamérica ha rediseñado dicha ecuación para su propia conveniencia.

Un ejemplo es el mash-up argentino conducido por el polifacético Marcelo Tinelli (con más de treinta años en la televisión, quien, con su sencillez y picardía ha podido convertirse en una marca pan-regional). El programa se llama simplemente 'Bailando', agregando el año de la temporada al final del título.

Es transmitido por el canal de televisión Trece, asociado con la productora de Tinelli Ideas del Sur, para no sólo emitir dicho show, sino también, para explotar “lo que nadie vio” de 'Bailando', a través de spin-offs (Este es el Show, La Previa Show, La cocina del Show, Sábado el Show) en donde, en exclusiva, se destapan, lavan y tienden los 'trapitos sucios' de los bailarines, miembros del jurado, participantes, e incluso gente de la producción, quienes, han comprendido, por las buenas o a las malas, que son parte del circo y no hay escapatoria que valga.

Lo que de lejos se ve cómo un programa rossa tipo 'Sálvame', es a su vez, si uno lo mira con más detenimiento, un reality de baile, en donde, la vida personal de los famosos es igual de relevante que la performance per ce. Y es que, para mantener la relevancia del programa, productores y concursantes se confabulan para crear una jungla de amores y desamores, peleas armadas o exageradas.

La dinámica es sencilla. Veinticuatro famosos (en su más amplia definición) compiten a través del baile por una causa social. Cada semana se va eliminando a uno, hasta que pasen tres a la gran final. Ahora, si bien pareciera que estamos caminando sobre una línea recta… que no les sorprenda si de pronto esta se empieza mover cual serpentina, al mismo ritmo de un corazón que avanza a mil por hora. Y es que, sólo existe una palabra para describir dicho formato, y baile, no es precisamente la primera que se me cruza por la cabeza: Es sencillamente… un programa de infarto.

Las cámaras nunca se apagan, para bien o para mal

Y si bien la presión y tensión existe tras bastidores, dichas sensaciones se intensifican especialmente cuando los concursantes están expuestos las veinticuatro horas del día a las cámaras, literalmente.

Al contrario que otras versiones, Argentina ha optado por transmitirlo diariamente, con una duración de dos a tres horas, en el transcurso de los siete meses que dura la competencia. Para lo cual, es indispensable que se hable de algo más que la competición. Es por ello que, como parte de la puntuación, los famosos son también valorados por el grado de entretenimiento que pueden ofrecer antes de bailar.

Generalmente, dicha dinámica de crónica social sale de manera natural tras la conversación de los participantes y el conductor. Y si no, simplemente rizan el rizo alrededor de lo que se escupa o rumorea en los demás programas de corazón, llegando en muchas ocasiones, a roces físicos y despidos al aire.

Por nombrar algunos escándalos, en escala ascendente, tenemos los siguientes casos. Era el 2008, y la vedette-cantante Sabrina Sabrok tocaba la cima del estrellato en el plató de 'Bailando', y esta vez, no sólo por sus exagerados pechos, razón que la llevó a romper diferentes records guinners.

En una de las galas, y tras recibir una valoración baja por parte del jurado Jorge Lafata, quien había hecho comentarios despectivos en contra de los mexicanos previamente, lo encaró y prosiguió a lanzarle un escupitajo en señal de protesta.

Por otra parte, aunque consideramos a los argentinos cómo los más progresistas, y a pesar que su horario se presta para dicho contenido, en varias ocasiones mujeres concursantes terminaron bailando despojadas de su prenda superior.

Pero el baile más atrevido fue dado por la vedette Florencia Poppy, que se quedó totalmente desnuda con su acompañante, en una pose de look sadomasoquista. Mientras, con la única mano disponible, la bailarina derrama agua sobre sus cuerpos en pleno movimiento perineal.

El año pasado, la reconocida vedette argentina Moria Casa (70), conocida mundialmente por su personalidad pedestre y lengua viperina, estuvo envuelta en la desaparición de varias joyas valiosas (un total de 80 mil dólares), cuya condena sólo le costó nueve días, tiempo suficiente para tener de qué hablar en la próxima temporada del show.

El lado positivo de 'Bailando'

Al margen de todo lo anterior, debemos reconocer el éxito de 'Bailando', y aunque suene algo descabellado, su contribución a la cultura en nuestra región. ¿Por qué? Aquí la razón.

En el 2014, Marcelo Tinelli fue condecorado con el título de “Personaje destacado de la Cultura de la Ciudad de Buenos Aires”, un premio otorgado por el mismo municipio. Tras dicha noticia, muchos levantaron su voz de protesta. Algunos laureados con el mismo título en años anteriores pidieron devolver su premio, pues, simplemente, no querían verse asociados con dicho personaje televisivo. Fueron pocos quienes optaron por ampliar más el espectro de dicha figura, cuestionando nuevamente “si el fin justifica los medios”, especialmente, si nos basamos en una plataforma tan híbrida en su género como es la televisión.

Y es que, si nos concentramos sólo en la 'performance', debemos aceptar que 'Bailando' apuesta por la música en su más amplia democracia (desde regueton hasta tango), en donde, bailarine profesionales de talla mundial no sólo han pisado dicho set, sino también, encontrado trabajo cómo coreógrafos y sobre todo la aprobación y cariño de las masas.

Un espacio en donde trivializan constantemente la vida de los concursantes, pero que, a su vez, intentan humanizar la danza cómo una expresión en todas sus escalas y para todos los sectores, especialmente de personas de bajos recursos, quienes, sin haber podido pagar por una entrada para ver ballet profesional en el teatro, pueden acceder a ello de manera gratuita tan sólo encendiendo el televisor.

Cabe resaltar también que muchos defensores de la televisión blanca, quienes criticaban a capa y espada al programa, se han visto involucrados directa (cómo participantes o incluso jurado) o indirectamente. ¿La razón? Tal vez sea porque cada uno de nosotros tenemos diferentes cánones sobre lo que se debe hacer o no en la televisión. Sin embargo, cuando se trata de forjar una carrera a costa de ella, sólo nos queda confiar a ciegas.

En conclusión, este lunes se estrenará la nueva temporada de 'Bailando' con la misma preponderancia y parafernalia que la caracteriza.

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