De reencuentros y desencuentros

Anoche 'El Reencuentro' demostró dos cosas: su verdadera idiosincrasia (un 'Gran Hermano' marca blanca) y su gusto por el melodrama. Con el reencuentro de Coyote y su mujer y tanto “yo te amo”, aquello adquirió tintes de culebrón. Parecía un remember de 'Cristal'.

Tal y como se planteó el objetivo del programa desde el principio, resultó un fiasco que ganaran Yola y Juanmi. En teoría, debía llevarse el premio la pareja que mejor hubiera resuelto sus conflictos. Según esta premisa, la mujer con un corazón que no le cabe en su pecho XXL y el peluquero de Castellón al que hay que subtitular como si hablara en chino, no pintaban nada en la final. No había cuentas pendientes entre ellos, como replicó David Verdú. Normal: ¿puede un oso amoroso tener un mal rollo con alguien? Seguro que ayer el geriátrico de Castellón vibró de emoción con su Llongueras de pelo planchado.

En cuanto a Lara, no sé a cuántos realities hay que someter a esta chiquilla para refinarla. Sin embargo, su participación en el programa era esencial porque siempre ha de haber alguien que apele a sus partes constantemente. Tatiana tenía una rajeta, y Lara tiene un conejo en llamas. Pero si alguien merecía ganar eran Marta y Coyote, la escenificación pura y dura del reencuentro. Tanto empeño han puesto en reconciliarse que casi se juegan el matrimonio, o cuanto menos, su credibilidad. Ellos fueron los primeros finalistas de la noche. Normal, había que explotar el tema de los pseudo-cuernos y convertirlos en el tema estrella de una gala que, sin el triángulo amoroso, no habría tenido nada de chicha.

Mientras, en pantalla se sobreimpresionaba la inminente entrada en acción de Lili, la mujer del cantante, que ha tenido que soportar su dolor en soledad. ¡Un momento! Estoy teniendo un flashforward. Veo a toda esta gente en un ‘Sálvame Deluxe’ o subiéndose a ‘La Noria’… Lo cierto es que a Telecinco le ha salido bien la jugada. La intentona del triángulo fracasó con Saray, Rubén y Chari y con David, Vanesa y Natalia. Sin embargo, no cayeron en la cuenta de que ellos proponen y la magnificación dispone.

Una vez más, Jordi González tuvo que justificar el por qué de este programa que Telecinco se empeña en vendernos como algo distinto a un Gran Hermano. Pero Marta se encargó de echar por tierra sus argumentos, negando que hubiera un mal rollo previo con Coyote que explicara la presencia de esta pareja en este programa con vocación de autoayuda. El por qué Marta ha actuado como una chiquilla de quince años lo achaco al ‘efecto Superpop’. Le pasó a 'Pe' con Tom Cruise. Después de haber colgado posters del actor en pelis como ‘Cocktail’ o ‘Rainman’ en su habitación de Alcobendas, no pudo evitar caer rendida a sus pies –y casi verse atrapada en las redes de la secta de los famosos, la cienciología- en cuanto llegó a Hollywood.

Del mismo modo, seguramente Marta López bailó en sus años mozos aquello de “no rompas más mi pobre corazón’” y se ha dejado llevar cual fan de Justin Bieber, olvidando que tiene marido, hijos y reputación, y que existe el Avid para que los editores de 'El Reencuentro' nos vendan la historia según convenga. Lo cierto es que se justificaron en exceso, especialmente Coyote, que estaba a la defensiva e incluso la tomó con un público que parecía un gallinero, al que no dudó en llamar gilipollas. Dí que sí, así sí que vas a vender discos.De todas formas, no creo que viva de ello.

A juzgar por el follón que había en las gradas, parecía que vinieran de asistir a la grabación de ‘De Buena Ley’. Siendo entonces un público versado en temas jurídicos, sabrían que excusatio non petita, accusatio manifesta. El hecho de que Marta y Coyote tuvieran que explicarse tanto y estuvieran tan nerviosos delata su sentimiento de culpa, al margen de que hubiera o no motivos reales para sentirse así.

El momento álgido de la gala lo protagonizaron Lili y Marta con su pelea de gatas en plató. Se mascaba el divorcio, o cuanto menos una noche de broncas y un necesario apuntalamiento del edificio de 16 años que amenazó con derribarse cuando Lili, en una actitud de lo más rastrera, decidió recurrir a sus hijos para argumentar su dolor. Hasta Jordi González tuvo que darle un toque por nombrar a niños menores de edad. Ojalá Jorge Javier fuera tan estricto con el tema…

Pero para papelón el de Marta. Por lo visto su marido de Marta le esperaba a la puerta de Telecinco, seguramente con el clásico “tira p’alante que ya hablaremos”. Durante la gala pecó de corporativismo y no quiso reconocer lo que Lili se atrevió a replicar: que existen muchas maneras de manipular, aunque todas las imágenes sean reales. La gente no se da cuenta del poder narrativo de la edición de vídeo. Una vez más, Jordi reprochó a Lili su actitud.

En cuanto a la producción de la gala, se notó que Telecinco estaba deseando ventilarse este reality y que su atención está puesta ahora en 'Supervivientes', que hará de hilo conductor entre este Gran Hermano de pobres y, probablemente, la segunda edición de 'Las Joyas de la Corona' . El equipo de cásting de la Lomana ya debe andar por los polígonos reclutando concursantes.

Tan pobre es este pseudo-GH que no había presupuesto ni para sofás. Tuvieron que sacar unas sillas plegables, como en esas cenas de Navidad en las que hay que acoplar la mesa de cámping a la del comedor porque vienen todos tus primos de Toledo. También se notó la falta de ganas con el derroche de medios: unos globos que explotan para anunciar los ganadores, cuando en la final de Gran Hermano tiraron la casa por la ventana contratando a unos acróbatas del Circo del Sol con lucecillas.

El otro momento de la noche fue ver a Yola intentando entender el concepto 'porcentaje.' A ver si con las perras que ha ganado se apunta a una academia y aprende algunas cositas básicas. Por lo demás, espero que esta sea la segunda y última vez que perpetran un experimento de estos. Y si caen en la tentación, que nos pregunten a nosotros a quién meteríamos en la casa.

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