Crítica
'Autodefensa', la presuntuosidad hecha serie maquillada de sorpresa

'Autodefensa'

La plataforma española Filmin estrena este martes 29 de noviembre su nueva serie original Autodefensa. Es su segunda ficción propia tras Doctor Portuondo, y encabeza la estrategia que ya ha presentado la empresa para sus próximos proyectos.

Filmin presenta sus nuevos proyectos originales de ficción: de 'Autodefensa' a 'Selftape'

Filmin presenta sus nuevos proyectos originales de ficción: de 'Autodefensa' a 'Selftape'

Se trata de una serie producida por Boogaloo Films que tiene capítulos muy cortos (unos 17 minutos), y que consta de diez entregas divididas en dos partes: las cinco primeras llegan este 29 de noviembre, y las cinco finales lo hacen el próximo martes 6 de diciembre.

Ya presentada en el Festival de Sevilla, ha sido creada por Miguel Ángel Blanca, Berta Prieto y Belén Barenys (a la que Filmin recuerda que es “más conocida como MEMÉ y corista de Rigoberta Bandini”). En su sinopsis, la plataforma explica que Autodefensa “va de dos amigas que hacen lo que les da la gana sin tener que pedir permiso a nadie. Va de tener veintitantos, vivir en Barcelona y querer pisar todas las líneas rojas emocionales posibles para descubrir quién eres realmente. Va de las aventuras de dos locas descaradas que no quieren que nadie les diga cómo hacer las cosas, y que han creado su propio mundo para ser las reinas. En realidad, Autodefensa va de dos chicas que están muy asustadas y que se divierten en defensa propia. Dicen que lo sienten, que todo ha sido en defensa propia, solo es que tenían mucho miedo”.

Miguel Ángel Blanca, uno de sus creadores y director, ha alabado la visión de sus dos compañeras, que también son las protagonistas: “Berta y Belén expresan los conflictos de su generación sin líneas rojas porque ellas pisan las líneas rojas todo el rato. La imprudencia es nuestra máxima aliada”, ha explicado. La serie ha sido nominada en los Premios Feroz en dos de las categorías principales como son Mejor serie de comedia y Mejor guion.

En verTele ya hemos podido ver sus seis primeros capítulos. Y de lo que no cabe duda es que Autodefensa es una serie que sorprende, sin implicar necesariamente un cariz positivo.

Lo mismo, pero más presuntuoso

Sorprende porque después de seis capítulos cuesta saber qué se está viendo. Podría querer encajarse en el concepto de “retrato”, pero lo cierto es que no hay una historia ni una trama que se mantenga y haga que el espectador conciba que está viendo una serie. Los únicos elementos comunes son las dos protagonistas, que en cada capítulo se plantean desde situaciones de lo más trascendental en sus vidas hasta episodios puntuales que pueden olvidar de inmediato.

Además, para ser un “retrato” hay que tener la voluntad de representar, al menos mínimamente, un aspecto de la realidad con la que puedan sentirse identificados algunos o muchos de sus espectadores. En este sentido, sus creadores supuestamente han optado por hacer un retrato de “tener veintitantos, vivir en Barcelona y querer pisar todas las líneas rojas emocionales”, pero en realidad han acabado presentando otra ficción de jóvenes que por la noche se drogan para salir de fiesta (en ese orden, si no hay muchas y distintas drogas no conciben poder pasarlo bien) y tener sexo, y por la mañana empiezan martirizándose con su desdichada existencia para acabar realizando un ejercicio de auto-reafirmación que establece que en realidad ellas lo están haciendo bien, y que es este mundo loco el que no las deja brillar como merecen. Mención de honor, sin hacer spoilers, se gana el cuarto capítulo en este aspecto.

En esta primera manera de concebir la serie, que requiere de una conexión con la realidad, se le podría achacar una más que discutible imagen de la juventud, o de la juventud barcelonesa, o de la juventud barcelonesa atrapada por el sistema; por buscar una concreción que permita salvarla y explicar su desarrollo.

Es mejor concebir Autodefensa como una historia particular, una ficción pura y dura en la que “dos locas descaradas que no quieren que nadie les diga cómo hacer las cosas han creado su propio mundo para ser las reinas”, como dice Filmin. Bien. Al menos así la historia no tiene por qué ser creíble, aunque se presente como tal. Para algo es una ficción.

En esta segunda manera de concebir la serie, lo primero que se agradece es que se deje hablar a voces “nuevas” como son las de Miguel Ángel Blanca, Berta Prieto y Belén Barenys. Está bien que nuevos creadores tengan la oportunidad de plasmar sus ideas y su forma de hacer series. Lo que no quiere decir que por ser nuevos, o pretender ser novedosos (que no es lo mismo), su producto final merezca automáticamente halagos o displicencia.

La serie perfecta para lo que quiere Filmin

Autodefensa es una serie notablemente presuntuosa. Seguro que la finalidad de sus creadores era jugar con la provocación para destacar, y que el bajo presupuesto no habrá ayudado, pero en producciones así es mejor ser consciente de las limitaciones a todos los niveles antes que directamente pretender ser un símbolo generacional.

Si la pretensión es meter como en un cajón de sastre distintos temas como la cultura de la cancelación y el miedo a sufrirla, la banalización (más que normalización) del sexo, la drogadicción, las relaciones abiertas, la ansiedad, la salud mental, el abuso de medicamentos, la ultraexposición en redes sociales, el “postureo” en ellas y lo que provoca, la precariedad económica, o el egoísmo de buscar sólo nuestro bienestar sin pensar en el de los demás; pero tratándolos con un centímetro de profundidad, lo que provoca es que pese a ser capítulos de poco más de un cuarto de hora te den ganas de dejar de verlos. Algo verdaderamente meritorio por lo agradecido de su duración, sin duda su mejor baza para que el espectador no se sienta tan culpable al terminarla.

“Tampoco sé si hago las cosas porque me apetece de verdad o simplemente porque quiero ser la más loca y tener las experiencias más heavies”, dice el personaje de Belén Barenys al actor que representa ser su pareja, mientras le cuenta que acaba de tener sexo con “un señor” que es el escritor de sus cuentos favoritos cuando era niña, tras cumplir la fantasía de él de disfrazarse de hada y fingir ser una niña, tras lo que ha “hecho como un squirting, de tres litros, o sea muy fuerte”. Normalidad, vamos, lo habitual. Por cierto, lo dice en catalán, porque la serie es en castellano y en catalán, y para sorpresa de algunos ni se acaba el mundo, ni se fragmenta España. Punto a favor.

Lo interesante sería saber si esa frase podría ser con segundas. Porque quizás es que simplemente esta serie también quiera “ser la más loca y tener las experiencias más heavies”, y ni se pare a pensar si alguien la valorará por ello.

Pero siendo justos, lo cierto es que sí, que se la valora por ello. Y positivamente, no como la mayoría de esta crítica. Lo bonito de la ficción es que lo que unos ven (vemos) como puntos negativos, otros lo valoran como positivos. Se supone.

Autodefensa sorprende por haber logrado la plena confianza de Filmin, hasta el punto de ser su segunda serie original. Sin lugar a dudas la plataforma podrá sacar más pecho que nunca por su apuesta por lo “alternativo”, aunque surja la pregunta más que razonable de si eso se traducirá en una comprensión y apoyo de sus suscriptores, o en lograr que crezca su público. No parece que Doctor Portuondo, primero, y Autodefensa, ahora, sean productos que puedan ser “un pelotazo”. Más bien parecen apuestas pensadas en cultivar esa imagen de plataforma “que te cambiará la vida”, con un fin más pensado en sorprender a la crítica que en convencer al público.

El caso es que hay acuerdo. Así lo refleja la web de Filmin en su ficha, recogiendo críticas que la sitúan como una obra generacional y trascendental; y también han demostrado los Premios Feroz, que como hemos dicho la han nominado como Mejor serie de comedia (pese a que no pretende ser una comedia, y como tal no hace reír) y al Mejor guion (junto a Apagón, Fácil, Intimidad y La Ruta; que seguramente acaben ganando, pero seguro que incluyen menos veces la expresión “tía”). Lo dicho: Autodefensa es una serie que sorprende.

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