Crítica
'Cristo y Rey', la serie que se cuela en las entrañas de Zarzuela con el riesgo de quedarse a medio gas

'Cristo y Rey', la nueva serie de Atresplayer Premium

Adrián Ruiz

“Es acojonante ser el puto amo. Piensas que cuando puedes domar a cuatro fieras, puedes domar el destino. Hasta que un día te das cuenta de que el destino es indomable”. Con esta frase de Jaime Lorente en la piel de Ángel Cristo se presenta Cristo y Rey, serie de Atresplayer Premium que narrará la salvaje historia del famoso domador de circo y Bárbara Rey (interpretada por Belén Cuesta), la que durante muchos años cargó con el peso de ser considerada “la mujer más deseada de España”, incluso entre las más altas esferas del Estado. La ficción llega este domingo 15 de enero a la plataforma de pago de Atresmedia.

Ángel Cristo y Bárbara Rey fueron dos personajes fieros como los animales que les acompañaban en sus espectáculos. Tanto es así que acapararon durante las últimas décadas del siglo XX gran parte del foco mediático. Todo lo que hacían era noticia. Él, atormentado tras el fallecimiento de su primera esposa, acabó siendo recordado por una vida de más sombras que luces. Y, para luz, la que desprendía la artista murciana, que se labró una exitosa carrera como actriz y vedette, encumbrada como una de las musas del destape. La serie abordará la historia de la pareja durante los años 80, mostrando con nombres y apellidos a todos los personajes de la farándula con los que se codearon durante aquellos años.

Un primer capítulo que deja con ganas de más

Muchos de ellos aparecen ya en el primer capítulo de la ficción, el único al que ha podido acceder verTele, un episodio piloto que deja con ganas de más, ya que se limita a ubicar a los personajes en el tiempo y en el espacio. Tras una breve (y espectacular) introducción que muestra cómo Ángel Cristo se convirtió en el “mejor domador del mundo”, Cristo y Rey arranca de verdad en 1979, momento en el que el artista y su Circo Ruso se encuentran al borde de la quiebra. Esta situación, sumada a la reciente muerte de su esposa, empieza a dar pistas sobre la cara más violenta del personaje. Salvo sorpresa, los malos tratos que Ángel Cristo ejerció sobre Bárbara Rey, convirtiendo su relación en un infierno (tal y como ella misma ha relatado en más de una ocasión), tendrá mucho peso en el desarrollo de la serie.

El desquicie de Ángel Cristo, interpretado solventemente por un Jaime Lorente que vuelve a comerse la pantalla, marca gran parte de esta entrega de presentación en la que Belén Cuesta regala los momentos más deslumbrantes del capítulo. Sus caminos se cruzan cuando el domador, para reflotar su circo, busca la manera de conocer a Bárbara Rey y utilizarla como arma para convencer a TVE de que firme una gala con su espectáculo. Solo así logrará dar un impulso económico a su compañía que evite su cierre.

Cristo y Rey acierta a la hora de hacer una fotografía precisa de la personalidad de ambos protagonistas desde el primer minuto de metraje. Todo el mérito para Jaime Lorente y Belén Cuesta, que dan vida a dos personajes muy reconocibles para el público evitando, de forma inteligente, cualquier tipo de imitación. Tal y como ellos mismos han declarado, el trabajo interpretativo se basó en captar la esencia de Ángel y Bárbara para dejar que esta les atravesase, más allá del gesto y la voz de ambos.

Daniel Écija (creador de la serie) y su equipo de guionistas deciden plantear este primer episodio como una especie de 'prólogo' que explica en dónde se encontraban las vidas de Ángel Cristo y Bárbara Rey antes de que se conociesen. Por este motivo, a muchos les sabrá a poco este piloto cargado de escenas que, por cierto, fueron avanzadas en su tráiler promocional. Sin embargo, el cliffhanger o “cebo” con el que concluye, con esa primera aparición del rey Juan Carlos I, es el gancho perfecto para querer seguir descubriendo el devenir de la historia a lo largo de los ocho entregas que la conforman.

La búsqueda del 'efecto Veneno'

Atresplayer Premium apuesta por otra historia basada en hechos reales para la que ya apunta a ser una de las series españolas de 2023, cuando apenas hace 15 días que estrenamos el año. No es ninguna locura intuir que Atresmedia busca con Cristo y Rey un nuevo 'efecto Veneno', la serie de Los Javis que en 2020 encandiló a crítica y espectadores al narrar la apasionante vida y obra de Cristina, La Veneno. Ahora, el grupo de San Sebastián de los Reyes fija la mirada, a través de los ojos de Daniel Écija (creador de títulos televisivos emblemáticos, entre tantos otros, como Médico de Familia o Los Serrano) en dos personajes muy populares en la historia reciente de España.

De esta manera, se repite en esta ficción lo que con tan buen tino lograron Javier Calvo y Javier Ambrossi en Veneno: hacer de cada capítulo un desfile de personajes de la farándula española, presumiendo de nostalgia y haciendo un cariñoso homenaje al pasado de nuestra cultura popular. José María Íñigo, Chelo García Cortés o Rocío Dúrcal son algunos de los primeros famosos en aparecer.

La cantante protagoniza una de las escenas más picantes del capítulo, ya que la ficción refleja cómo Bárbara Rey y Rocío Dúrcal rodaron Me siento extraña, película erótica que realmente se estrenó dos años antes de los hechos acontecidos en la serie (en 1977). La cinta es un hito del audiovisual español, ya que incluye la primera relación lésbica (sin tapujos) de la historia del cine patrio. Dúrcal acabó renegando del largometraje (poniendo fin a su carrera como actriz) y Rey recibió en 2010 un premio honorífico en el Festival Internacional de cine gay y lésbico de Andalucía por su pionero papel.

Será interesante ver también cómo cuenta Cristo y Rey la relación entre Bárbara y Chelo García Cortés. Hay que hacer cierto ejercicio de imaginación para ver a la periodista en la piel de la luminosa Adriana Torrebejano, pero la estrecha amistad entre ambas, que acabó con aquella famosa “noche de amor” que las protagonistas destaparon en un histórico Deluxe, es otro de los grandes alicientes de la ficción.

'Cristo y Rey', en las alcobas de Zarzuela

Sin embargo, todas las miradas están puestas sobre Cristo y Rey por la trama que más expectativas ha generado desde que se confirmase la producción. Atresmedia no ha escondido, sino más bien todo lo contrario, que el Rey Juan Carlos de Borbón, con nombre y apellidos, es uno de los personajes protagonistas de la serie. La ficción no pasará por alto la relación amorosa que mantuvieron durante varios años en secreto la artista y el emérito, al que da vida el actor Cristóbal Suárez. La reina Sofía, por cierto, también será representada en escena.

Después de tantos y tantos años en los que todo lo que tuviese que ver con los trapos sucios de la monarquía y la Casa Real estaba fuera de la conversación mediática, llama la atención el atrevimiento de Atresmedia de dar un paso al frente y recrear sin medias tintas los líos de cama del que fuese rey de España.

Los encuentros sexuales entre Juan Carlos I y Bárbara Rey se convirtieron con el tiempo en asunto de Estado, con todo un aparato maniobrando para comprar el silencio de una vedette que estaba dispuesta a soltarlo todo en televisión: tanto su propia relación amorosa con el rey, como toda la información que el Borbón compartió con ella durante todas las noches que pasaron juntos. Durante mucho tiempo, todo esto solo era 'trending topic' en los mentideros de la crónica social española y la población solo lo percibía como simples rumores infundados.

No obstante, todo ha cambiado radicalmente en los últimos años, cuando han salido a la luz numerosas informaciones y documentos que defenestran la hasta entonces “intachable” imagen del monarca. Hace poco más de un año Alberto Saiz, jefe del CNI desde 2004 a 2009, confesó, durante una entrevista con Gonzo en Salvados, que Bárbara Rey “tenía acceso a contratos de trabajo y de publicidad a cambio de no decir que había tenido una relación íntima” con el emérito. “Hasta donde yo sé, es que del CNI nunca salió dinero público para las manos de esta señora. Salía de donantes externos”, añadió. Preguntado por si esos donantes era amigos del Rey, él dijo que no se acordaba y sonrió: “Esta persona [Bárbara Rey], por ejemplo, recibía contratos de trabajo en la televisión valenciana, por lo que no era dinero contante y sonante, y no eran de cuentas en Suiza. Tenía contratos en televisiones autonómicas, a cambio de silencio”.

Con todo, la gran prueba de fuego a la que se enfrenta Cristo y Rey es la de entrar de lleno en el asunto y no pasar de puntillas por un escándalo de gran interés público para la sociedad. Ahí es donde la serie puede llegar a flaquear, si tras tanta promoción, y tanto peso en esta trama, los espectadores sienten que la historia se queda a medio gas. ¿Se atreverán de verdad a meterse en el fango? De momento, podemos decir, a la vista de lo que ocurre en el final del primer episodio, y lo que se ve en el avance del siguiente, que la ficción abordará la relación entre Juan Carlos I y Bárbara Rey, al menos, desde el punto de vista amoroso y sentimental. Habrá que esperar para ver si finalmente trasciende esos límites, ya que la propia Bárbara Rey ha colaborado con el equipo de guionistas, aportándole testimonios, quién sabe si inéditos, sobre sus vivencias personales.

La serie que evita usar animales reales

A nivel técnico, destaca el recurrente uso de los efectos especiales para las secuencias de acción en el circo. El equipo de la serie ha decidido apostar por el CGI para representar a los animales del espectáculo, evitando así el uso de leones, tigres o elefantes reales durante el rodaje. Aunque en ocasiones se abuse de este recurso y, por momentos, pueda resultar algo inverosímil, es de aplaudir el compromiso de la ficción con los animales. Especialmente, con los animales de un universo, el de los shows circenses, en el que son habitualmente maltratados.

Durante una entrevista con verTele, Jaime Lorente explica que todos tenían claro que “con animales no iban a trabajar”. El actor es consciente de que esto pueda restar cierta credibilidad a las escenas, pero cree que, al final, compensa. “Prefiero que sean digitales a trabajar con animales de verdad”. Tanto él como Belén Cuesta tuvieron, eso sí, la oportunidad de ponerse delante de leones y elefantes de verdad “para entender su volumen y su tacto” e integrarlo con naturalidad dentro de su interpretación.

En definitiva, Cristo y Rey tiene todos los ingredientes para convertirse en el primer pelotazo del año en la ficción española: una historia conocida, personajes que están muy frescos en el imaginario colectivo de nuestro país y una potente historia, la de Ángel Cristo y Bárbara Rey, que merecía ser contada con todos los detalles, incluso aquellos que hasta el estado profundo siempre intentó silenciar.

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