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'First Class', otro formato para enseñarnos cómo viven los ricos

Imagen promocional de 'First Class'

Horas después de que una investigación del Centro de Políticas Económicas EsadeEcPol pusiese de relevancia que la caída de la recaudación del Impuesto sobre Sociedades impulsa la desigualdad en España, como explica elDiario.es, y días más tarde de que el PSOE se desmarcase del resto de la izquierda para tumbar el impuesto a los ricos propuesto por Unidas Podemos, un nuevo formato televisivo llegó para recordarnos lo bien que viven los más adinerados, algo que parece causar fascinación entre los espectadores a tenor de los muchos ejemplos del mismo tipo.

La moda al alza de los realities de famosos, ¿para conocerlos mejor o para lavar su imagen?

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En este caso se trata de First Class, el nuevo reality de Netflix que es presentado por la plataforma como un proyecto “que muestra la peculiar y privilegiada vida de un exclusivo grupo de amigos con 'talento para vivir', con la diversión, el éxito, el arte y la moda como telón de fondo”.

Creado por Marta Torné, Roger Gual y Álex Agulló, y dirigido también por la presentadora y actriz; este reality producido por The Mediapro Studio y Rara Avis muestra la vida personal, el trabajo, el día a día y las relaciones que unen a todos sus protagonistas, por supuesto en localizaciones espectaculares de Barcelona, la Costa Brava y el sur de Francia.

Esos protagonistas son Aldo Comas, Archie M. Alled-Martínez, Clara Courel, Lucia Sáez-Benito, Álex Agulló, Amanda Portillo, Marc y Zaida Patsy, Meilan Kao, Carola Etxart, Julie Brangstrup, Ferrán Ribó, Álex Sáez y Cristina Fontela, que como también avanza Netflix “conforman un ecléctico grupo de amigos en el que hay artistas, diseñadores, periodistas, DJs… todos ellos unidos por su talento para aprovechar la vida en todas sus facetas. Unos personajes únicos que disfrutan del éxito en el mundo del arte, la moda, la gastronomía… Y que han convertido sus vidas en una fiesta que no termina jamás”. 

Según la creadora y directora Marta Torné, “el universo que descubrimos en este proyecto es el de un grupo de amigos que disfrutan de la vida sin miedos y con un punto de hedonismo y locura que los hacen únicos”. “Después de estos dos últimos años que hemos vivido, creo que nos viene muy bien este homenaje a la amistad para darnos cuenta que debemos celebrar la vida cada día”, añade para presentar su producción, que es autodenominada como un “surreality”.

Aunque no ha recibido mucha promoción por parte de Netflix, este nuevo reality ahonda en una tradición iniciada en los 90 por la cadena MTV para mostrar el lujo desde dentro, siguiendo a sus propios protagonistas.

Una tradición que en los últimos años se ha expandido con cada vez más éxito, y que probablemente tenga en Las Kardashian a su máximo exponente, o al menos al ejemplo más mediático y que más ha marcado tendencia.

La fascinación de la televisión por los ricos

Es innegable que, por el motivo que sea, el lujo atrae en televisión. Quizás por ver cómo viven los que no se tienen que preocupar por llegar a final de mes, los que tienen la capacidad de hacer del ocio y el disfrute el eje central de su día a día. Por ese motivo la lista de “personalities”, o realities de personalidad, es enorme a nivel internacional.

En España podemos citar dos ejemplos recientes como Soy Georgina en Netflix, y dentro de muy poco el que la misma plataforma dedicará a Tamara Falcó: La marquesa. Echando un poco la vista atrás, y más similar a este First Class, recientemente volvió a ser noticia el reality de laSexta Mujeres ricas por el fallecimiento de Olivia Valére, lo que permitió recordar a ese formato que también quedó en el recuerdo de los espectadores. Menos huella dejó Vidas de lujo, un formato que se iba de viaje con distintos famosos que se emitió directamente en el late night de Cuatro.

Otra vertiente diferente es la que permite que los espectadores “comparen” entre sus casas y las de los ricos. Y ahí también hay muchos formatos para elegir, y curiosamente con fijación de las cadenas y no sólo para las plataformas. laSexta tiene una especial predilección, como mostró con programas como ¿Quién vive ahí? y Supercasas. Y también su rival Cuatro hizo lo propio con Hotel, dulce hotel. Igualmente, autonómicas como Telemadrid han hecho lo mismo en Toc, toc...¿se puede?.

Las vidas de lujo de los ricos también han protagonizado entregas de programas de reportajes como Comando Actualidad (TVE), En el punto de mira y Callejeros (Cuatro), y por supuesto también han llegado a las autonómicas como en 75 Minutos (Canal Sur), entre otros muchos ejemplos.

Esa tendencia de entrar en las casas de los ricos se dio especialmente en España hace unos años, curiosamente (o no) coincidiendo con la crisis económica. Pero la evolución global, como muestra también la producción casi al por mayor de una plataforma como Mitele Plus, es ir a los realities de personalidad, a los que se centran en sus protagonistas.

Igual que Las Kardashians, la franquicia The Real Housewives ha sido emblemática para este tipo de contenido, con diferentes protagonistas y sedes. Uno de los pioneros fue también Secret Lives of the Super Rich, y juntos han abierto camino a producciones internacionales de los últimos años como Sunset: La milla de oro, House of Ho, o Riccanza World, en e que participó la española Marta Estrada.

El último fenómeno de la televisión mostrando cómo viven los ricos tiene un título consecuente con lo que ofrece: El imperio de la ostentación. Este reality de Netflix sigue la vida de un grupo de multimillonarios de origen asiático con una estrafalaria forma de vida en Los Ángeles, que como advierte la propia plataforma “llevan las fiestas, el glamour y el drama a la máxima potencia”. En definitiva, la enésima muestra de cómo mostrar la riqueza desde dentro es un formato televisivo de éxito.

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